¡Recordad El #Alablock!

Lo que he aprendido estas vacaciones:

Yo quería hablar del MST3K. En serio. Claro que también pensaba que Netflix habría traído a España la nueva temporada. Al fin y al cabo ellos ponen pasta. Pero no la han traído. De momento. Así que supongo que puedo retrasar una semana el post. Al fin y al cabo estas vacaciones…

A estas alturas sigo sin entender qué ha podido pasar. Quiero decir, más allá de lo evidente. El jueves pasado -festivo- una amiga recibió una extraña interacción en internete. Sí, ya sé. Nada del otro jueves. Y, sin embargo…

Ella había leído un libro de relatos y comentado el domingo pasado que el autor no era para ella. Sin más.

 

El tipo de comentario valorativo aunque inocuo que uno esperaría encontrar en una red social, vaya. Pero en esto que aparece esa respuesta. No de un particular, de la editorial que lo publica en un idioma que vamos a considerar español. Sale de la nada para hacer una pregunta:

 


Luego descubrimos que se dedica a buscarse a ella y a sus libros y autores para perseguir a los que comentan sobre ellos bien desfavorablemente o bien pirateando. ¿Que cómo saben que son piratas? Porque todo lo que no sea la edición en papel lo es. (Y también… pero eso lo veremos más adelante). No, no tienen a la venta versiones electrónicas de sus obras. ¿Por qué deberían de tenerlas? Al fin y al cabo solo es una editorial especializada en fantástico con bastantes obras de ciencia ficción. Una editorial que comparte dueños con la librería on-line Cyberdark. ¿Qué motivo tendrían para vender ebooks?

Pero, volviendo a lo importante, allí estaba la editorial haciéndole una pregunta que en el mejor de los casos podemos definir como impertinente. ¿Qué sentido tiene preguntarle a una lectora si lo ha leído ‘en papel o en pirata‘? Además de demostrar que para ellos fotocopiar no es piratear, quiero decir. Si lo ha pirateado le va a dar igual la pregunta, y si no lo ha hecho no es que vaya a ser malo porque esté siendo impertinente, es que además estará haciendo que el dinero gastado en algo que no le ha acabado de gustar le parezca entregado a una panda de cretinos. En el mejor de los casos. Es cierto que ella no tiene por qué conocer a la editorial igual que no tiene por qué saber nada de Bibliópolis -sí, también, mismo dueño-. Pero dado que es poco probable que la editorial apreciara que alguien se dedicara a responder a sus tuits preguntándoles si  han pagado a los traductores, si tienen los derechos de los libros que van a publicar, si están al corriente de pagos con la seguridad social o cualquier otra pregunta que pudiera sugerir que están realizando ese equivalente al pirateo que estaban implicando a esta lectora deberían haber sido conscientes de que estaban haciendo algo cuanto menos reprobable.

Pero, claro, como decíamos resulta que no es algo nuevo en el comportamiento internetero de la editorial. Al fin y al cabo no hay más que ver cómo se las gastan a la hora de seguir a gente:

Esto es, por cierto, de la mañana del viernes. Lo es porque, como decía, el seguir esa política suya de comunicación no cayeron en que la persona en cuestión podía no solo haberlo comprado en papel -por improbable que eso le parezca a la propia editorial- sino tener a mano a un amigo que diera fe de ello. Un amigo que es además librero. El librero que se lo vendió, vaya. Un librero al que esta editorial ya tiene más que aburrido por múltiples episodios anteriores. Y que reaccionó… Como reacciona él siempre:

 

 

 

 

 

 


Aquí ya empiezan las ramificaciones. Para empezar el CM de la editorial responde como uno espera que lo haga alguien en la cuenta de una empresa que muy claramente ha metido la pata y creado un problema con un cliente por culpa de su mala cabeza:

 

Bloqueando a la gente a la que has acusado erróneamente de delincuente.

Por supuesto para entonces la historia estaba empezando a conocerse, aunque el dedo de bloquear de la editorial hacía necesario para que la gente pudiera verlo empezar a tirar de capturas:

 

No porque fueran a borrarlo. Eso implicaría reconocer que se han equivocado.  Porque cada vez que alguien compartía, comentaba o lo que fuera sobre aquel intercambio más gente aparecía que no podía verlo porque… bueno…

 

 

Sí, ante cualquier crítica respondía bloqueando. Están a la última en esa editorial, vaya. Y daba igual que estuvieras comentando la jugada.

