Me Gusta ser un Planeta (EEEE-oh Ayayayayayay)

Esta vez ha sido rápido.

Apenas nos ha dado tiempo de reponernos del Pedrochegate, (que no toda la culpa es de ella, que es tan tontita) no han pasado ni dos dias cuando nos encontramos con la siguiente bofetada propinada por el heteropatriarcado.

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"Planeta de Zorras"… Desde luego si de algo no podemos acusar a los autores es de intentar ser sutiles ¿verdad?

A algunos les debió parecer que la asquerosa portada de Manara con su Spider-Woman desafiando las leyes de la anatomía para mostrar su sumisión al heteromacho no mandaba un mensaje lo suficientemente claro a las jóvenes lectoras que puedan albergar perniciosas ideas feministas. Así que han decidido ir a por todas (pun not I-N-T-E-N-D-E-D). Y nos han obsequiado con este maravilloso ejemplo de humillación machista en el que no falta de nada: la mujer desnuda reducida a incitante indefensión posicionada para ser explotada sexualmente. Las circundantes escenas de luchas gladiatoriales tan caras al mass media. Y hasta tenemos a una hembra dominante que reduce el lesbianismo que tanto aterroriza a los lectores masculinos a perverso colaboracionismo de sus insanas fantasías masturbatorias.

Es una portada que homenajea esas repulsivas ofensa a la feminidad que eran las revistas pulps, esas mismas que ahora mismo tanto cincuentón solitario intenta reivindicar como V-I-N-T-A-G-E. cuando no es más que un rememorar sus juveniles sueños onanistas en patético intento de resucitar su mortecina virilidad. Y lamentablemente es una portada que no desentona en el actual ambiente editorial. Una portada que cimenta firmemente la posición que la omnipresente Cultura de la Violación ocupa actualmente en los mass media.

Pero ¿y el interior?

¿Quizá se trate, como en el mencionado caso de Spider-Woman, de otra portada impuesta desde superiores (y masculinas) instancias editoriales para precisamente alejar a posibles lectoras de una Novela Gráfica escrita y dibujada por mujeres?

Eso y sólo eso me movio a ojear la obra, amigas.

Y ¿qué encontré en su interior? ¿De verdad teneis que preguntarlo?

Pues que sus autores, unos tal "DeConnick" y "De Landro", aparte de dos cobardes que se esconden tras más que obvios sobrenombres, ni siquiera intentan disimular sus intenciones con un leve esbozo de trama, como al menos suelen hacer los pornógrafos.

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Empiezan directamente con un grupo de mujeres prisioneras. Desnudas, inconscientes e indefensas como bien le gusta a los lascivos compradores de este tipo de historias. El heteropatriarcado apenas tarda una página en apropiarse del cuerpo de la mujer y cosificarlo. "Vuestra misma desnudez nos pertenece" es el todo de su ley.

Y uno casi, CASI puede comprenderlo.

Quiero decir, son tiempos dificiles. Las mujeres se están liberando, deciden por sí mismas con cuánta ropa cubrir sus cuerpos ¡hasta osan decir "NO"! Es de esperar que machitos pajilleros frustrados como estos "DeConnick" y "De Landro" sueñen con un planeta prisión donde masas de mujeres desnudas sean obligadas a marchar ante una cibernética deidad lésbica colaboracionista.

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No sorprenden en absoluto los nada disimulados ramalazos fascistas. El fascismo, como toda forma de opresión social, es un constructo puramente heteromasculino y por ello siempre ha sido un fetichismo estrictamente falócrata.

Pero en estos tiempos de internet la mera exhibición de piel femenina como si de carne de matadero se tratase ya no basta para excitar las sobreestimuladas hormonas de los adolescentes del presente (y abusadores del futuro). Oh no. Hace falta más.

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Por ejemplo una pelea en la que los guardias apalicen a las reclusas. Una pelea necesariamente desigual of C-O-U-R-S-E. De guardias complemante vestidos y armados con largas y duras porras que enseñan a las mujeres CUAL es su lugar en la vida: desnudas y sometidas al macho.

Por no faltar no falta ni la mujer fuerte y rebelde, que se nos presenta justo en la última página de su
primer episodio. Y es que claro, la narrativa heterosádica disfruta con la hembra rendida y sumisa pero requiere carne fresca, mujeres que osen levantarse contra la represión masculina para ser derrotadas y domesticadas.

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Y puntua extra si son exóticamente negras, claro.

El componente voyeurista es multiplicado (¡como si hiciera falta!) a través de la inclusión de planos de cámara de vigilancia que, cual planos detalle explícitos en un film pornográfico, se recrean en la acción.

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Es un recurso mil veces visto con anterioridad pero por el que sin duda "DeConnick" y "De Landro" deben creerse muy originales. Podriamos preguntárselo a ellos mismos…

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…pues han tenido la desfachatez de autoincluirse en unos más que evidentes autorretratos como los operarios del centro de vigilancia (sin duda esperando el cómplice aplauso de sus degenerados lectores).

