The Hollywood Meme

El retorno académico ya está aquí, bien porque tengas exámenes -que, asumiendo la media de edad de los lectores de cómics, será más probablemente porque los estás poniendo o corrigiendo que porque te toque responderlos- o porque veas acercarse inexorablemente la Vuelta al loquesea.

Precisamente este, el de los Libros de Texto y todas esas locuras, es el mejor momento para hablar de un libro fundamentalmente académico:

Ahí lo tenéis, The Hollywood Meme de Iain Robert Smith. Un repaso por varios ejemplos de películas que ‘adaptan’ ideas extranjeras no desde un punto de visto sencillo del exploit -y, desde luego, sin contar con los permisos correspondientes- sino buscando sacar algo de su éxito.

Bien porque adaptan la historia a la realidad nacional del sitio en cuestión o porque consideran que es más sencillo para ellos que la gente conozca a los personajes tengan o no que ver con lo que realmente eran en origen (algo así como las películas de DC, vaya). Lo hace en unas 150 páginas de texto y 27 más entre bibliografía e índices.

Por supuesto, que él haga eso para estudiar la globalización cinematográfica y el tránsito de ideas no significa que nosotros no podamos aprovechar para barrer para casa. ¡Vamos a sacar las películas elegidas!

IRS decide centrarse en tres países y tres periodos para que sea todo más sencillo: Turquía entre 1970 y 1982, Filipinas entre 1978 y 1994 e India entre 1998 y 2010. Cada uno de los países y periodos tienen su motivo, pero para descubrirlos os toca comprar y leer el libro, que yo estoy aquí para lo que estoy. ¡Las películas!

Turquía (1970 – 1982)

Tras el periodo de esplendor del Yeşilçam la llegada de la televisión supuso un duro competidor para la industria cinematográfica turca, de manera que tuvieron que buscar maneras de ofrecer un entretenimiento barato y que recordara las producciones extranjeras (estadounidenses fundamentalmente) que se les ofrecía. Es decir:

3 Dev Adam (1973)

 

El ejemplo turco sirve para entender la manera peculiar de hacer que funcionara las cosas en aquel momento y país. No se está copiando más que la iconografía y los propios personajes reconocen durante la película que no son los originales. Pero eso da lo mismo porque aquí para lo que están es para atraer al público. Y teniendo en cuenta la popularidad -o fama/ infamia- está claro que lo lograron.

Turist Ömer Uzay Yolunda (1974)

 

Sí, es Star Trek. La serie. Pero no se trata de replicarla sino de parodiarla. Dentro de la serie de películas de Turist Ömer -que podríamos encuadrar entre las películas de Paco Martínez Soria, Cantinflas y Esteso/Pajares, todo a la vez- sirve para parodiar esa ciencia ficción a la americana (el tema central es uno de los capítulos de la serie a la que meten pegotes de otros para alargarla) para poder expandir los lugares a los que este turista puede acceder. Y, de paso, lanzar un mensaje de concordia, o algo.

Şeytan (1974)


Por contra su versión de El Exorcista tenía todo el sentido del mundo: Adaptar los entornos y valores de la película original a la realidad islámica turca. Si, casualmente, se rascan unos duros… pues eso que se llevan. [En España lograron mover las cosas para que la película Exorcismo se estrenara dos meses antes que El Exorcista, que no se diga que estas ideas las tienen solo fuera.]

Dünyayi Kurtaran Adam (1982)

 

En el caso de esta última ya es un punto más complicado. Porque no es tanto que decidieran rehacer La guerra de las galaxias a su gusto, simplemente necesitaban escenas con efectos especiales y, mira, esas parecía que no las estaba usando nadie. Así que estas adaptaciones pueden ser también una manera sencilla de ahorrarse pasta no solo de guionistas.

Filipinas (1978 – 1994)

En el caso filipino se nota sobre todo la mano de haber pasado a ser dominio estadounidense tras el colonialismo español. Vamos, que tienen un cacao de impresión. Y, sobre todo, tienen muy claro lo que quieren imitar y por dónde hacerlo.

Dynamite Johnson (1978)

Por extraño que suene este es el tercer producto de una serie que comenzara The Bionic Boy y Cleopatra Wong, acercamientos más o menos obvios a El Hombre de los Seis Millones de Dólares y Cleopatra Jones. Así que por un lado montaba una secuela para ambos títulos y su personajes centrales mientras que por el otro procuran crear una obra que puedan exportar. Algo que quedará incluso más claro con

For Y’ur Height Only (1981)

Porque si los espías están de moda y James Bond es el más conocido de ellos nada mejor que hacer una versión. Una versión que cuente como parodia para sortear todos esos molestos problemas legales para la exportación.

Alyas Batman en Robin (1993)

Por contra, cuando se esté trabajando para los consumidores interiores no hay problema en reformular -canciones incluidas- éxitos icónicos que poder ofrecer a un público que conozca casi tan bien a los actores originales como a aquello que homenajean. -Sin contar con que el exploit de Batman podría considerarse casi como un género en si mismo en Filipinas, hasta el punto de que con este mismo título hay una película anterior que nada tiene que ver con esta-.

