El futuro es de los vagos

Obligaciones. Madurar es sinónimo de tener obligaciones.

Responsabilidades, deberes, leyes, imperativos morales….cosas que nos permiten tener orden en las calles, y a vosotros entretenidos postergando las cosas que de verdad queréis hacer antes de que os déis cuenta que ya es demasiado tarde para nada y sólo os queda esperar a moriros.

Obligaciones…No habría sociedad sin ellas.

Lo que pasa es que las obligaciones son antinaturales (como la fidelidad, la aspirina, los tribunales de justicia o las operaciones de apendicitis…) y por lo tanto a veces chocan con lo que nuestro instinto natural nos dicta (como cuando nos pide eructar, tirarnos pedos, o arrancarle la cabeza de cuajo al tío que nos ha quitado el puesto en el aparcamiento del cine). En esos momentos se produce una lucha interna entre LO QUE QUEREMOS HACER y LO QUE DEBEMOS HACER. Y nuestro interior sufre.

En ese momento nuestras obligaciones y nuestra voluntad entablan una lucha interior en la que la parte que gana otorga, como gracia a la otra, una compensación intelecutal que le permita no cargar con demasiados remordientos por haber perdido. Es decir, nos decimos a nosotros a mismos "tampoco pasa nada si hoy no hago esto", si lo que queremos logra imponerse a lo que debemos, o un "tampoco me lo hubiera pasado tan bien si hubiera ido, y además he adelantado faena" cuando el deber se antepone a la diversión. Este es un funcionamiento clásico que pasa en cualquier mente humana.

Pero hay un tercer escenario. Uno en el que ambas partes llegan al acuerdo de mirar para otro lado, cumplir con el trámite del deber de cualquier manera, y entregarse cuanto antes a la diversión.  Algo que igual hasta roza la ilegalidad, pero que nos permitirá cumplir con nuestro deber laboral, cobrar a fin de mes, y dedicar el tiempo a intentar entrar en el comunio antes de que empiece la jornada dos. Algo que resiente nuestro trabajo, la calidad del producto final y por lo tanto a relación entre el cliente y nuestra empresa (total si nadie mira esto nunca). 

Véamoslo con un ejemplo práctico. Imagina que trabajas en Radio Televisión Española y llevas una sección de cómic. Y tienes que hacer un mínimo de dos minipiezas sobre cómic al mes (sin pasarse que para eso son cultura), imagina que estás en agosto con cosas mejor que hacer pero este mes está acabando y tú aún no has hecho nada. ¿Qué harías? ¿Cómo conjugar lo que nos pide el cuerpo en verano con nuestras obligaciones? ¿Cómo poder hacer algo interesante si en agosto no hay noticias? ¿Cómo? ¿Cómo?

Pues haciendo esto

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Y si luego resulta que TVE no puede hacer anuncios decimos que es Patrocinio Cultural que otras veces ha colado.

(No les eches la culpa, que seguro que tú también lo has hecho alguna vez)

AVIV EVTR!!!!

Publicado por

Isaac Hernández

Periodista y adláter. Sueño con una vida normal pero sé que me cansaría de ella en menos de seis meses

3 comentarios sobre “El futuro es de los vagos”

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