De la normalización: un ensayo sobre la maldita tiranía del mercado

Desde juego, hay que ver cómo es Internet. Donde menos te lo esperas salta la liebre; donde todo es alegría, felicidad y gominolas de colores de repente se desata una tormenta de catastófricas consecuencias.

Pongamos como ejemplo lo que ha pasado con DC esta semana. Y a cuenta ni más ni menos de una portada alternativa. Pero pongámonos en antecedentes. Desde hace unos meses, todos los tebeos pueden pedirse con una portada alternativa, portadas que cada mes giran alrededor de un tema. No hay que confundir con las portadas alternativas que requieren de los libreros un pedido de ciertas cantidades de la misma cole (las famosas 1:50 o 1:100, que premian al librero que pida 50 o 100 unidades de un tebeo con un ejemplar de dicha portada alternativa, que por su rareza suele alcanzar precios bastante altos en el mercado del coleccionista). No, las portadas temáticas son de pedido libre: cliente o librero pueden pedir la portada normal o la temática sin ningún requisito, aunque la editorial lo que espera es que muchos pidan ambas, por eso del coleccionismo y tal, ayudando a subir algo las cifras de ventas. Las razones son tan claras que de las portadas temáticas se encarga el Departamento de Márqueting de la empresa, sin que los editores (ni mucho menos los autores) pinchen ni corten el bacalao.

A lo largo de estos meses, los temas de las portadas alternativas han ido variando en tono y, valga la reduncdancia, en temática. Ha habido meses en el que el tema ha sido un autor, como el mes en el que Darwyn Cooke dibujaba portadas apaisadas para todos los tebeos con su desfasado estilo sesentero habitual que, sinceramente, alguien debería mencionar a Darwyn que ya huele a naftalina…
 

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…otras veces han girado sobre un personaje, como los meses en que todas las portadas eran un chiste protagonizado por Harley Quinn, o el mes en el que Flash "se metía" en alguna portada icónica del personaje protagonista de cada cole.
 

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Y es que temas ha habido muchos: desde el mes de las portadas con monstruos, al de las pin-ups, o los edicado a promocionar otros productos de la compañía como la colección Batman ’66 o la revista MAD. Aunque mis preferidas han sido las portadas alternativas que imitaban carteles de películas, donde se han visto homenajes más que curiosos…
 

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…y alguna que otra genialidad que, desde luego, se agradece, por lo menos en lo que a un servidor respecta.

 

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Bueno, pues vamos al grano. Para el mes de Junio, justo el primer mes tras la mudanza de DC desde sus ex-oficinas de Nueva York a la soleada California; justo el primer mes tras Convergence, el evento ejecutado por segundones de la casa injustamente olvidados para poder sacar tebeos en abril y mayo mientras todo el material de la compañía está metido en cajas; justo el mes en el que la mitad de las coles regulares de la compañía no volverán a publicarse y los rumores de "mini-reboot" suenan cada vez más fuertes; justo el mes en el que los tebeos de DC, después de casi cuatro años de relanzamiento dejarán de llevar el sello "The New 52", justo en ese mes, el tema elegido para las portadas temáticas es uno de los personajes más emblemáticos de la franquicia comiquera: el Joker.  Y, concretamente, la portada de Batgirl se la asignaron a Rafael Alburqueque.

Pero antes de seguir, toca hablar de la cole de Batgirl y de su lugar en la nueva y diferente DC californiana. Érase una vez un guionista llamado Scott Snyder que escribía Batman. Y vendía. Mucho. Tanto como para sentirse tan cómodo como para, aprovechando el reseteo del New 52, cambiar el origen de Batman en una maxisaga de nueve números llamada Año Cero en el que deja a ese truño sobrevalorado que es la obra homónima de Frank Miller a la altura de lo que es: una vulgar parodia hipervolienta del grandioso género superheroico. O como para cambiar la naturaleza del Joker y, qué coño, darle poderes. O no, que si la narrativa de Snyder se caracteriza por algo es por no aclarar absolutamente nada de sus historias ser lo suficiente abierta como para que cada lector saque sus propias conclusiones de los hechos que acontecen en sus tebeos.

