La perversión del niñocente

Es muy posible que ante la visión del personaje de aquí arriba algún visitante piense “¿otra vez un texto sobre Wrestling? vale que en verano esté la cosa más parada pero tampoco es para tanto“. Se equivocaría. Pues aunque tenga aspecto de compartir la costumbre familiar de cortejar a la prima sobre el heno del pajar y destilar aguardiente de maiz en el alambique del granero, no se trata de ningún miembro de la familia Wyatt, sino de un afamado escritor de la Disney. Se llama Jason Aaron.

¿Os acordáis todavía de Bendis? el calvo mimado de la Marvel de inicios del siglo XXI, de antes de ser absorbida por el emporio de la Casa del Ratón. Aquel al que le daban los títulos más populares y aquellos que iban a experimentar el mayor subidón por los éxitos peliculeros. Los Vengadores, Los Nuevos Vengadores, Los Poderosos Vengadores, Ultimate Spiderman, Los Guardianes de la Galaxia… Esta tendencia cambió con la adquisición de Disney, que cambió de calvo favorito. Bendis por Aaron. No sólo porque le dejasen estrenar sendos volúmenes con los Vengadores del cine que no estuvieran todavía pillados (Thor y Hulk), sino que además le dejaron travestir a Thor en la primera heroina verdaderamente trascendente en todo esto del empoderamiento femenino. No sólo porque le dejasen escribir el primer título de la siguiente cinefranquicia exitosa (Doctor Extraño). Es que Marvel/Disney, propietaria también de LucasFilms, le ha dado el título de Star Wars, el tebeo más importante de la casa y el más vendido con diferencia en su año de salida. Y antes de eso, cuando los mutantes marvelianos estaban en la cresta de la ola, le dieron la serie con el título más comercial posible: Lobezno y La Patrulla-X (un ojo comercial sólo comparable a titular a algo Cable y X-Force).

En manos de Aaron y su cohorte de dibujantes (Bachalo, Bradshaw, Pérez, Larraz), Lobezno y la Patrulla-X era aparentemente una divertida serie juvenil, con personajes adolescentes frescos y chispeantes. Un título entretenido, aparentemente la perfecta puerta de entrada para nuevos lectores, que podían tomar como reflejo a los jóvenes estudiantes de la Escuela Jean Grey. Se anunciaba como la mejor serie mutante, de manera que podemos considerarla como el estandarte del rumbo que Disney quería imprimir a la recién adquirida editorial. Y puso al frente a Jason Aaron. Confiaba en él para llevar adelante la serie, para dar la bienvenida a los nuevos lectores, para educarles en la lectura de este magno Universo de ficción. Y Aaron aprovecho la publicación del especial número Anual de la serie para exponer lo siguiente.

Le preguntan a un alieno adolescente qué le llama la atención de la vida en la Tierra, y el espejo en que se miran miles de niños inocentes le contesta que el azúcar de la bollería industrial, la violencia en el deporte, y…y la pornografía en la Red.

Deja de sonreirte, treintañero pasado de vueltas, y recapacita por un momento. Estamos hablando de una publicación juvenil, destinada a infantes, la serie que Disney encumbró bajo un título ultracomercial como la mejor serie mutante que estamos publicando. Y en ella su escritor banalizó la obscenidad heteropatriarcal ante su tierno lectorado.

¿Pensáis acaso que Disney quería realmente hacer eso? hablamos de una actividad que produce placer generalmente de manera solitaria. A la lectura me estoy refiriendo ¿cuantos cientos de chavales, tras la lectura de aquel Número Anual Especial pensaría “¿qué debe ser eso que dicen aquí de aparearse, voy a hacer una búsqueda…” lo que causaría la pérdida de su inocencia y la entrada en una nueva etapa vital de perversión y galones de esencia vital desperdiciados ante una pantalla?

Antes los tebeos no eran así. Antes Disney no era así. Maledito, maledito Jason Aaron ¿qué será lo próximo de lo que harás chanzas? ¿Los Reyes Magos, la explotación infantil, los refugiados, la violencia de género, la homofobia? ¿tiene límites tu perfidia? ¿sabe Disney lo que estás haciendo con la plataforma que te permite usar? ¿acaso no piensas en los niños en términos que entren dentro de la legalidad?

Padres que confiabáis en Disney para educar a vuestros hijos en la vida ¿sabéis qué abominaciones suceden en los tebeos que leen vuestros hijos? ¿Vais a permitirlo? igual es momento de cambiar ¿o acaso no hay otras editoriales, con una cuota de mercado comparable a la de Marvel, mucha mejor calidad y sobre todo, con un contenido familiar sin equívocos ni dobleces?

Imaginemos un título con hadas, elfos, reinos encantados, la materia fantástica con las que se construyen las mejores epopeyas infantiles. Imaginemos que ese título está dibujado por un autor que se caracteriza por dibujar bebés monísimos y encantadores, por dibujar durante varias miniseries el maravillante mundo de Oz. E imaginemos ese título publicándose en la mejor posible de las editoriales, en la casa que ROB! construyó. En Image.

Dejad de imaginar, descreidos de Marvel, descreidos de Disney, víctimas de Aaron. Ese título existe.

Con contenido adecuado para niños, con duendes, con muñequitos, con costas bonitas y encantadoras, con niñitas adorables de enormes ojos brillantes. Con un autor de encanto demostrado. Y no temáis, temerosos padres, pues dicho contenido también es apto para vuestros paladares, pues el que lo publique Image es garantía de un mínimo de MOLONIDAD que encandilará tanto a la chiquillería como a la vieja guardia.

I Hate Fairyland, chavales, por Skottie Young, el del Mapache, el de Oz, el de los Adorables Bebés-X.

De aparición en breve en castellano. Y como todo el material que en verdad merece la pena lo publica Panini en tapa dura, con retraso en la fecha de salida, y con páginas y precio por determinar.

No pervirtais más a los niños. No os fieis de Marvel, dejad de comprar sus productos. Acudid a Panini, compradles I Hate Fairyland y dádselo a los niños. Aprenderán cosas mejores que con Lobezno y la Patrulla-X. Pero poned por si acaso un filtro parental y borrad con frecuencia el historial de navegación. Por ellos lo digo.

2 comentarios en “La perversión del niñocente”

  1. Lo de Young, por acá, no sólo es que ya lleve lo suyo publicado en castellano… Sino que ya ha experimentado un parón (demasiado prolongado para mi gusto).
    Y de Aaron… Yo soy muy fan de Aaron, la verdad.

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