Superman y la Ciudad Desierta (un relato estival)

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Érase que se era que una vez más llegó el Verano.

Y con él, como tantas otras veces, sucedieron dos fenómenos: el vacíado de las ciudades y los estrenos en salas de películas de superhéroes de masticación sencilla.

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Érase que se era una editorial.

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Y hete aquí que en la editorial decidieron que estaría bien montar un concurso por las redes sociales para premiar la fidelidad de sus seguidores e introducirles en el universo del primer superhéroe de todos (aunque fuera en versiones no canónicas, alternativas o tierraunas).

Y fue por eso que desde la editorial propusieron la siguiente: cada día en un reino, difundirían una palabra, una palabra mágica que pronunciada en las librerías otorgaría al primero que la dijera un regalo relacionado con Superman.

Érase que se era una ciudad costera con cuatro librerías.

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Una ciudad con la costumbre de vaciarse de población autóctona en cuanto llegaban los calores, migrando a la fresca de la playa a pocos kilómetros.

Y hete aquí que llegó el día en que llegó el concurso a esta ciudad semiabandonada, siendo "Lois Lane" la palabra mágica.

Y sucedió que un muchacho avispado entró en una de las librerías…
 

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…dijo la mágica palabra y consiguió su merecido premio.
 

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Érase que se era otro muchacho, en apariencia menos avispado que el primero, pues llegó antes que él a la librería aunque sin ser conocedor del evento.

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Y hete aquí que en cuanto fue testigo del intercambio de contraseña y recompensa les preguntó qué era lo que acaecía.

¿Y sabéis qué hizo este segundo muchacho en cuanto fue informado?

Correr, correr por la ciudad vacía.

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Correr mucho, tanto como una bala.

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Correr, correr tanto como aquel joven Michael Landon al que su madre le colgaba las sábanas orinadas y salía de clase zumbando para descolgarlas antes de que las viesen sus compañeros, y así gracias a su madre terminó siendo atleta olímpico de velocidad (sucedió).

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Y la moraleja de este cuento es: Lo importante no es ganar, sino saber ser segundo, tercero Y cuarto.

11 comentarios sobre “Superman y la Ciudad Desierta (un relato estival)”

  1. Eso es porque salieron de casa bien temprano por la mañana, ya se sabe que al que madruga ROB! le ayuda (bueno, si es muy temprano igual le atropella porque es cuando entinta al volante)

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