Bueno, pues Scott Snyder tenía un amiguete llamado Mark Doyle que le había editado varias cosas en Vertigo y, cuando acabó su necesaria saga del Año Cero, dijo que o ponían a su amiguete Mark Doyle a editar todas las coles de Batman o se llevaba el Scattergories. Y en DC, que saben que lo mismo da un editor que otro y que lo que importa para tener coles decentes y que vendan es tener a un autor que sea tremendamente conocido, especialmente en su casa a la hora de cenar y entre el fandom comiquero, achantaron y ficharon al figura Doyle.

Y Doyle se trajo a las colecciones de Batman unas cuantas ideas extrañas de Vertigo. Y en su línea empezaron a aparecer colecciones rarunas que contradecían la lógica del mercado al ir dirigidas a tragets potenciales que no respondían al típico cuarentón sin vida social que es el cliente tradicional de DC desde hace treinta años. Que si potenciamos el caracter cómico de la cole de Harley Quinn (y si hay que hacer que el tebeo huela a hachís, se hace); que si aprovecho que Didio quiere matar a Dick Grayson (otra vez) para recuperar al personaje y hacer una serie de espías donde su culo sea casi casi un personaje secundario; que si sacamos una colección para Young Adults (no le llames "adolescentes" nunca más si quieres venderles algo) llamada Gotham Academy. Y finalmente, transformamos Batgirl en una cole para chicas. Pero para chicas guays, chicas indie, chicas hipster. 

El "relanzamiento" de Batgirl fue bendecido hasta por la autora que se venía haciendo cargo del personaje, la combativa Gail Simone, quien estaba hasta el pirri de pelearse con el antiguo editor, Mike Marts, quien quería que, como toda cole con la sílaba "Bat-" en su título, fuera oscura, adulta y pasaran cosas desagradables, especialmente a las mujeres. La Simone estaba tan hasta el parrús que públicamente apoyó la llegada del nuevo editor, del nuevo enfoque y del nuevo diseño del personaje, aunque significara para ella la salida del tebeo por la puerta de atrás.

La jugada de Batgirl (y la de Harley Quinn, y la de Gotham Academy) le ha salido muy bien a Mark Doyle, y el tebeo
ha sido bendecido por la crítica indie-hipster, la misma que no se había leído un tebeo de superheroes en la vida y que se creen que los tebeos de superpoderes estandard son los de Scott Pilgrim (pobres almas cándidas y perdidas). Un triunfo que será sin duda efímero, ya que estos nuevos compradores hot dejarán de comprar tebeos cuando tengan que redirigir su presupuesto para comprarse las nuevas boinas de cuadros escoceses que se pondrán de moda este otoño, o para afeitrse la barba y ensanchar la parte baja de sus tejanos en cuanto pase la moda lumberjack. Pero bueno, de estrelas efímeras está el mundillo lleno y si no, que se lo digan a Gaiman.

La cuestión es que así están las cosas ahora. La nueva Batgirl hipster y sus colecciones hermanas son un éxito. Tan exitosas son que, aprovechando los dos meses de parón creativo a costa de la mudanza de sus oficinas y la consecuente limpieza posterior de editores y colecciones, DC va a intentar aplicar los mismos criterios creativos de Doyle al resto de su producción comiquera. Un proceso que en las propias oficinas de DC se hace llamar "Batgirlecer DC". En serio, batgirlecer es un concepto, una idea, una entelequia de la que la gente habla. En voz alta, incluso. Ni que decir tiene que Doyle se ha convertido en el hombre de referencia, en el quaterback de las pelis de instituto, en el señor vestido con un traje blanco y collares de oro que va recorriendo los pasillos de las oficinas de DC mientras guiña el ojo, señala con el dedo e insinúa su blanca sonrisa a sus compañeros mientras ellos le miran embobados deseando ser como él. Qué coño: deseando ser él.

Y en estas estábamos, con una Batgirl que luce un diseño nuevo, más fresco y juvenil, y sin tetas que le cuelguen por el spandex…
 

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…con un estilo y una narrativa más cercano al cómic independiente que al típico de superheroes…

 

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…con una temática más propia del tebeo femenino que del superherico, incluyendo su "working girl issues" y sus "really cool friends"…

 

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…y, encima, convertido en un símbolo de las nuevas aspiraciones como editorial de ese dinosaurio creativo que es DC, fagocitado por ese meteorito estrellado del entertaining-ment que es el grupo Time-Warner.
 
