Yendo de aquí p’allá

Los superhéroes llevan años siendo no solo parte de la cultural sino incluso su impulsora. Tomemos como ejemplo la historia de Andy Heyward, un trabajador de los segmentos de Dynomutt de Hanna Barbera que tuvo una gran idea en absoluto relacionada con esta. Pero es que claro, los taquiones son poderosos. Así que si uno trabaja en una serie de un tipo que se disfraza de superhéroe, el Blue Falcón, y al que acompaña su compañero canino mejorado robóticamente pero al que los inventos no siempre funcionan y, además, es un poco torpe de por sí, lo que no es impedimento para acabar venciendo a los malos y logrando que se cumpla la ley es normal que se le ocurra alguna idea para una serie.

Por ejemplo: Un agente de la ley mejorado robóticamente pero al que los inventos no siempre funcionan y, además, es un poco torpe de por sí, lo que no es impedimento para acabar venciendo a los malos y logrando que se cumpla la ley. Y le metemos un perro de por medio. ¡Innovador!

La idea era tan buena que pronto logró que un señor francés, Jean Chalopin, se pusiera a trabajar con él apoyado por su estudio:  DiC Internacional. De ahí la idea brillante de que, ya puestos, se añadiera una sobrina y un jefe y una organización maléfica. El siguiente paso era lograr un último creador, Bruno Bianchi, que terminara de realizar los diseños y animaciones. 

De modo que en cuanto consiguieron compañías de un par de países interesados, digamos franceses, canadienses, japoneses y estadounidenses, se pudieron poner en serio con la serie. E incluso encontraron una voz inglesa a la altura: Don Adams, el conocido SuperAgente 86. Total, ya puestos a taquionizar series, ¿que mejor que contar con los taquionizados? 
 
Lo que pasa es que hay gente que no tiene sentido del honor y el espectáculo y se molesta por naderías. Total, sacas a un policía sin muchas luces que tiende a confundirlo todo y va vestido con una gabardina gris, un sombrero y bigote. ¡¡¡Y creen que les estás copiando!!! ¿Pues no les llamaron de la MGM para decirles que habían visto el piloto y que aquello no podía ser? Menos mal que los aguerridos creadores del programa entendiendo inmediátamente el problema: ¡Había que quitarle el bigote!

Una vez todo preparado pudieron ponerse con el lanzamiento internacional de su gran obra: El Inspector Gadget.


Una obra muy de su tiempo. Y no me refiero a que cada capítulo tuviera el mismo esquema: Momento familiar, interrupción, explosión, Dr. Gang, presentación de villano, Gadget confunde a Sultán con el malo y al malo con un aliado, Sophie resuelve el caso y llama al Jefe, El Jefe felicita a Gadget, Gadget se sorprende y alegra de ver ahí a Sophie y Sultán, risa general, ¡La próxima vez me vengaré, maldito Gadget! En absoluto, este tipo de repretición es tan intemporal que  podría crear una serie sobre dos hermanastros, su familia directa y un ornitorrinco agente secreto y aún la aplaudiríais. 

Me refiero con que era muy de su tiempo a cosas como que uno de los personajes tuviera a varios dobladores y que la hija del que hacía de Dr. Gang fuera la voz de Sophie y que los nombres en los diferentes países fueran dando tumbos y a cosas como lo del bigote: Vale, la MGM dice nosequé de Closeau y decides quitarle el bigote, ¿vas a volver a hacer el piloto? ¡Claro que no! Ni siquiera a cambiar las escenas en las que se le vea o a borrar o a nada de eso. ¡Metes un cambio en el doblake al final del piloto que establezca que era un ‘disfraz’ y todos contentos! 

Por supuesto eso no significó que se terminaran los problemas. Total, porque la empresa fuera francesa y mandara la creación y animación de episodios a Canadá que, a su vez, subcontrataba la animación a un estudio japonés no significaba que hubiera problemas. Es decir, sí, ¡los había! Pero ¡era circustancial y arreglable! Así que la empresa se mudó a Estados Unidos y decidieron llevarse la producción de Canadá a Estados Unidos y la animación a… bueno, que la siguieran haciendo los japoneses, esta vez sin Canadienses de por medio.  Quizá eso significara cambiar otra vez a parte de los actores de doblaje pero eh, había que hacer sacrificios.

