Baila, zarigüeya, baila

Fue hace unas pocas semanas en la lista de correo de esta desorganización que uno de los redactores habituales de por aquí (aunque hace algunas semanas que se escabulle, Sabemos qué está haciendo y el día menos pensado lo espameamos) se refirió a mi como "el gafapasta residente". Hombre, agradezco el cumplido, aunque prefiero definirme como un interesado en el conocimiento, de saber más sobre esas obras de las que tantas veces nos ponen los dientes largos en los textos teoricos, y como desde eBay a esta parte es sencillo adquirir bastantes de esas obras por un precio bastante razonable, pues pillo lo que puedo. Entre eso y lo largo de la pila de lectura, me puedo plantar como el mes pasado, en que decidí dar cuenta del Pogo de Walt Kelly pues ya llevaba tres tomos de Phantagraphics acumulados.
 
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Que de la obra sabía tan poco como casi todo el mundo hispano, cuya única toma de contacto lejano se limitaba a aquel episodio de la Cosa del Pantano de Alan Moore (autor de moda en nuestro país por razones ajenas a su voluntad) en el que homenajeaban a aquellos animalitos de la ciénaga caracterizándolos de visitantes alienos.
 
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Y en algún texto que otro se decía lo cargada de crítica que estaba la tira, lo bonito que dibujaba Kelly, el aura de obra maestra entre las tiras de periódicos…que terminé picando, vaya.

Piqué una tarde domingo tendido en el sofá, con el batín de raso, música de Vivaldi de fondo y los niños en sus jaulas, preparándome para la lectura que esperaba que la obra merecía. Vana ilusión.

Sobre el dibujo, poco que decir. Nada que no haya visto ya el que haya leído Bone alguna vez (que hay que decir que también fue el primer tebeo donde vi por primera vez una zarigüeya, y que se parecen más a las verdaderas que Pogo, aunque Kelly terminó reconociendo que cuando lo comenzó a dibujar no tenía claro como era un animalejo de esos), una influencia que Jeff Smith siempre ha reconocido, y aunque se lo callara es ver al cocodrilo Albert de Pogo y acordarse de Fone Bone. Del guión, diálogos, crítica y todo eso puesss, digamos que esperaba otra cosa y que seguir adelante con lectura se me terminó haciendo muuy cuesta arriba. Pero se trata de superescaneos recuperados de hace más de sesenta años y en tapa dura, así que estoy seguro de que otros lectores tendrá que lo comprenderán. Durante unos cientos de páginas estuve debatiéndome entre si era una obra profundísima, tanto que no me enteraba de casi nada, o totalmente infantiloide y no veía nada porque nada había. Finalmente tomé la calle de en medio con "ni lo sé ni me importá" y concluí la lectura con el piloto automático puesto pasando páginas. Hasta que llegado a las dominicales del tercer tomo llegué a la viñeta que me sacó de mi sopor y me hizo prestar atención porque ahí podía estar sucediendo algo:
 

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Cuando uno se encuentra en un tebeo de los años cincuenta ni más ni menos que con Jack La Piedra, se conoce que los taquiones andan cerca y algo debe estar cociéndose. Presté por tanto atención a aquellas dominicales.

Y volviendo a la lectura concentrada y repasando los textos de tomos anteriores pude aprender algo sobre tiras dominicales, algo que ya había intuido con Calvin y Hobbes pero que aquí me lo dejaban claro: el asunto de la tira desechable.

Se trata de que las tiras sindicadas para ser publicadas en varios periódicos deben cumplir una serie de reglas en cuanto a su formato, especialmente en el caso de las dominicales. Una página dominical clásica tanto de Pogo como de muchos otros títulos suele constar de tres tiras como en el ejemplo:
 

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Una dominical puede ocupar media página de periódico, con lo que el diario puede llenar la página completa con las entregas dominicales de dos títulos. Pero se puede hacer que la página cunda más todavía, ya que donde caben dos muchas veces caben tres. Y es que el sindicato pedía a los autores que sus dominicales pudiesen comprenderse igual si los periódicos decidían prescindir de su tira superior, de manera que ocuparía dos tiras por pagina, un tercio de la misma. Por ello, algunos (Calvin y Hobbes si ir más lejos en sus primero tiempos, hasta que a Watterson se le hincharon los sabáticos e impuso la media página en el formato que le diera la gana) metían algún gag independiente en esa primera tira. Kelly era más hábil y metía escenas relacionadas con la trama en curso pero intrascendentes. Así queda la misma tira de antes en formato tercio:
 