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Y, con estos precedentes, la portada alternativa que el departamento de márqueting visualiza para este cómic en el mes del Joker es ésta:

 

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Que conste que les alabo el buen gusto a los de márqueting. Hace falta luchar contra los vientos de cambio pasajareos y productos de modas efímeras y centrarse en los clientes que nos hemos mantenido fieles a Batgirl durante años y que sabemos que por mucho que los actuales creativos lo intenten negar, Batgirl no es una niñita guapa que vive una vida de universitaria cool con un piso compartido en un barrio hipster. No, todos sabemos que Batgirl es una máquina de matar entrenada por Batman marcada para siempre jamás con el estigma indeleble de ser una víctima desde que el Joker le hizo lo que a Alan Moore le dio la gana en La Broma Asesina. Pero claro, Mark El Hombre De Oro Doyle es mucho Mark Doyle, y esta portada que nada a contracorriente de su pretencioso reinado de la molonidad no le ha gustado nada. Y enterarse por la prensa, al mismo tiempo que todos los lectores del tebeo y fans del personaje (ya sean los de ahora o los de verdad de la buena), tampoco. Y eso ha levantado polvareda en las oficinas de DC, y un enfrentamiento entre los editores y los de marqueting por recuperar el control de las variant covers.

Aunque no es el único sitio en el que se ha levantado polvareda. Al fin y al cabo, estamos en la época de Internet y es habitual que a la mínima las redes ardan. Unos con #CHANGETHECOVER, otros con #DONTCHANGETHECOVER. Que si la portada es inapropiada para este tebeo. Que si Batgirl existe desde hace más de cinco meses y La Broma Asesina es una obra icónica. Que si la portada refleja una situación incómodamente cercana a la del matrato de género. Que si pretendéis castrar al Joker. Que si los argumentos en defensa de la portada son machistas y retrógrados. Que si eres una feminazi y espero que te violen en grupo salvajemente, porque esto no va de machismo, sino de la ética del periodismo en internet.

La típica e inocente trifulca en foros y redes sociales, vaya.

Pero claro, DC utiliza la polémica para buscar una salida al entuerto dejando satisfechos a sus nuevos creativos fuertes. Aunque no parezca fácil sin dañar la mala de la compañía por un motivo u otro. Casualmente, el autor de la portada, Rafael Alburqueque decidía, sin presiones, claro, "pedir a la compañía" que retirara la polémica portada, cosa a la que la compañía "accedía", respetando la decisión de su creativo contratado. Y lanzando un comunicado en el apoyaban la decisión del dibujante debido a las amenazas de violencia que había provocado la portada. Y otro posterior aclarando que con lo de las "amenazas de violencia" se referían a la bronca por internet, ¿eh?, no fuéramos a pensar que él hubiera recibido amenazas de muerte, o que en las oficinas de DC ningún editor hubiera amenazado de muerte a ningún responsable de márqueting, malpensados.

Y hala, claro, con esto queda todo el asunto resuelto. Nadie habla mal (en público) del departamento de márqueting. La empresa queda libre de polvo de paja, ya que ha actuado a petición del propio dibujante. Y el dibujante… Bueno, al dibujante le odian tanto los detractores de la portada (porque hace falta ser un monstruo degenerado e insensible para dibujar esa portada para el actual tebeo de Batgirl) como los defensores de la misma (porque hace falta ser un calzonazos para bajarse los pantalones delante de las chicas que vocean tanto por internet y cometer un sacrílego acto de autocensura en lugar de defender su arte y su libertad creativa y de expresión). Hasta tal punto se sentó Alburqueque agobiado que finalmente ha hecho público que su primera intención no era hacer una portada tan fuerte, pero que la endureció a petición de los responsables de su edición (es decir,
del departamento de márqueting), pasando la pelota de nuevo al tejado de DC.

¿Y quién pierde con todo esto? Pues los lectores de siempre. Esas cien o ciento cincuenta mil personas que sostienen la industria USA del cómic y que tenemos que ver como los nuevos millones de hipsters, esos que llevan camisetas de Flash compradas en el Springfield sin saber si es Wally West o el Barry Allen pre 52 o el Barry Allen post 52 y en cima ni siquiera les importa, como esos advenedizos temporeros reducen nuestra afición, nuestra dedicación, a la de molesto accesorio de una moda que, como todas las modas, pasará. De aquí a nada, los mismos que hoy someten a nuestros tebeos y amados personajes al cruel dictado de su moral pueblerina y políticamente correcta con la connivencia de los responsables de las editoriales, que tanto sudor y dinero nos ha costado mantener a flote, que han vendido sus ideales por treinta míseras monedas de plata, serán los mismos que de aquí a tres meses nos habrán olvidado y se centrarán en otras historias.

