The Flying & the Furious

Amigos, estamos a ESTO de que el Visionario Creador™ de Prometheus nos obsequie con una nueva entrega de su ahora sí que sí palabrita del niño Jesús precuela de Alien. Una cinta que sin duda alcanzará cotas de GENIALIDAD! iguales si no superiores a su predecesora y que nuestro Scott no de ficción favorito ha anunciado que no será su última aportación a la saga de los Chicos Malos de Ripley.

Y no por casualidad (ROB!, ya lo sabemos, Está En Todas las Cosas) en octubre de este mismo año nos aguarda el estreno de la secuela de su otra obra magna: Blade Runner 2049. Y por favor permitidme un momento de nostalgia. Porque muchas son las sensaciones e imágenes que evoca en mí el tan lejano estreno del filme original allá por 1982 que yo casi no pude ver porque era muy pequeño, muy MUY pequeño… mejor dicho, lo vio mi madre embarazada de mí y… Bueno, sensaciones e imágenes decía.

Esa magistral banda sonora compuesta por Vangelis que luego tardamos décadas en poder disfrutar editada en disco.

Deckard perdido en esa axfisiante e inhumana metrópoli futura.

La faraónica sede central de la Corporación Tyrrell.

De manera magistral Scott traza una dicotomía visual entre lo terrenal y lo celestial.  Entre las sucias y claustrofóbicas calles y las luminosas y abiertas cimas de los macroedificios. Un abismo aparentemente insalvable que, como acertádamente analiza Peter McPeter en su seminal Movies of Those With Spacial Ships and Very Explosions, sólo puede cruzar el deseo humano de trascendencia. No es casualidad, obviamente, que la más icónica imagen de Blade Runner, la que lo encarna en el imaginario colectivo…

…sea la del famoso Spinner policial surgido del tablero de diseño de Syd Mead y echado a volar por Douglas Trumbull.

Originalmente se crearon más utilitarios voladores, alguno de los cuales puede verse muy de fondo en alguna secuencia.

Pero resulta obvio que ninguno de ellos tiene la personalidad del buga de Dekard. Y si enorme y alargada es la influencia de Blade Runner en la estética de las décadas posteriores no es extraño que esta se manifieste principalmente en la forma de coches sobrevolando edificios.

Como los del sentido homenaje que hace Luc Besson en su inigualable El Quinto Elemento. Lo que nos lleva al que, paradójicamente, es otro de los vehículos más icónicos de la historia del séptimo arte por derecho propio.

El DeLorean tuneado de Regreso al Futuro 2 que, oh sorpresa, también es obra de Mead. Y esta máquina del tiempo hecha con estilazo y usada para que nadie, pero NADIE ose retocar la historia, nos sirve de ejemplo perfecto para mostrar cómo el de los coches que no necesitan carreteras es en realidad un concepto con gran tradición en la ciencia ficción clásica.

Porque esas ruedas de doble función sustentadora delatan su innegable parentesco con el padre de todos los modernos coches que pasan por encima de azoteas.

El deportido de ESCUDO, obra nada más y nada menos que de Jack Kirby. No es de extrañar que aparezca en la moderna (y excelente) serie televisiva protagonizada por dicha organización. Ni os imaginais lo útil que le resulta a un espia hipertecnológico poder aterrizar por sorpresa en un patio interior.

Pero sin restarle un ápice de mérito al ReA KIRBY la idea de carromatos volanderos se remonta mucho, mucho más atrás en la historia. Tenemos ese otro coche.

Ese en el que a estas alturas estais pensando TODOS ¿verdad?

En efecto, hablaba de Chitty-Chitty Bang Bang. No por mera coincidencia surgido de la pluma del padre literario de James Bond, uno de los más elevados talentos de la narrativa de nuestro tiempo. Pero la idea se remonta aún más atrás. Ya hay ilustraciones del siglo XIX que muestran vehículos que se elevan a los cielos como símbolo de un futuro más abierto, avanzado y libre.

Por no decir “dulce”.

Visto lo cual, y en conclusión, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que pocos conceptos más fascinantes e imperecederos hay que el de coches volando por los aires.

Así que la próxima vez que distingais algo allá en las alturas y os pregunteis si es un pájaro o un avión… considerad que pueda ser un coche.

 

7 comentarios en “The Flying & the Furious”

  1. Iba yo a reclamarle a Emilio haber puesto pausa a su visionado de Puño de Hierro para actualizar en ADLO… Pero de que el post de hoy le ha quedado fino de bonito; le ha quedado y me limito a aplaudirle lo suyo.

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