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Hasta aquí es historia sabida, lo que es menos conocido es que en el caso concreto de Pogo la sindicación le impuso otra condición: para que su dominical pudiera adaptarse también a página completa en periódicos de pequeño tamaño, la viñeta central de la segunda tira debía ser de tamaño constante y también prescindible. Una viñeta desechable, eliminada la cual se podía remontar como sigue:

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Llegados a este punto tuve que echar mano de calculadora para ser consciente de lo que acababa de ver.

Tres tiras, de las cuales una podía ser prescindible (33 %) y de las dos restantes una viñeta que ocupaba la quinta parte aproximadamente de la tira podía ser eliminada también sin que la trama ni la comprensión se resintiera. Haciendo la suma resulta que un 40 % de lo que se contaba era completamente prescindible. O dicho de otra manera, que con las cosas de relleno necesitaba cinco páginas para lo que si se quedara con lo importante podría contar en tan sólo tres.

Me di cuenta de que estaba ante uno de los antecendentes más claro
s de lo que ahora llamamos narrativa descomprimida. Y que la causa era la misma que ahora: el mercado.

Ahora se busca la historia en tomos recopilatorios de cinco o seis episodios mínimo. Un arco argumental que dure menos encontrará problemas para recopilarse, de forma que si la idea es buena (o no, qué diablos), descomprimir la obra para que "respire" se convierte en una necesidad; y cuando le coges el tranquillo, con tres ideas tienes tema para aguantar año y medio. Es lo que pide el público, lo que pide el mercado, y los autores se pliegan a ello. Lo mismo hizo Walt Kelly y aguantó un cuarto de siglo domingo a domingo. Aunque casi la mitad fuera morralla.

Pero al menos, conteniendo Pogo como dicen bastante crítica política, todas las ideologías tendrán con qué contentarse con esta conclusion, pues podemos decir que la descompresión en la actualidad viene impuesta por las leyes del capital y el mercado, mientras que en las de Pogo la culpa fue de los syndicates. Esos que muchos piensan que están ahí para que el trabajador trabaje menos todavía, pero que en la práctica queda demostrado que hicieron que el artista pusiera más trabajo para contar lo mismo.

(pero por si acaso el truco todavía sirve, invito a tirar para arriba y redescubir el parrafito prescindible que he calzado por ahí en medio. Hay que mantener viva la leyenda de los tochos inacabables)

7 comentarios en “Baila, zarigüeya, baila”

  1. ?Sabe el Excmo. Ministro de Interior de ese Facebook? Por si acaso, le voy a enviar una captura de pantalla. (Y de este blog también, hala.)

  2. Toda la saga de Hickman en New Avengers se puede resumir en cuatro viñetas, una nota al pie y doscientas cincuenta y tres páginas en blanco.
    (“Sabemos”, continúa la propaganda bolivariana destinada a dinamitar el estado de bienestar que los españoles nos regalamos por consenso en el ’78.)

  3. Lo que poca gente sabe es que cada una de las páginas dominicales puede reordenarse completamente contando una historia diferente y cuando se logra te aparece al lado un señor de negro calvo, muy simpático y MUY aficionado al piercing y al SM.

  4. Pero son realmente prescindibles?
    De la forma en que lo pones O la primera tira es prescindible O la vinyeta dee la mitad de la segunda tira es prescindible…

  5. TOdas son prescidibles, tanto la primera tira como la viñeta central de la segunda. Otra cosa es que por cuestiones de formato a publicar las opciones fueran tres:
    1) completa
    2) Quitando sólo la tira superior
    3) Quitando sólo la viñeta central y remontando.
    La opción de quitar tanto la primera tira como la viñeta central de la segunda no se daba en la práctica, aunque de hacerlo no se perdería historia. Bien pensado, podrían haberla quitado y sustituido por publicidad. En algún recopilatorio en español de tiras diarías de The Pahntom he visto intercalada entre viñetas publicidad de los bolígrafos Forever.

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