 

Autopostulándose para un puesto.

 

Haciendo un chiste.

 

Haciendo favs.

 

 

Haciendo RT.

 

Aparecer en la bio de una cuenta bloqueada.

 

 

Proximidad.

 


Tanta gente por tantos motivos que al final acabó pasando lo que era inevitable.

Por un lado se convirtió poco menos que en un divertimento internetero lograr el block:

 

Por el otro se acabó creando una lista para llevar la cuenta de los que estábamos bloqueados. Y nos habíamos dado cuenta.

 

Si el CM hubiera sabido algo de Internete podría haber supuesto que todos estos bloqueos iban a crear precisamente ese movimiento de gente preguntando, interesándose y buscando a cuenta de qué venía todo esto. Y aún tienen que dar gracias a que era a su propia incapacidad para tratar con sus clientes. También habrían imaginado que lo peor que podrían hacer era echarle aún más leña al fuego. Pero creo que a estas alturas todos sabemos que eso no era algo que fuera a pasar:

 


 

Así que mientras en un lado era una juerga:

 

 

Mientras que por el otro estaban a por uvas. O acelgas:

 

Y seguían a lo suyo, claro:

 

 

Lo que facilitaba que cada vez más gente estuviera comentando el tema,

 

Que cada vez hubiera más gente en la lista de los bloqueados,

 

Y que siguieran las coñas, claro:

 

 

También, por supuesto, gente que decía que iban a piratear. Algo que no vamos a defender porque no sabríamos dónde ponerle el parche a los libros y porque hay opciones mucho mejores:

 

Entre los muchos motivos para ir a la biblioteca a por sus ediciones está este giro que no digo inesperado porque con esta gente ya se sabe. Ya os dije que tenían su propia opinión sobre lo que ‘en papel’ podía significar, y es que si veían a alguien diciendo que iban a sacar uno de sus libros de la biblioteca…

 

Por supuesto mientras esto pasaba en una editorial otras tomaban nota para hacer justo lo contrario:

 

Para el domingo, con la lista ya acercándose al centenar de bloqueados y la juerga a tope que tuvieron por la noche…

 

 

que incluyó a gente intentando explicar lo que estaba pasando

 

alguien debió hacer entrar en razón al CM de la editorial. Y empezó a quitar bloqueos. Y dejó de tuitear tonterías.

 

No, claro que no se disculparon. ¿Qué parte de que eso sería admitir que metieron la pata de entrada y esta es una editorial española no creéis?

Total, que por este medio tan fácil lograron que la cosa se tranquilizara y se dejara -algo- de hablar de ellos. Parecía que por fin podríamos dedicarnos a otras cosas.

Como a echar una mano a la Familia Rude:

 

Así que lo que he aprendido estas vacaciones es:

Que si no sabes hacer un trabajo mejor contrates a un profesional.
Que montarla en tuiter sirve para ganar seguidores -echadle un ojo a la captura del viernes y a los que tienen ahora si no me creéis-.
Que hay gente que durante estas vacaciones de Semana Santa estuvo bloqueada por proximidad… ¡Y NUNCA LO SABRÁ!

Pero, sobre todo, que para ser CM hace falta sentido del humor. O, cuanto menos, tener algo de ironía para comprender que a veces la gente te deja citas envenenadas para que les hagas retuit. Y vas y picas:

 

Nada más queda por decir, creo. Ahí tenéis un buen puñado de tuits, una lista de bloqueados y hasta el hashtag #Alablock para comprender el tema. Así que lo único que puedo añadir es…

AVIV LE AÏA LED ORBIL!!!

 

10 comentarios en “¡Recordad El #Alablock!”

  1. Por una vez, voy a simpatizar con un editor. A LGP le atacaron mucho los de PulpEdiciones en la primera época de Alamut, y cada vez que lo visitaba en las HispaCones era muy majo conmigo. Aún conservo sus Artifex como oro en paño.
    (Hala, bloquéame si hay huevos, ADLO!. Ecológicos, ¿eh?)

  2. Alamut Ediciones deberia sacar sus propios libros: Alamut y el Marketing Empresarial, Alamut y la Atención al Cliente, Alamut y el Manejo Optimo de Redes Sociales, seruan chulos y hasta tal vez hasta pagaba por ello.

  3. Me recuerda cuando televisa editorial no tenía CM.
    El ex-traductor defendiéndose: “Mientras tú leías la pequeña Lulú, yo traducía manuales de la policía”.

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