Descansando en piezas

Queridos lectores, cuánto tiempo, qué corte. Ah, claro, el bisturí… Es lo que pasa cuando estás haciendo The Human Centipede (2009) con George Lucas y los siete enanitos. Pero perdonad que os deje un momento para bajar el volumen, tengo la Danse Macabre de fondo y empezaba a confundirlo con la sintonía del Telediario.
Ah, la televisión, siempre dándonos ideas e informaciones, como Mariló Montero. Sus comentarios sobre el alma residual en las vísceras y las posibilidades de que los riñones de asesino tengan algo de asesino no pueden ser menos que aplaudidas por el tempo, hacerlas a menos de una semana de esta noche de Halloween nos permite no ya respaldarlas o preparar un maratón sino ofrecer todo un repaso a las videografías para que entendamos su postura.
 
¿En qué se basa Mariló para decir eso? Pues en toda una tradición, todo el mundo sabe que un científico con bata y bisturí no puede querer nada bueno, se apellide Frankestein u Orloff. Pero es que además hay casos, obviamente basados en hechos reales porque nadie crea algo sin una parte de verdad, en los que podemos notar la maldad intrínseca infectando al pobre trasplantado.
No digamos ya al médico responsable de esas… atrocidades. ¿O no pensáis que el Dr. Génessier era un tipo perfectamente normal antes de liarse en lo que se acabaría conociendo como Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage1960)?

¿No parecía Peter Lorre tan cuerdo como de costumbre cuando interpretó al Doctor Gogol e hizo aquel trasplante magnífico aprovechando restos de asesino en Las manos de Orlac (Mad Love, 1935) que daría para tanto a sucesivos pianistas y sus mujeres? [Parece mentira que aún le quedaran ganas para enfrentarse a La bestia de cinco dedos (The Beast with Five Fingers1946)]


Ah, las manos. Esos trasplantes siempre han funcionado excepcionalmente bien. Tanto que ya antes de Lorre hubo un Las manos de Orlac en versión alemana (Orlacs Hände1924) con Robert Wiene -sí, el de Caligaridirigiendo y el enorme Conradt Veid como el personaje central; y una versión posterior en 1960 (The Hands of Orlac) con Mel Ferrer como transplantado y Christopher Lee al fondo. Y aún quedarían ganas de ver a pianistas recibiendo trasplantes en Las manos de un extraño (Hands of a Stranger1962), por contra los dibujantes deben tener cuidado sólo con no perderlas. Je je je. Y si creéis que sólo la mano es poco asunto podéis pasaros por Cuerpo maldito (Body parts, 1991) que sube las apuestas a todas las extremidades. No a la misma persona, eso sí. 
Pero mucho OJO. Sí, eso. No sólo porque puedes atraer a algún psicópata por su culpa como en Jennifer 8 (1992) o, peor aún, puedes dar con el clásico traspalantador loco, el caso del Doctor Cheney (Ahí, con sutileza) que en La mansión de los condenados (Mansion of the Doomed, 1967) decidía que mejor que Los ojos sin rostro eran Los rostros sin ojos
¡Como si no hubiéramos aprendido a quedarnos lejos viendo lo que puede salir de jugar a los médicos en Blood relations (1988), Doctor Giggles (1992) o May (2002)! Pero volvamos a los trasplantes con la película de corneas que todos tenéis en mente, Gin Gwai o lo que es lo mismo: The eye (2002), película honkogesa archicopiada, ya fuera en sucesivas partes por sus mismos autores, o remakeada por los indios es Naina (2005) y los americanos en The eye (2008). Aunque os podéis imaginar que ya en tiempos se buscó sacar partido al trasplante de ojos, lástima que cuando Lon Chaney estuvo allí en Los ojos del muerto (Dead man’s eyes, 1944) el misterio fuera quién mató al donante.   
 
