El duro camino de emprender

 Cuando te lo contaban en EGB parecía todo muy fácil: las personas tienen necesidades y el sector comercial las satisface a cambio de una compesación económica. En el instituto te explicaban que en existían ciertos matices cuando intercambias bienes y servicios por dinero puesto que hacía falta encontrar el punto de equilibrio entre oferta y demanda. Y cuando llegabas a la universidad ya la cosa iba a más saco explicándote que en realidad todo era cuestión de encontrar una necesidad humana y monetizarla (que es un palabro que usamos para evitar "explotar" que en una palabra con equis y las palabras con equis cuestan de pronunciar como demuestra toda esa gente que va por ahí usando "escusa" en vez de "excusa", y que estáis intentando imponernos a los demás un estilo de vida que no natural… pero ese es otro tema…).

De todas formas esto no tiene importancia por dos motivos:

1) Con la nueva LOMCE toda la explicación se reduce a:"Los emprendedores son mejores que tu padre, y unos días van al trabajo en bici y otros huelen a cabello de ángel"

2) En realidad todo eso es mentira y emprender es una mierda.

Emprender es una bonita forma de ser esclavo, pero azotándote tú mismo, como si IKEA diseñara plantaciones de algodón en el Mississippi ¿sabes como te digo? Te haces autónomo, pagas un montón de impuestos al Estado Español ganes dinero o no (cosa que no pasa en otros países de la Unión Europea, pero la UE solo nos interesa cuando nos obliga a subir cosas, no a bajarlas), y eso te obliga a abandonar tu idea de emprender algo útil para la sociedad, o de buenas calidades—¿te imaginas que tu bombilla durará cien años? ¡¡Ya no volvías a vender bombillas en tu puta vida!!—y meterte de cabeza en aquel sector que de dinero, por muy absurdo que este sea….

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Así que allá vas tú, en busca de un nicho de mercado sin explotar, y con tu idea en la cabeza única, original e innegablemente desable por el consumidor.

Pero claro, en ese momento de lanzar tu producto al mercado te encuentras con dos problemas inesperados: 1) Que con un producto sólo no vas a salir de pobre; 2) Los factores externos que no podemos controlar como que Warner haga unas películas de Superman de mier que el público no sepa entender la GENIALIDAD! de las últimas entregas cinematográficas del personaje.

Así que te ves obligado a convertir tu idea en una línea de productos,  que sea lo suficientemente amplia para que te forres de una vez por todas que cubra todas las necesidades del público. Aunque claro, eso quizás te obligue a forzar un poco la coherencia de algunos productos.

Porque claro, ni Spider-man, ni Lobezno, vuelan, pero eso son sacrificios que hace el emprendedor para poder darle al público lo que quiere en un contrato social por el que el emprendendor deja a un lado el terrible sufimiento que le produce no respetar la esencia de una propiedad intelectual que sólo usufructa, mientras el público mira a otro lado y pasa por caja.

Eso sí el emprendedor siempre ha de tener en cuenta que la actual situación económica, conlleva inevitablemente la internacionalización de los mercados y que, por lo tanto, no podrá controlar todos los imprevistos, especialmente los choques culturales que tendrá su producto al introducir cosas como esta:

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Esta

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O esta:

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En un país aún mantiene en su interior, heridas abiertas como esta:


Publicado por

Isaac Hernández

Periodista y adláter. Sueño con una vida normal pero sé que me cansaría de ella en menos de seis meses

6 comentarios sobre “El duro camino de emprender”

  1. A ver si te crees tú que emprender un post en 15 minutos porque se te ha ido el santo al cielo jugando al Red Dead Redemption no está exento de riesgos ortográficos. Y da gracias a que he enlazado ese vídeo y no el original del grupo…

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