Como aquí de lo que se trataba era de ir a más pensaron en usar a alguno de los villanos de manera recurrente y en meter a un nuevo secundario gracioso. ¡¡¡¿Cuándo ha salido mal meter a un secundario gracioso?!!! Vale, era 1985-’86 pero está claro que podría haber sido ayer. Y eso que al final no cogieron al chico ese, Carrey, que hizo una prueba para doblarle. Que si no podría haber sido incluso peor. El caso es que el Corporal Capeman resultó ser… ahm… 

Especial. Sí. Eso. De manera que en lugar de salir en la segunda temporada se quedó en unas pocas apariciones. Digamos que en concreto en las de los episodios ya producidos antes de que empezaran a llegar las reacciones del público. Que en realidad no fue para tanto porque, fíjate tú, decidieron cancelar la serie. 

Por suerte las tecnologías se aliaron para mantenerle a flote. En 1987 salió para todo tipo de ordenadores (lo que por aquel entonces significaba Amstrad, Commodore, Spectrum y esas cosas) Inspector Gadget and the Circus of Fear . 

El mantenerse vivo a veces significa que extrañas historias circulan sobre ti, de modo que en 1991 un juego de cartas oficial tuvo que contar la historia detrás de Gadget, como un policía llamado John Brown había tenido un accidente persiguiendo a un extraño ladrón a resultas del cuál habían tenido que intervenirle –Profesor Von Slickstein mediante- convirtiéndole en lo que era en ese momento. ¿Que a cuenta de qué? Pues porque había empezado a circular la típica leyenda negra que aparece siempre en estos casos. La loca teoría en este caso era que al Dr. Gang no se le veía la cara porque era en realidad una que ya conocíamos… pero deformada. Un accidente había deformado y vuelto loco al investigador Dr. Gang y a resultas de eso su hija y su colaborador más estrecho habían creado una réplica animada, un robot que creía ser humano, para sobrellevar el dolor de la pérdida. Por eso Sophie era sobrina aunque no apareciera más familia, por eso el Dr. Gang no tomaba represalias contra ella, por eso siempre estaba en sombras su cara y sus secuaces nunca parecían tener muy claro cómo tratar a Gadget. pero salió un juego de cartas y todo eso se demostró como falso.  

Como parecía que aún existía cierto interés en 1992 sacaron una línea de figuras que incluía la del malvado Dr. Gang con la cara tapada. ¿Querías verla? Te lo tenías que comprar. NYA-HA-HA! ¡Viva el mal, viva el capital! Y ya puestos ese mi
smo año convencieron a la NBC de comprarles El Inspector Gadget salva la navidad. Que es muy interesante porque en Estados Unidos la serie la emitió la CBS. Ya puestos a ello, Azeroth publicó una aventura gráfica del personaje para PC. Y al año siguiente sacaban un nuevo juego, esta vez para la SuperNES, que usaba, además, el diseño definitivo de la cara del Dr. Gang. Por si acaso. 

Como parecía que ni por esas rascaban un duro decidieron sacarse en 1995 un spin-off de lo más peculiar: Gadget Boy. (O Gadget Boy & Heather, según la versión) ¿El parecido con la original? Juzgadlo vosotros mismos: 


Don Adams volvía a poner voz, esta vez a Gadget Boy, una versión mucho más inteligente que la original. Sin embargo el resultado era… perturbador. Así que para la segunda temporada decidieron hacerlo más educativo, renombrarlo Gadget Boy’s Adventures in History y convertirlo en un programa educativo. Total, ya habían probado a hacer una cosa similar en 1996 con la creación de Inspector Gadget’s Field Trip


En la que metían un par de dibujos y justificaban así la pasta que le pagaban a Don Adams entre este programa y el otro. Os sorprenderá saber que para 1998 estaban ambos cancelados. Don Adams no volvería a ponerle la voz a Gadget, pero eso no significaba que dejaran de intentar sacarle la pasta.

Disney, que a la que te descuidas está comprando algo, compró los derechos para sacar en 1999 una película de acción real basada en el personaje. El resultado da para defensa de esta nuestra desorganicación.


Ni la garra del Dr. Gang, ni a KAOS, digo, MAD, ni mantener la cara del malo en sombras. Un éxito de Disney. Excepto en taquilla y en crítica y en eso. Pero esto sirvió para poner en marcha de nuevo al personaje. En 2000 sacaron un juego para GameBoy Color, en 2001 para PlayStation y otro para GameBoy Advance y, encima, entre ambos lanzamientos intentaron un reboot del personaje con una serie completamente nueva. 