 
Y es que para estas cosas hace falta todo un cerebro. No, tranquilos, no voy a hablar de Frankestein, ¡con la de ejemplos al margen que tenemos! Que si Brain of blood (1972), que si las españolas Trasplante de un cerebro (1970) y Las ratas no duermen de noche (1973) -con Paul Naschy como un criminal recibiendo el cerebro de su enemigo "El Sádico"-, que si Odio mi cuerpo (1974) con el inolvidable León Klimovsky poniendo un cerebro de hombre en una mujer, que si ahora el de un blanco a un negro en Cambio de mente (Change of mind, 1969), que si ahora cojo el cerebro de una gorila y creo La mujer salvaje cautiva (Captive Wild Woman, 1943) como respuesta a cuando le pusieron el cerebro de una chica a un gorila en Castle Sinister (1932) que a su vez remitía a los crímenes del gorila con cerebro humano en Go and get it (1920) y que acabaría resonando en ese Doctor of Doom (1963) cuyo título original mexicano dejaba poco a la imaginación: Las Luchadoras contra el Médico Asesino.
 
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El transplanteador en esta ocasión era el Profesor Ruiz, convertido -merced a esos prejuicios para los alemanes y sus locos doctorados- en el Doctor Kragmall en la especie de remake/continuación de 1969 La horripilante bestia humana pudiendo, además, unir ambas películas con el también mexicano film de 1957 Ladrón de cadáveres sobre un transplantista, con el poco evocativo nombre de Don Panchito, que colocaba cerebros de animales en atletas para darles  más potencia. El plan, por algún extraño motivo, acababa fallando. Aunque eso no evitaría que en Wonder women (1973), también conocida como Kung fu girls on the rampage, exótica coproducción estadounidense-filipina, intenten mejorar el rendimiento de una persona trasplantándoles partes corporales de deportistas.
 
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Y si os parece poco con sólo un cerebro para jugar ahí tenéis Un genio con dos cerebros (The Man with Two Brains1983) de Carl Reiner con un soberbio Steve Martin y cerebros de sobra para cambiar -aunque finalmente ninguno acabe en un gorila-, aunque habría que esperar a ver realmente a una persona con dos cerebros A LA VEZ -porque está muy claro que Dos veces yo (All of me, 1984) no vale- hasta la llegada de Bruce Campbell como director, guionista y protagonista de El hombre con dos cerebros (Man with the Screaming Brain, 2005). -Traductores de títulos de películas, esa gente- Ahora bien, si queréis ir a por todos todas puede que prefiráis el clásico de Lee Frost El hombre de dos cabezas (The Thing with Two Heads,1972) que fue sólo un año posterior a El increíble trasplante bicéfalo  (The Incredible Two-Headed Transplant,1971).
 
    
Los trasplantistas tienen estas cosas, y si no preguntadle al Doctor Cortner que busca un cuerpo para el cerebro de su novia [Editado: ¡De la hija no! Aunque la película sería… Eh, para uno que valora el cerebro de su novia y no sólo su cuerpo] en El cerebro que no podía morir (The Brain That Wouldn’t Die, 1963) aunque probablemente la más delirante de las películas de trasplante de cerebro – Incluyendo la idea de Tammy y el T-Rex (Tanny and the Teenage T-Rex1994) de poner un cerebro humano a un T-Rex animatrónico – es la que nos presenta una película accidentalmente británica.
 
