El Efecto Starfire

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Scott Lobdell es perro viejo.

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Lo de viejo viene por la cantidad de años que lleva en lo más alto de la industria americana, con los títulos más punteros de las editoriales más grandes, frecuentemente asociado a su buen amigo Bob Harras. Hay que aclarar, no obstante, que entre sus etapas como cronista mutante en Marvel y escritor para todo en DC hay una temporada en blanco en su currículo en lo que se refiere a la escritura de tebeos. No estuvo parado, evidentemente, pues se dedicó a diseñar varias temporadas de campañas de marketing de una conocida marca de ropa colorida; campañas que como no podía ser de otra forma tienen gran repercusión, pero a él le gusta aclarar que su primera propuesta de slogan era "La vida mola".

Y lo de perro se lo dicen por…o sea, por…por su olfato, eso es, por su olfato…

Y estar ahí arriba todo el tiempo no es tan fácil, no señor, no sólo por escribir y tal, que eso es lo de menos, sobre todo hoy en día que mucho lo hacen directamente los editores, sino por saber estar frente a los fanes y sus críticas.

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La semana pasada Sark nos mostraba un ejemplo bastante claro, viendo el lío en que se ha metido el guionista Will Pfeifer ante la primera imagen promocional de la próxima serie de los Jóvenes Titanes. Movida antes incluso de salir el primer número, y todo debido simplemente a una heroina adolescente con los pechos apenas más grandes que su cabeza.
 
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Que en realidad no es para tanto, todos sabemos que las menores de edad tienen la cabeza muy pequeña, y los personajes de historieta tienen varias dimensiones para mostrarnos lo mejor de si mismos. Aunque a decir verdad, yo mismo tardé en darme cuenta de que había también un avión de papel ahí dibujado. Que tampoco había tanto motivo para la que se lió, pero una mala gestión y no prevenir a tiempo provoca estas reacciones desmesuradas.
Lo importante de esto es que la serie anterior de los Titanes estuvo a cargo de nuestro perro Scott Lobdell, y en los treinta números que duró no tuvo ni un sólo problema ¿Cómo lo consiguió?

Sencillo, Scott tiene la costumbre de no escribir una sola serie, sino varias a la vez. En el caso del Nuevo Universo DC comenzó encargandose, además de los Titanes, de Superboy y de Capucha Roja y los Forajidos.

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starfff.jpg En esta última es donde se presentó la nueva versión de la princesa Koriand’r del planeta Tamarán, más conocida como Starfire. Un personaje que en el universo DC anterior se había caracterizado por su voluptuosidad, falta de prejuicios y dejarse llevar por sus emociones, algo que en una raza guerrera como la suya puede causar algún que otro conflicto. Su anatomía aliena está poblada de múltiples curvas, pero a nadie escapa que la morfología de un personaje capaz de encamarse con Nightwing, el primer Robin, puede ser…digamos que más de uno ha elaborado teorías sobre el volumen y el cubicaje de lo que Starfire pueda esconder bajo su coquilla. Para esta nueva versión Scott Lobdell tomó los elementos que tradicionalmente más gustaban a los fans y los potenció, presentándonosla tal que así:

 

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Sugerente y guerrera. Lo de guerrera quedaba claro en las escenas de acción, y lo de sugerente en las otras.

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Aunque quzá se pasase un poco con lo de sugerente
 
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El comportamiento de Starfire en este primer número de Capucha Roja y los Forajidos desató de inmediato bastante polémica, a lo que autor y editorial respondieron rápidamente asegurando que escuchando esta reacción de los fans el personaje cambiaría de actitud a partir del siguiente número. Es lo bueno que tiene el que hasta el día antes de mandar a imprenta tengas todavía el número sin terminar, que te da a incluir cambios de muy muy última hora, no como antes o en otras editoriales que hay que entregar con ¡meses! de antelación, de manera que cuando el producto llega a las tiendas ya huele a rancio.

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Scott Lobdell reculó y Starfire cambió. El público quedó contento. Tan contento qudó que ya no tuvo ninguna otra queja con Lobdell, ni en ese título ni en ningún otro de los que ha trabajado.

Y sabiendo que Lobdell es perro viejo debemos preguntarnos ¿y si lo hubiera planeado todo así desde el principio?

Es decir, mete un elefante en una cristalería, es imposible no verlo, y haz que todo el mundo te diga "¡eh, saca ese elefante de ahí!". Y mientras todos prestan su atención al elefante, nadie dará importancia a cosas menos llamativas. Una vez les hayas enseñado el elefante y les dejes contentos al retirarlo, si en la cristalería queda
una manada de hienas furiosas nadie le dará demasiada importancia. Vale, pueden hacer algún destrozo, pero nada comparable a aquel elefante, aquello sí que era grave.

Dicho de otra manera, Lobdell nos mostró a una Starfire *utorra, y una vez retirado aquello todo lo que pudo hacer en los demás títulos pareció poco en comparación. Una semana de marejada y varios años de tranquilidad. Visto así, tal vez lo que tendría que haber hecho Pfeifer para empezar hubiera sido hacer algo más descarado para dejar el umbral de aceptación bien alto.

Porque yo es pensar en los Titanes de Lobdell y lo primero que me viene a la cabeza es aquella vez que la adolescente Solsticio salía de la ducha, y uno que pasaba por ahí le mostro como podría volver a hacerla humana de nuevo…

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…y el pobre colorista tuvo que retocar algo más de la cuenta antes de llevar a imprenta.
 
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Y no pasó nada.

El efecto Starfire.

Lobdell sí que sabe.
 

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6 comentarios sobre “El Efecto Starfire”

  1. Pues Pfeifer es el que escribió aquella historia de la Catwoman lesbiana que se revolcaba con Cheetah (?lo recuerdas, ADLO!?), ?qué más quieren?
    Y en RHatO hay viñetas con tíos recién salidos de la ducha, ?qué más quieren?

  2. Las chicas leen novelas con highlanders y mozos de cuadra a pecho lobo sudoroso en la portada, y mientras eso contribuya al sano divertimento y a la natural propagación de la especie humana no me parece mal.
    Es como los idiotas que odiaban a Alejandro Sanz. Oye, si tu novia se ponía tontorrona después de ir a un concierto suyo, al final se daba el lote contigo, no con él, así que deberías estarle agradecido.

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