Time goes bye bye

Otro curso que termina, qué rapido se ha pasado. Y otra cena de final de curso en el patio del colegio. En esto que terminando la noche a una amiga de mi pequeña le viene la llorera porque un amiguito va a volverse a su país, ya no volverá a verle y ni siquiera ha tenido la ocasión de despedirse. Como el anuncio de Nocilla en que el padre de un niño español encuentra trabajo en Estados Unidos pero a lo vida real, volviéndose a su país del Este porque en el nuestro ya no encuentra nada. El sentimiento se contagia, a esas horas están todas sensibles y hay mucha lágrima. Y como muchos papás se levantan para consolarlas para allá que voy yo también, aún sabiendo que la mía eso de las emociones no le va mucho. En efecto, falsa alarma, está sentada mirando impasible el espectáculo de moquerío. Total, que le pregunto si no está triste ni siquiera un poquito y su respuesta me dejó clavado:

-"¿Por qué? si ha dicho que en dos años vuelve"

Y se ve que era cierto, la marcha tiene fecha de caducidad. Pero aún así, me dejó impresionado que una personita que acaba de estrenar las dos cifras en su edad considere dos cursos escolares completos como un lapso de tiempo poco importante.

Porque no es lo mismo el tiempo pasado que el que tiene que venir. Todos nos hemos echado alguna década que otra a la espalda y podemos retroceder en los recuerdos, pero para lo que ha de suceder nuestro horizonte de certeza es mucho más difuso. Recuerdo, por ejemplo, el día que llegó a los quioscos el tebeo del Juicio de Magneto, con la primera parte del número 200 de la Patrulla-X. El doscientos, tíos. Dos Cientos.

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Vale que ni siquiera había nacido cuando comenzó la serie, pero estar ante una cifra tan elevada me hizo ser consciente de la magnitud del universo tebeil, que ya estaba establecido cuando uno llegaba y con mucha seguridad terminaría sobreviviéndole. Sí, ya habían sucedido las Crisis en Tierras Infinitas pero ni siquiera así manejábamos todavía el concepto de rebooteo. La redonda cifra me hacía preguntarme cosas ¿seguiría con la afición el tiempo suficiente para llegar al número 300? ¿y al 400? ¿qué evento tendría pensado Claremont para el número 500? en mi cabeza tenía clarísimo que un número tan significativo tenía que ser en el que enterrasen a Charles Xavier por lo menos. Cábalas juveniles de un futuro lejanísmo.

Y hete aquí que llegó el decepcionante 300 (Lobdell y Romita Jr contra los Acólitos), el desabrido 400 (Casey y una pachanga de dibujantes a cual más inadecuado para el título) y el nifúnifá 500 (Brubaker, Fraction, Land y Dodson, sobre el papel sonaba bien). Ahora mismo, con dos renumeraciones y saliendo más de doce números al año, no sé si al 600 le tocaría salir pronto o no, y tendría que esforzarme un poco para recordar si ahora mismo Xavier está vivo o muerto (bueno, tampoco tanto esfuerzo,bastará con masticar un par de grapas del espeso Imposibles Vengadores), tanto da, la cosa es que el futuro ha llegado. Era sólo cuestión de tiempo.

La otra vez que fui consciente de que no importa la enormidad de tiempo en que se piense que al final termina llegando fue el día que el Presidente del Comité Olímpico Internacional, el catalán y tintinófilo Juan Antonio Samaranch declaró que los Juegos Olímpicos de 1992 serían para Barcelona.

Fue en Octubre de 1986 ¡casi 6 años antes de los Juegos! ¿de qué se alegraban? ¡no llegarían nunca! pero llegaron, estos sí ñañañañañañañaña

Con la llegada de las autopistas de la información en las que todo es inmediato y lo que tiene dos días ya se ha quedado viejo se supone que nos volveríamos más impacientes y lo querríamos todo para ya o antes. Y seguro que muchos pensarían que así es (¡tres meses desde que sale un tebeo en América hasta que llega aquí traducido! ¿quién puede esperar tanto?), pero lo cierto es que no, que todo lo contrario.