Hasta el punto de que se quitaron de enmedio al Jefe Gontier y a Sultán para sustituirlo por los… GADGETINIS. Eh, no os riáis, que le daban incluso nombre a la serie: 


Cambiando los zapatos por otros más deportivos, el color de la gabardina de gris a negra y poniendo dos roboces graciosos parecía difícil que la cosa fallara. ¡Si incluso subieron de edad a Sophie y se entretuvieron en que se le viera el ombligo! Un éxito total que logró que tuviera… dos temporadas. Parece que esa es la maldición de Gadget. Aunque tuvo mérito que emitieran la serie entre 2001 y 2003 y en 2002 justo sacaran una película de animación directa a vídeo con el título de Inspector Gadget’s Last Case, recuperando el reparto original. Que no se diga que aquí no se vende todo lo vendible.

Pero, oye, al menos también tuvo una segunda película de acción real, aunque fuera un directo a DVD con el hoy -y también en aquel momento- olvidado French Stewart en el papel principal y un montón de sexismo como su acompañante. 


La acción *cof* vino acompañada de un nuevo juego para PS2, plataforma que vería aparecer en 2004 un juego basado en la ya cancelada serie de televisión de los Gadgetinis

Pero tranquilos que en 2005 ya sabían lo que tenían que hacer. Tenían que sacar un especial para vídeo en 3D con el título de Inspector Gadget’s Biggest Caper Ever


Bien es cierto que pequeñas quejas sobre el guión, la animación o las pesadillas que causaba hicieron que lo que se esperaba el inicio de una serie de películas de animación se quedara ahí. Un tema recurrente con Gadget, como hemos visto. Pero como esto va de nombres conocidos y la pasta que se le puede sacar para 2010 ya teníamos otro juego, esta vez para móviles y similares, llamado Inspector Gadget’s MAD Dash, encantado de sacar pasta, poniendo la cara ‘oficial’ del Dr. Gang de nuevo a la vista y convenciendo al público de que aún no había habido suficiente. 

Ese suficiente incluía la publicación en 2011 dentro de la editorial Viper Comics de una serie regular de Inspector Gadget cuyo primer número avanzaban en un ejemplar del Día del Cómic Gratuito.

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Lo de regular es de lo mejor que dijeron de la calidad de la serie y para el número 6 había terminado la historia y nada más se sabía de ellos. O quizá solo esperaban al momento ideal para regresar. Y ese momento puede ser con facilidad… ¡AHORA!

Porque este viernes pasado el portal Netflix, que aún no ha recibido una orden de alejamiento de las series infantiles, volvió a hacer de las suyas estrenando una versión CGI continuando con Inspector Gadget aunque manteniendo su título. El resultado es… bueno… la misma encarnación de la expresión Poner al día al personaje.


Siempre y cuando la idea de Poner al día que tengas incluya hacer más corta la gabardina de Gadget, convertir a Sultán en un alivio cómico mudo -de hecho, convertir a todo el mundo en versiones más ridículas de si mismos, Dr. Gang incluido- y centrarse en una Sophia a la que además de subirle la edad y cambiarle el atuendo a una mezcla de chandalero/Tron y cambios al libro-ordenador hacia pantallas autocreads y lanzamientos de cosas gracias a la tecnomagia. A lo que además se añade un personaje nuevo como interés romántico, Talón, un joven enrollado, que -quizá olvidamos mencionarlo- resulta que es además su némesis porque se trata de EL SOBRINO DEL DR. GANG. Eso no quita que le metan momentos de animación 2D sacados de Ultimate Spider-Man (la serie de tv, no el cómic) porque todo lo que puedas rebajar la serie Netflix intentará hacerlo. Menos a&uacute
;n comprender cómo funcionaba el esquema básico de la serie que intenta replicar teniendo en cuenta que ahora tanto Sophie como Sultán trabajan para el Jefe. Pero ahí están los guionistas intentando perpetuar lo de Gadget confundiendo a Sultán con un agente de MAD, ¡qué más dará que ahora trabajen juntos y sepa que tanto él como Sophie están ahí para ayudarle! El cúmulo de errores, desastres y falta de reflexión del que suele hacer gala Netflix para sus proyectos infantiles, vaya. Como veníamos de lo que veníamos la animación nos puede parecer hasta una mejora gracias a salir de cero para llegar a la miseria. 

Así que aquí estamos de nuevo, con una serie que no sé yo si romperá la maldición de las dos temporadas que llevan arrastrando desde el principio o estarán ya pensando en la próxima reinvención. 

(Pero que no piensen en Fantasmas, por favor)

4 comentarios sobre “Yendo de aquí p’allá”

  1. En este aparentemente exhasutivo repaso te has dejado las dos temporadas (claro) que duró la grim y gritty Lost Gadget que emitió la MTV en su contenedor Liquid Television.
    Oh vamos, tiene que haber habido una versió así como adulta y molona de Gadget ¡es lo único que le falta apate de una sitcom en video!

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