Observaciones con Otro Nombre: 29 de Noviembre de 2004

 

Expocomic 2004 Reflexiones finales

Para mi ha sido el Expocomic más agotador de todos los tiempos. Este ha sido el séptimo y jamás recuerdo haberme sentido tan cansado como en esta ocasión. Mira que era difícil superar lo del palacio de deportes, cuando había que bajar y subir escaleras durante todo el día. El primer Expocomic también fue en esta misma ubicación, el pabellón de exposiciones de la Casa de Campo, pero entonces aquello era como la novedad, o quizás éramos más jóvenes, vamos, que no fue tan cansado. Pero esta ha sido para allá, para aca, mira quien esta allí, mira que dice eso, dale un recado a este otro, que pasa con Planeta, que pasa con DC, que pasa con Norma, que pasa con Panini, que pasa con Adams, que pasa con el mundillo que se acaba el mes que viene.

Por otros weblogs habréis leído que el Expocomic de este año ha estado bien. Para mi bien no es la palabra que lo define, para mi la palabra perfecta que le viene es apatía. Desde tantos sitios se había criticado salones anteriores que cualquier cosa que no fuera una catástrofe nos parecería bien. Y claro, mejor que el año pasado era (¿ era posible hacerlo peor ?) por lo que todo han sido alabanzas y más alabanzas. Pero no es tan bueno, pero tampoco tan malo. El Expocomic de este año ha sido pasable, con muchas cosas a mejorar. Desde el punto de vista organizativo ha habido cosas que han resultado un desastre y gracias al buen hacer de Julián Clemente se han podido solucionar muchos de esos problemas que parecían insalvables. Ha habido gente de la organización que ha currado mucho, como el ya mencionado, y otros que parecían pasar del tema. Daba la impresión de que cada uno iba a su bola y hacia la guerra por su cuenta. Por suerte las cosas han salido medio decentes y este año se han podido salvar los muebles. A ver si el año que viene seguimos en la misma tónica.

De todas maneras al Expocomic no hay que pedirle nada, eres tu el que tienes que poner tu parte y ver que puedes encontrar en el certamen que te llame poderosamente la atención. Si un aficionado de los tebeos de toda la vida asiste al evento para ver que pasa se ira muy decepcionado, o sea, que o pone mucho de su parte o aquello le parecerá un fracaso. En mi caso asistía al Expocomic para ver a mucha gente que no veía desde hace tiempo y para ver en que dirección se movía el mundillo. Porque para aprender de cómics las exposiciones, los rastrillos, las charlas… pues poco puedes aprender. Por ello creo que este salón esta mas dirigido al populacho, a aquel que se deja la pasta en taquilla. Para el publico de calle es una oportunidad extraordinaria para comprar un montón de tebeos (ellos no van a librería especializadas) y para sacar de casa a los niños el sábado por la tarde. Ellos si lo disfrutan de verdad, porque son los que se disfrazan, los que se emocionan, los que ven tantos tebeos juntos y se sorprenden. Es esa inocencia que muchos comiqueros hemos perdido. Una lastima.

Particularmente para servidor y compañía el viernes fue el día más interesante y estresante de todo el Expocomic. Aquello era un correveidile continuo y rumor, y otro rumor, y más rumor, y otro rumor diferente, y mira es Pons a ver que se cuenta, y ese de ahí es Valiente, y por allí Rodríguez, y ese de por allá es Lupoi y ve para allá y pregúntale y sonsácale y que te cuente y que te diga y a ver que pasa y ese dice que no, el otro que sí, el otro no sabe. Si buscabas a la persona adecuada aquello era un despelleje continuo, vamos, fue un día de movimientos editoriales a tope y fue muy cansado.

Para terminar decir que yo me lo he pasad de muerte este año. Ojala hubiera más actos encaminados a gente un poco mas inquieta para con el mundillo, pero no hay que pedirle peras al olmo. El Expocomic estaba herido de muerte y con que lo resucitaran un mínimo bastaba, y ese objetivo se ha conseguido. Aun queda mucho para que sea un gran acto, pero por ahora va en el camino adecuado. No quisiera terminar sin dejar de dar las gracias a Niki Navarro por lo que ella ya sabe, a Julián Clemente porque se porto estupendamente e hizo todo lo que estuvo en su mano para que todo fuera sobre ruedas y a Jonatan porque hace que los Expofriquis sean muchísimo más divertidos.

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