El cine y sus sagas son un buen ejemplo de esto. Ha habido franquicias cuyo éxito ha generado secuelas que podían estar más o menos preparadas o improvisadas, pero entre ellas han ido surgiendo también las series y trilogías que desde que se inicia el rodaje se tiene prevista su duración total y sus fechas de estreno con años de antelación. Hoy en día podemos ver casi como una tradición navideña sentarnos tres horas en una sala a ver algunos capítulos del Hobbit, pero cuando Peter Jackson comenzó a adaptar El Señor de los Anillos, la estrategia de salida de las tres entregas entre 2001 y 2003 habiéndose rodado de una sola vez se antojaba bastante sádica por la espera entre películas. De hecho, tenía un amigo bastante fan al que el estreno le pilló con quimioterapia y solía decir que era una *utada, que seguramente no llegaría a verlas, y eso que estaban criando polvo en un cajón todas terminadas. Y así fue.

Y este mismo fin de semana me entero de que aparentemente DC ha deshojado la margarita y ha anunciado que habrá una película titulada The Batman protagonizada por Ben Affleck. En 2019. Dieciseis años después de haber sido Daredevil.
 

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2003

Que yo también pensaba que esto de los universos de superhéroes en el cine no tenía futuro, al menos en imagen real. Por la sencilla razón de que los años no deberían pasar en balde para los actores a los que se suponía que tendrían que figurar en un buen puñado de producciones. Pero ha sido, cómo no, el tiempo el que me ha quitado la razón, con ese Jackman asentado en el papel de Lobezno 14 años despues de la primera vez. Aunque casi seguro que los de efectos de la Marvel ya están trabajando en diseños animatrónicos de Tony Stark para que nos llegue tan fresco como siempre para Vengadores VII por lo menos.

Así que lo de estar reservando fechas en la agenda de 2019 lo aplaudimos y tomamos como algo natural, el calendario está muy apretado y cuesta encontrar fechas libres, aparte que a base de escenas postcréditos en otras pelis la espera se nos hará llevadera. El mercado soluciona el problema del exceso inmediato de oferta distanc
iando cada vez más en el tiempo la oferta futura
. El mogollón de estrenos de este verano nos abruma y agobia, pero si echamos la vista algo más adelante la cosa se ve más apetecible (no ha podido decepcionarnos todavía) y sobre todo menos embotellada.

Algo parecido pasa hace tiempo con los tebeos, en esto Geoff Johns supo jugar sus cartas. Los teasers de cosas como Blackest Night o Flashpoint fueron filtrándose más de un año antes de que salieran al mercado, y generaron una expectación que mantuvo viva la llama de la ilusión.

Y entre adelantos, teasers y trailers, el día que se estrena el producto ya casi lo tienes más que conocido, tanto en papel como en la gran pantalla. Tal vez por eso es más bonito el producto inacabado y sin producir que el hiperpublicitado, porque sugerir siempre estimula más que mostrar directamente. Seguramente por eso siempre estamos expectantes y deseosos cuando se anuncia un próximo estreno de Youngblood, sea la serie en Image o el ansiado estreno cinematográfico. Porque también terminará llegando (y aquí Sark, os lo creáis o no, me pisó ayer el cartel).

Llega el verano, en pocas semanas nos adelantarán la movida que preparará DC para sus series en Septiembre del año 2015. Y nos parecerá una bobada. Y terminará llegando. Hasta podríamos comenzar a cabalar sobre qué tendrán preparado para cuando las series supervivientes lleguen al número 100, que parece que nunca podría pasar pero ya se acercan a la mitad de trayecto. Y antes de que eso suceda el amigo de clase les habrá vuelto. El tiempo editorial es así, relativo.

4 comentarios sobre “Time goes bye bye”

  1. Pobres locos. Os sentís obligados a ver adelantos, teasers y trailers, y luego veis la peli/serie/tebeo sin la ilusión que en tiempos anteriores a Internet mostrabais. ?Y a quién le echáis la culpa? A los demás, por supuesto; nunca a vosotros mismos.
    Eh, un momento, esto no es UTcON. Joder, Calduch…

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