El Código da Dici


Atención, pregunta: uno de estos tres niños discapacitados está mintiendo, pero ¿Cual y por qué?

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La solución, al final de este texto.

showcase_presents_flash_volume_1.jpg A las largas tardes de siesta de estos pasados días de asueto vacacional le venían como anillo al dedo las condensadas lecturas de los Showcases sesenteros, gruesos tomos en papel malo y barato blanco y negro, en los que predominaba la imaginación más descacharrante. Este verano me he decantado por los de Flash, además de por la querencia al buenazo de Barry Allen, por ver qué tal lo hacía por aquella época mi muy admirado Carmine Infantino. Sobre el dibujante, me sigo quedando con su particular estilo de treinta años después, pero la fantasía desbordante de los argumentos de estos episodios me ha superado. Historias con una extensión media de una docena de páginas que introducen como el que no quiere la cosa los gadgets más elaborados para atracar una joyería, o que ponen en peligro el continuo espaciotemporal para poder robar una tarta. Todo por el entretenimiento, aunque más de una vez bordeasen tan torpemente el ridículo hasta hundirse hasta las rodillas en el mismo. Tomemos este ejemplo:

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El Capitán Boomerang desarrollando en la prisión nada menos que un arma que no está limitada a las tres dimensiones espaciales sino que también se desplaza a través del tiempo ¿tiene eso algún sentido? pues así eran los sesenta, amiguitos, menos mal que hemos crecido.

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Sin embargo, hay que decir también que lo de los argumentistas tenía mérito, pues en el fondo todas estas aventuras se reducían a variaciones de la eterna pelea del Bien y el Mal. Las fuerzas del Bien eran representados por los héroes de corazón puro y comportamiento intachable, pero para representar el Mal…digamos que lo tenían bastante complicado, pues todo atisbo de maldad o de oscuridad de espíritu tenía que quedar forzosamente diluido por la amenazante sombra del sempiterno Comics Code del que tantas veces habeís oído hablar (tanto que por esta vez ni me molesto en adjuntar una imagen del consabido sellito)..

Aquel sello que era garantía para padres de que se trataba de una lectura adecuada para mentes infantiles, pese a que el género obligaba a que en cada historia saliera al menos un malhechor. Y no debemos olvidar que estos divertimentos eran pergeñados por autores adultos, a los cuales era inevitable que les viniera de vez en cuando la necesidad creativa de hacer evolucionar a sus personajes, de mostrar al lector matices cada vez más complejos de su Bondad…o de su Maldad. Pero el Código lo impedía.

Haciendo un inciso, hay que recordar también que si bien hubo publicaciones que se opusieron a pasar por el aro del Comics Code, no en todos los casos fue porque tuviesen temáticas alejadas del mismo. En algunos casos lo único que sucedía es que no estaban dispuestos a pagar el impuesto de protección para que el Code aprobase sus contenidos, de forma que también hubo casos de intentar crearse un sello propio que sirviera como garantía a las familias, como fue el caso de la Dell, que publicaba material tan sensible o sospechoso como pudiera ser el Popeye de Bud Sagendorf:

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Y si la palabra de Dell no era suficiente, se sacaban cada pocos números algún publirreportaje de premios que les habían sido concedidos por su esmerada labor para con los infantes de su Gloriosa Nación.
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Fin del inciso. El caso es que los escritores se veían de vez en cuando con la obligación moral de burlar al Code, pero ¿cómo? pues ahí se demostraba también su ingenio. Vamos con uno de los casos que más me ha encandilado, la primera aventura de Flash 119.
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El malo de turno es el Amo de los Espejos, un tipo que para llevar a cabo sus fechorías recurre a todo tipo de trucos y armas basados exclusivamente en espejos. En serio ¿tiene eso algún sentido? pues así eran los sesenta, amiguitos, menos mal…bueno, mejor que no sigamos por ahí.

La cuestión es que con una de su muchas trampas consigue retener a Flash y de paso hipnotizarle para que cumpla su voluntad.

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A partir de entonces sus deseos serán órdenes para el hombre más rápido del mundo, para aquel que es capaz de hacer vibrar todas las moléculas de su cuerpo en todo el espectro de longitudes de onda, de tal manera que puede desde atravesar paredes hasta viajar en el tiempo. Todo es posible para tu sirviente, de forma que podrás conseguir de él TODO lo que desees. Todo, todo y todo.
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Arora imagina, querido lector, que eres ese malvado personaje y que puedes pedir lo que quieras a Flash sabiendo que esos deseos serán concedidos. Si ya estás ambientado haz el favor de responder aquí…

Letsgodynamic.com: Online poll

…pero seguramente ya te estarás suponiendo que tus deseos no coincidirán con los del malo de la historia, ya que lo tuyo jamás de los jamases pasaría el filtro más mínimo de cualquier Code, sea el
clásico de siempre, el de la Dell o cualquier otro. Eso es lo que esperas pero ¿estás seguro? pues nunca más desconfíes del buen hacer de los autores de la Silver Age.

Vamos por tanto a ver qué cosas pide el Amo de los Espejos a Flash, que no son otras que…

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higos y nieve.

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John Broome 1 – Comics Code 0.

Jamás subestiméis el poder de las metáforas. Y aún habrá quien quiera pensar que no son más que coincidencias forzadas. Seguro que son los que solamente leían tebeos de la Dell y se creían lo de los premios.

Solución: El que dice ser sordo, por supuesto ¿cómo sabe si no cuando es su turno de hablar?

5 comentarios sobre “El Código da Dici”

  1. Pues nada, el guinista buscando una metáfora adecuada para el 71% de los respondientes de la encuesta… Y va el soso de Barry y le trae unos higos y nieve… HIGOS Y NIEVE… Es que este es rubio de nacimiento, se le ve.

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