Pasará a los superhéroes como les ha pasado sucesivamente a los vampiros, a los zombies y al sado-maso, géneros de amplia tradición y de estándares consolidados que han tenido que cambiar sus reglas durante una corta temporada ante la imposición de las propias de una marabunta descontrolada en sus ansias de encontrar un producto cultural del que apropiarse y devorar durante unos meses antes de aburrirse y saltar a otro tipo de historias que fagocitar. Mientras tanto, no nos queda otra que aferrarnos con fuerza a nuestros TPBs con la tranquilidad que da el saber que esta es una tormenta pasajera. Que nuestros editores volverán a respetarnos. Que los superhéroes de nuestros tebeos volverán a ser muy machos y las heroínas volverán a ser vilmente arrastradas por el fango por los supervillanos mientras enseñan el culo y las tetas en el mismo plano. Como debe ser.

Seremos pacientes. Porque tenemos razón. 

 


15 comentarios sobre “De la normalización: un ensayo sobre la maldita tiranía del mercado”

  1. Tanto darle vueltas a qué carallo tenía ese uniforme que tanto hype generaba y por fin me ha quedado claro que lo novedoso es lo que no tiene: Tetazas.

  2. Oye, pues me lo he leído entero, cosa rara. Muy interesante.
    Toda esta mierda ha empezado por Ojo de Halcón, sabéis. Que quitando el número de las flechas especiales y el número del perro, me parece una soberana gilipollez.
    Estaba leyendo «Complejo de Mesías», continúo con ello.

  3. Ah, aprovecho para reivindicar por enésima vez «Superior Foes of Spider-Man» (y la nueva serie del Hombre Hormiga) que es lo único memorable que ha dejado esta hola hipster.

  4. ?Han vuelto a banear a los foreros que hacían de la página un lugar de diversión y cachondeo? Jodeeer.
    En fin; Francia 1, EEUU 0. De nuevo.

  5. Shhht Álvaro, no menciones estas series, que como ya se han terminado – bueno, creo que aún falta un número de Hawkguy, but whatever -, y ahora es un mercado femenino (Spider-Gwen, SpiderWoman) y más DeCero, se les puede echar toda la mierda posible a sus fans. Antes molaban, ahora son el cáncer de la industria.
    PD: Chapó por el artículo 😉

  6. Lo que pasa con los hipsters es que son los que tienen pasta. Los hipsters suelen ser hijos de padres con profesiones de prestigio. El hijo de un albañil se compra un Mortadelo o como mucho un Lobezno en el quiosco. El hijo de un cirujano se compra Ojo de Halcón por Amazon mientras escucha The National. «Es lo que hay».
    P.D.: «Saga» es para niñas.

  7. Lo que pasa con los hipsters es que son los que tienen pasta. Los hipsters suelen ser hijos de padres con profesiones de prestigio. El hijo de un albañil se compra un Mortadelo o como mucho un Lobezno en el quiosco. El hijo de un cirujano se compra Ojo de Halcón por Amazon mientras escucha The National. «Es lo que hay».
    P.D.: «Saga» es para niñas.
    P.D.2: no he dicho lo primero que he pensado al leer el post, que la portada censurada está de puta madre.

  8. @John: hay una tendencia hoy a insertar escenas homoeróticas en productos destinados a chicas (no bromeo). Y no, los niños de hoy en día seguramente han hecho más cosas y visto más cosas raras en Internet que nosotros.

  9. Uy, sí, los pobres compran el Mortadelo y El Jueves, a veces incluso intercambian sus escudillas para lograr un ejemplar poco manoseado de una grapa de Spider-Man. Los pobres es que son la sal de la tierra.
    Y además explicas por qué los de DC van a por el público femenino con la batfamilia, ¡debería haber sospechado de todas esas escenas homoeróticas!

  10. Pero si los niños pobres de posguerra no compran Mortadelos, entonces. ¿¿¿quién los compra??? Por favor, Sark, deja de sacudir mi mundo de esa forma.

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