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The man without body (1957) es la historia de un señor mayor muy rico que descubre tener un inoperable tumor cerebral y pocas semanas de vida por lo que se busca al Mad Doctor de turno, en este caso el Dr. Merritt, que cuenta con un equipo que le permite tener vivas cabezas de mono que no tienen cuerpo y que le propone tratar de sanar su cerebro realizándole un injerto de otro sano. Como nuestro millonario, interpretado por el gran George Coulouris, es una suma de todos los males humanos decide buscarse un cerebro inteligente y famoso para poder hacer más dinero aún,  así que elije el lugar más lógico para buscarlo. ¿Qué? No, ninguna Universidad, no digáis tonterías. Me refiero al Museo de Cera de Madamme Tussauds, obviamente. Tras dar un par de vueltas y decidir que Enrique VIII o Hitler mejor no acaba descubriendo al cerebro que decide que merece su cabeza: El de Nostradamus. Por eso otro de los títulos de esta película es The Curse of Nostradamus. Es que en el Tussauds resulta que tenían la cabeza original de Nostradamus, con su cerebro y todo, en perfecto estado de conservación pese a los siglos trascurridos, a la espera de que un insufrible millonario y su trasplantero de cabecera entrara a robarlo. Una vez  con él en su poder deciden, claro, revivirlo. Por charlar con él y tal, sobre todo para probar sus legendarias capacidades predictivas en el mercado de valores en el que… No, la cabeza de Nostradamus habla perfecto inglés de los años 50, por descontado, y suponemos que en algún momento le ponen al día del sistema de bolsa, pero da igual porque como el millonario es insufrible la cabeza de Nostradamus decide hundirle lo que lleva al millonario a la desesperación, matar a su mujer trofeo y al ayudante de laboratorio con el que tonteaba y lanzarse a las calles, por suerte el Dr. Merritt puede insertar la cabeza de Nostradamus en el ayudante de laboratorio usando una extraña caja.
 
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Inesperadamente, al ser dotado de un cuerpo joven y del equivalente a la apariencia de un señor disfrazado de diente, Nostradamus decide salir a las calles también para vengarse del millonario, pese a andar con menos movilidad que el Batman (1989) de Tim Burton. Finalmente el millonario, Nostradamus, el doctor y la policía acaban reuniéndose en un campanario donde los últimos miran mientras los dos primeros luchan -con sus propias limitaciones, claro- para acabar cayendo ambos cuerpos por el hueco central del campanario. ¿Los cuerpos? Sí, porque la cabeza de Nostradamus, envuelta en esa versión extrema del gorro de Finn el Humano, se queda colgada de la cuerda del badajo de la campana. Que vaya mierda de puntadas daban el Doctor y su ayudante. Y ahí parece que va a quedarse ahora que el doctor ha decidido que esto de revivir cerebros no era una idea tan buena.
 
Si alguien se pregunta cuanta de la GENIALIDAD! está en el ojo que la mira puede verla por completo (aunque en inglés a pelo) aquí:
 
Pero, eh, no os vayáis, que aún quedan algunas partes del cuerpo que pueden ser recicladas y algunos malvados transplantistas que tienen negocios por hacer. Si Mariló ha visto Repo! The Genetic Opera (2008) entendería perfectamente su odio por esa gente – Si bien no hay relación alguna con el clásico de culto Repo Man (1994) ni su continuación Repo Chick (2008)- a partir de ahí en 2010 apareció Repo Men que partía de la novela The Repossession Mambo que llevaba escribiendo desde principios de los ’00 Eric Garcia y que terminaría siendo publicada en 2009. A partir de ahí sacarían adelante el guión García en colaboración con el guionista televisivo Garret Lerner y el director Miguel Sapochnik. Claro que en realidad en 2007 la película Recycled Parts ya nos había hablado de una malvada empresa de tráfico de órganos, aunque en ese caso la reposesión era lo de menos. 
 
Es una pena que otras de las partes que sí se pueden intercambiar como riñones o hígados hayan tenido mucha menos suerte en el cine, aunque al menos el corazón cuenta con un par de apariciones, bien en Cardiac Arrest (1980) sobre un asesino que trata de conseguir corazones para trasplantes por el sencillo método de ir matando gente; o bien en Tell-tale (2009), teórica versión de El corazón delator de Poe que en realidad está más cerca del clásico sindios, con un hombre recibiendo el corazón de un asesinado y con él sus memorias, lo que le llevará a emprenderla como vigilante contra sus asesinos a la vez que los recuerdos van apoderándose de su mente. Un no parar. 
 