Darna: Ang Pagbabalik (1994)

Ya sabéis que aquí somos muy fanes de Darna. Tanto que cualquier día le dedicamos una entrada. Y es que este personaje de comic, perdón, de komik es probablemente uno de los más famosos del país, con una quincena de adaptaciones cinematográficas además de series de televisión, obras teatrales y más. De ahí que lo que originalmente pudiera considerarse como un personaje creado desde Wonder Woman y el Capitán Marvel adquiriera un puesto de icono del país. Que, sin embargo, no dudara en asumir ideas y señas que no están en los komik, como los brazaletes-detiene-balas que aunque sacados de Wonder Woman son rápidamente asumidos por los espectadores. Porque a los crecidos con un mito propio les parece que el suyo es el original.  [No sé de qué Botones Sacarino me estáis hablando, la verdad.]

India (1998 – 2010)

Las particularidades de India son tantas que su propia manera de funcionar es distinta de las dos anteriores. Frente a la imitación para lograr consumo interno de Turquía y la imitación por asimilación interna o por deseo de exportación de Filipinas aquí tenemos una situación completamente distinta. India es un país con dos grandes excepcionalidades, la primera es que hablamos de una industria enormísima que en número globales superaría a la estadounidense pero que en realidad está muy fragmentada interiormente. La diversidad de regiones y -sobre todo- idiomas hace que aunque la industria en hindi sea la más conocida no son menos importantes las del tamil, telugu o kannada entre más de una docena de idiomas que produce más de una docena de filmes al año y con aún otra docena de idiomas que van produciendo alguna película durante el año. En un mercado tan fragmentado como este no es extraño que unas filmografías copien a las otras y los remakes internos sean realidad cotidiana. La segunda es que el cine anglosajón perdió su preminencia en cuanto se prohibió la exhibición de películas dobladas tras la independencia del país. De esa manera los modos e historias del mudo y de los inicios del sonoro eran notablemente populares, pero a partir de los cincuenta se dio paso a una particular relación. Obras y personal técnico y artístico estadounidense eran desconocidos y, sin embargo…

Koi… Mil Gaya (2003)

 

A partir de 1998 hubo un aperturismo cinematográfico indio, con vistas a vender fuera del país y a dejar que entraran algunos de fuera. Pero lo que no cambió fue la manera en la que influían las películas extranjeras: Dando ideas. -Sí, es un eufemismo-. Puede que en India no interesara demasiado películas extranjeras como ET pero esa sería una de las referencias de esta película, junto con otras que van de La guerra de las galaxias a Encuentros en la tercera fase o de Charly a Contact, además de tirar de la mitología hindú y un poco de lo que se metiera por medio. Por supuesto lo importante fue seguir respetando el método que dicen que tienen los superéxitos comerciales indios -el Masala– adaptando a su realidad todas esas influencias, y a la vez aprovechar esa apertura para contratar a profesionales extranjeros especializados en este caso, y como ejemplo, en efectos especiales. Que les permitiera iniciar su propia saga superheróica. A partir de la segunda adoptaron el nombre de ella: Krrish, y ya llevan cuatro películas.  De hecho, creo que la podéis encontrar en vuestro proveedor de contenidos digitales legales favorito.

Sarkar (2005)

En otras ocasiones la evolución lleva a tomar decisiones inesperadas. O casi inesperadas. Por ejemplo, para adaptar El Padrino decidieron prescindir de las canciones. Una lástima, porque aquí sí que daba ganas de ver lo que harían, pero precisamente para conservar la seriedad decidieron perderlas. Quién les entiende… En cualquier caso la ruptura con la norma cinematográfica servía para demostrar la versatilidad de la industria.

Heyy Babyy (2007)

En otras ocasiones, como esta, la adaptación de una adaptación -al fin y al cabo el original es la película francesa Tres solteros y un biberón, aunque al final fuera más conocida la versión estadounidense Tres hombres y un bebé–  que lo que hace es cambiar el discurso social de la original para adaptarlo a su propia realidad. O, al menos, a aquella realidad mayoritaria que quiere vender/adaptar.

Ghajini (2008)

 

Por supuesto luego llega el momento de rizar el rizo. En este caso la película aseguraba no ser una copia de Memento sino de otra película india tamil del mismo nombre. En cualquier caso, consideraban que el original era muy soso así que metieron varias historias secundarias, canciones incluidas, entre las que destaca la relación romántica con forma de comedia romántica contada en flashback del protagonista con su nova.  Claro que como lo siguiente que cambian es la forma de organizar la película, haciendo que se cuente hacia delante en lugar de hacia atrás como en el original. Ya os decía que lo que les interesa no es hacer una copia y comercializarla o atraer a espectadores usando elementos reconocibles sino sacar ideas. Y luego ya con ellas hacer lo que les da la gana, claro.

Quizá por eso es por lo que han tardado menos en saltar hacia ellos las productoras con acusaciones de plagio. Eh, la globalización también sirve para que ellos se enteren.

Por supuesto en el libro se mencionan muchas otras películas y se sugieren también documentales sobre el tema como Remake, Remix, Rip-Off o Mondo Macabro: Weird & Wonderful Cinema around the World pero ese es, de nuevo, otro asunto.

A nosotros… Bueno… A mí me vale con haber usado el mismo para rellenar un posteo y para recomendaros, de paso, este The Hollywood Meme. Aunque sea porque demuestra como pocos textos las múltiples posibilidades que existen para el homenaje.

N’AVIV SAL SENOICATPADA SELANOICANSNART!!!

 

2 comentarios en “The Hollywood Meme”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.