Los efectos de las concertinas sobre las personas

Recientemente ha saltado la polémica porque a la valla fronteriza que separa Melilla de Marruecos se le han añadido concertinas, que es una evolución del clásico alambre de espino. Sí, sé que la mayoría lo sabéis, pero siempre hay visitantes de fuera de España o del futuro (¡Hola, visitante del 2030! ¿Google sigue petándolo en tu época? ¿Todavía se dice petar?) que no lo sepan

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El caso es que el presidente del Gobierno no tiene ni idea de cómo pueden afectar unas cuchillas afiladas a unas personas, así que vamos a intentar aclarárselo

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Esta es Jane Vasko, protagonista de Painkiller Jane. Bueno, este es su culo, a ella la verás en la siguiente página

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El caso es que la muchacha estaba trepando una valla tan feliz cuando un coche le hace caer sobre las concertinas

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Y aquí tenemos los efectos de esos artilugios: Jane deja de ser una persona y se cosifica, pasando a ser un objeto sexual sin dignidad para el disfrute de machistas falocéntricos

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Incluso un buen rato después todavía se dejan apreciar los terrible efectos de las concertinas sobre las personas:

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Señor Rajoy, espero que ya tenga claro que las vallas de Melilla sí tienen efecto sobre las personas, y cuál es. El informe son 50.000€. De nada

Publicado por

EmeA

En 1972 fui acusado de un delito que no había cometido y desde entonces sobrevivo como soldado de fortuna

4 comentarios sobre “Los efectos de las concertinas sobre las personas”

  1. Veo… un pezón. Y ese pezón alimentará durante años las cuentas de Twitter, tumblr, y otras webs sobre la decadencia moral de The Walt Disney Company.

  2. Vosotros que sois unos invertidos y unos filoetarras os habreis escandalizado, que es lo único que sabeis hacer, pero a aquellos a los que nos gusta la mujer-mujer no vemos nada malo en que una bella fémina muestre sus encantos.
    Ademas esas pobres mujeres son discriminadas en sus atrasados paises de origen y obligadas a ocultarse bajo un burka y esto demuestra que las concertinas tienen la ventaja adicional de arrancarles tan maldita prenda a modo de bienvenida a España, donde sí que sabemos tratar a las mujeres (y más si son inmigrantes).

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