De todas formas no puedo dejar de pensar que la fuente principal de todo esto ha sido el conocido corto Hell Toupée, perteneciente al capítulo Treehouse of Horror IX (1998) de Los Simpson en el que Homer recibía un trasplante de cabello de El Serpiente, un criminal que se iba apoderando de él,  realizando así una referencia a la película Body Bags (1980), refundición de los tres episodios que finalmente fueron rechazados por la cadena Showtime pese a haber sido preparados para lanzar una serie antológica de horror a semejanza de la de Historias de la Cripta que emitía la HBO, la calidad de los directores i
mplicados (John Carpenter, Tobe Hooper, Larry Sulkis) hizo que se lanzara como película de relatos breves y precisamente a dos de ellos aluden en Los Simpson. Hair, protagonizada por Stacy Keach, nos presentaba un trasplante de pelo que salía mal cuando los pelos acababan no siendo lo que parecía; Eye, protagonizada por Mark Hamill, nos traía a un jugador de baseball que tras haber perdido un ojo recibía otro de un asesino misógino que influía en su comportamiento. Aunque lo mejor, al menos para mí, no es la suma de historias de la serie de animación americana sino la resonancia internacional que terminaría con otro pelo del terror, aunque en este caso se tratara de Gabal (2005) o como dice la versión española del título original coreano La peluca asesina -Como le decía antes, señora, así traducimos títulos los españoles- en el que el pelo de un cadáver se dedica a poseer a las cabezas que se lo ponen con todo el repertorio habitual de giros locos y personajes raros que siempre se esperan del cine asiático.


Me queda, eso sí, un último trasplante antes de poder lavarme las manos. Se trata de un asunto muy delicado. Estamos en 1970, con Doris Wishman ocupando prácticamente todos los puestos creativos, y vamos a conocer la extraña historia de un chico, Arthur Barlen -interpretado por el cámara João Fernandes convertido para la ocasión en actor con el nombre artístico de Juan Fernándezparecía un buen chico que por fin había reunido el valor para declararse a su novia y pedirle que se casaran… sólo que algo pasó y decidió violarla, no sólo a ella, también a otras mujeres más que se iba cruzando por la calle. ¿Cuál podía ser el secreto oculto tras tanta violencia que oculta este Sexploit? Pues el mismo por el que Barlen tardó tanto en declararse a su novia, tenía una cierta inseguridad sobre sus… capacidades que decidió arreglar con un trasplante. Efectivamente, ahora tenía un rabo asesino. O, cuanto menos, el de un mujeriego y violador que controlaba su cerebro y le hacía realizar terribles acciones que él no deseaba cometer. Ah, sí, la clásica excusa. El nombre de la película es, obviamente, The Amazing Transplant.

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Así que ya veis  ¿quién puede preferir las opiniones científicas antes que casi un siglo de cine? ¿Leerse un libro? ¿Un cómic? No lo entendéis, aún con esas tendría que… Leer. Por contra ir al cine es más sencillo. Y al precio de las entradas una demostración de riqueza. Así que ya véis que, además, educa. Ahí tenéis la videografía que lo demuestra y que explica tanto las fundadas opiniones de Mariló Montero como su animadversión hacia Anne Igartiburu.
 
Vaya, nuestro tiempo se acaba. Lo sé porque las partes que os… faltan… están empezando a ponerse moradas, y eso no es buena señal. En fin, ya sabéis lo que se dice: No cambiéis nunca. 
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5 comentarios en “Descansando en piezas”

  1. Sark, que te has equivocado, en The Brain That Wouldnt Die el Doctor busca un cuerpo para el cerebro de su novia, no el de su hija. Y luego se quejan de la Fox….

  2. (Monóculo ON.)
    Me alegra ver que ADLO! ha decidido seguir la sabia ruta de verdaderos blogs como la Esbilla Cinematográfica Popular, y dedicar su valioso tiempo a las artes de verdad, y no a entretenimientos de clases bajas como los tebeos. Doy mi bendición a esta entrada.
    (Monóculo never OFF.)

  3. Erk;
    Ay, coño, es verdad. Es que con tanto cerebro acabo confundiendo dónde la mete cada uno.
    John;
    Como dice el texto, no va de cómics porque tiene letras y eso descarta que Mariló se informara por ellos. Pese a lo cuál ahí tienes el cómic de Lois Lois Lois (y un interesante enlace si lo pulsas)

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