Esto es "Planeta de Zorras". Sin duda un futuro éxito de ventas en el segmento masculino. Otro nuevo eslabón en la cadena opresiva heteropatriarcal. La nueva demostración de que, tristemente, para la mayoría de los hombres las mujeres son…

…TODAS UNAS ZORRAS.

-Bssss bss bss bsssss

¿C-cómo…?

-Bss bssssssbss bsssss bss bsssss

N… No puede ser…

-¡BSSSS!

Pero el dibujante…

-Bsss bsssss

¿TAMBIÉN MUJER?

-Bsss

Vale vale, ahora lo reescribo. Jo, menos mal que me has avisado antes de subirlo al blog.

(tosecill)

Tras el lamentable Pedrochegate nos llega un más que necesario respiro, y es que Diosa aprieta pero no ahoga.

Y se llama "Planeta de Zorras".

Y desde el princpio sus autoras, la archiconocida KELLY SUE DeConnick y la prometedora Valentine De Landro, dejan claro sus intenciones recla
matorias. "Zorra" es la marca verbal con que el complejo heteropatriarcal designa derrrogatoriamente a toda mujer que no se somete a sus imposiciones. Más aún, "zorra" es el despreciativo epíteto que es regalada la mujer que termina sometiéndose. El típico machito denominará "zorra" a toda chica que no se muestre sexualmente receptiva a sus requerimientos pero también comentará con sus amigotes lo "zorra" que es la que se ha plegado a sus lascivos deseos.

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Por ello es de admirar la inteligente táctica adoptada por DeConnick y DeLandro: qué mejor manera de desactivar un constructo represor verbal como es el de "zorra" que apropiándose de él y reiviindicarlo con orgullo. Resulta magistral la portada, irónico comentario sobre los clásicos tebeos de fantasías masturbatorias masculinas con mujeres indefensas y torturadas (amén de servir de astuto guiño al delicioso vintage de las pin ups). Simplemente el feminista tono malva de la portada es una pista que, seguro, le ha pasado desaperecibida a más de un onanista lector que ha comprado el primer episodio sin saber la femibomba de relojería que se llevaba a casa. Las autoras están usando las mismas armas icónicas de la falocracia para derribarla por el expeditivo método de destapar su patética debilidad estructural mediante una sátira cuyos sutiles mecanismos están más allá del simple entendimiento por el que, salvo escasas y honrosas excepciones, se mueven los hombres.

La apropiación o es un concepto nuevo, claro. Ya en su momento los movimientos de los derechos civiles con los términos "negrata" o "maricón". No es casualidad (nada lo es en esta apasionante Novela Gráfica) que la protagonista sea negra.

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Si bien los merecidísimos parabienes por el planteamiento corresponden a DeConnick no debemos pasar por alto los mértios de De Landro.

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Desde el princpio demuestra la sensibilidad que sólo una mujer dibujante podría tener y convierte lo que en manos de hombre hubiera sido un desfile de carne de hembra digno de resvista erótica en toda una declaración de principios sobre la formas del cuerpo femenino.

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Y es que, lejos de esas imposibles proporciones de modelo anoréxcia guarroperada que imperan en los cómics actuales, De Landro debuja a mujeres reales y creibles, personas de carne y hueso. Tan de carne y hueso…

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…que no podemos sino sufrir en nuestra propia piel las crueles palizas que reciben en una tan desgarradora como necesaria secuencia de violencia.

Porque sí, es cierto, hay peleas en Planeta de Zorras, pero no están ahí como simple recurso de entretenimiento. ¡En absoluto! Estamos ante una obra total y absolutamente original que hace algo nunca visto antes: usar un planteamento de ciencia ficción como metáfora social, proyectando en un exagerado futuro nuestro problemático presente.

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Por eso no podía faltar el omnipresente voyeurismo de los mass media, que con la excusa de hacernos libres mediante la información han convertido en onanista espectáculo la violencia represiva heteropatriarcal mientras sus esbirros comentan y aplauden entre risotadas de superioridad.

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Son los medios la principal herramienta de difusión de la perniciosa Cultura de la Violación, nos dicen DeConnick y De Landro. Son ellos en última instancia los responsables de atrocidades como que seis machitos violen a una pobre chica en una feria y luego salgan a la calle impunes por el simple hecho de que las declaraciones de los testigos, las evidencias gráficas y la confesión de la misma chica los exoneren.

Frente a estas injusticias DeConnick y De Landro se alzan y, en un necesario acto de rebelión, juento a una creciente masa de lectoras, como ya en su momento hiceron las legendarias Vulpess, gritan lo orgullosas que están de ser…

…TODAS UNAS ZORRAS.

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3 comentarios sobre “Me Gusta ser un Planeta (EEEE-oh Ayayayayayay)”

  1. Se vuelve a confundir por enésima vez el fenimismo con la violencia y con el amasculinamiento. Casi el 100% de las veces que se quiere presentar una mujer independiente y moderna en un cómic o en una película de acción, aparece musculada, violenta y vestida como un hombre.

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