Glenat Delgado (sin acento)

Me encantan los tebeos. Me apasionan. Los leo, los recontrarreleo, los disfruto. Me gusta prácticamente todo, como no puede ser de otra forma en un defensor de ROB!; aunque debo reconocer que soy más de contenido que de continente. Dicho de otra manera: yo ya he disfrutado Watchmen con mis grapas mensuales de Ediciones Zinco, y cuando he querido he vuelto a abrirlas. Así que no me vengas con ediciones más grandes, con más tapas duras, o más extensas, o Absolutes, o Vintages que son las grapas con estuche. Ese tebeo ya me lo he leído y por más rebozado que le pongas lo de dentro seguirá siendo el mismo tebeo. Tampoco cambio por nada mis grapas blancas y la serie roja de Dragon Ball. La serie de Ranma la he completado con tres ediciones de dos idiomas. Y si tuviera el mítico tomito de Príncipe Valiente en Pocket de Ases de Bruguera hubiera evitado repetir material en la edición que adquirí despues, la de Planeta. Total, ya lo tengo leido. El único material que me consta tener repetido, y ya lo dije una vez por aquí, es el recopilatorio de Mondo Lirondo que sacó Glénat, cada cual tiene su fetiche (y como ellos mismos dicen era una edición con mucho mimo y cuidado en los detalles). No soy mucho de florituras, abro, leo y guardo. No degusto, me alimento.

Esto viene a cuento de que no hace mucho me enteré de que por fin iba a aparecer la tercera parte de un tebeo de astronautas que era bastante entretenido. Era una tira de prensa del que se habían sacado las tiras diarias y quedaban por sacar las dominicales, con otras aventuras.

Había que pagarlo por adelantado, como los crowdfunding pero sin packs raros y aflojando en el acto. Hecho. Y en un tiempo razonable la edición tomó forma y el tebeo me llegó. Nada más abrirlo en la foto de contraportada había un señor mayor, que supuse era Ferran Delgado, el autor.

Sí, sí, Ferran Delgado, el de la Plot.

El que, por cierto, acabo de caer ahora mismo en la cuenta de que nó se llama “Ferrán“, sino “Ferran“, palabra llana. Debe ser deformación levantina, pues ya pasé varios lustros llamando al FonsecaRaimón“, como el cantante, y resulta que es diminutivo, dos letras menos, de Raimundo. Me queda ahora la duda si el apellido de Roque/Roke es agudo o no.

Bueno, vamos con una semblanza del autor.

Que al final resulta que no es ni el guionista ni el dibujante, tan sólo el rotulista, pero como le quitó los derechos a Glénat antes de su fuga a Bruselas y resulta que ni Kirby ni Wood están para entrevistas ni dedicatorias ni redes sociales, se ha echado encima toda la promoción, además de hacerle un phising al formato de la editorial anterior para que apenas se note el cambio. Y esta promoción se ha centrado en lo suyo. En la movida que le ha supuesto durante casi diez años ir arriba y abajo buscando los mejores materiales de estas dominicales, escaneos, limpiezas, recoloreados, restauraciones… Y tan buena promoción ha hecho que toda reseña de este ultima entrega del tebeo de los astronautas se centra no en el dibujo ni el guión, sino en el mimo, en el extra, en el escaneo, en el rebozado. En lo que también puede leerse pero no hace falta.

(literalmente, uno de los extras es “lo que también no puede leerse pero no hace falta”: las viñetas tontas de transición que podían usarse o quitarse para combinar el formato de la dominical en vertical u horizontal, morralla descompresiva como ya dije también por aquí con Pogo como ejemplo)

Resultado: que nadie dice lo verdaderamente importante. Nadie dice que el tebeo MOLA. Que salen taxis espaciales, que se suben a asteroides, que hay acción y aventura, que engancha. Que era por eso y no por que la linea no se veía quemada por lo que la gente se lo pillaba (y que venía con el periódico del domingo, de acuerdo). Nadie dice que es muy divertido. Nadie dice tampoco que el tebeo son 54 páginas, menos de la mitad del contenido. Ni tampoco dirá que con esa rotulación las letras acentuadas duelen un poco.

Y nadie dice tampoco, por supuesto, de qué manera adquirió las primeras dos entregas de esta serie que ahora termina. Que en cuanto le quitas el plastiquito son todos iguales.

Pero a lo que vamos, Sky Masters es un tebeo que mola. Que la edición trae rebozado, de acuerdo, pero es esto o nada. Es como una Plot a color con un tebeo dentro. Tanto si degustas como tragas te gustará. Y eso es lo que importa.

Y aún siendo lector bruto, no puedo menos que admitir que siempre hay una cierta satisfacción cuando se consigue reunir la serie completa.

Si te interesa, aquí puedes todavía conseguirlo.

6 comentarios en “Glenat Delgado (sin acento)”

  1. ¡Muchas gracias por la ingeniosa y divertida reseña!

    Por supuesto, si alguien quiere pasárselo bien con el cómic que hay dentro de mi libro es libre de hacerlo, aunque lo que realmente importa es el rebozado. 😉

    Sobre la cuestión ortográfica, Ferran es una palabra aguda que no lleva tilde según las normas catalanas, que se empeñan en llevar la contraria al castellano con tal de fastidiar a los estudiantes de instituto. Pero nadie tiene necesidad de saberlo y por eso no lo corrijo cuando escriben la palabra con tilde y yo no lo pongo, por mucho que la gente se piense que no sé escribir mi nombre. 😉

    1. Eh, que el Ferr*n que todo el mundo conoce lleva acento:

      https://es.wikipedia.org/wiki/Ferr%C3%A1n_Mart%C3%ADnez_Garriga

      Aunque me pego unas cuantas collejas por haberme dejeado castellanizar. Los acentos del “-en, -in” son con los que mas peco, orina culpa.

      Sobre el proceso de búsqueda de material de calidad, también estaría bien saber cuánto hubo de Indiana Jones y cuanto de freir a mails a algún propietario cabezón para que hiciera un buen escáner hasta que cedió.

  2. Sobre lo de freir a mails, suelo ser bastante respetuoso, sólo en casos especiales insisto más de lo habitual, como fue el caso Warden/Byrne. De esta forma conseguí que Byrne me escaneara la imagen promocional de las guardas, pero no logré que me enviara un buen escáner de una de las mejores dominicales. En fin…

  3. La gente suele colaborar si ven que el proyecto es serio, entonces es cuando quieren subirse al carro. Por eso procuro seducirles con muestras de lo que ya he conseguido y de la maqueta, de esta forma ven que no es una producción amateur.

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