«Anticipándose a la demanda», mi columna en Decompression

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elibrr.jpg Me repugnan los libros físicos. Los veo como un brick, un armatoste con una nula interactividad, un bloque en el que la configuración del continente se impone al contenido, un soporte caduco, voluminoso y unidireccional cuya capacidad de almacenamiento de información se revela claramente ineficiente. La experiencia de lectura es deplorable, sin utilidades de buscador ni herramientas sociales con las que compartir o comentar. Existen pocas actividades tan poco sociales como leer un libro aislado del resto de tus circles sin dejar un triste track. Su aburrida interface de celulosa, en las antípodas de una herramienta táctil, es el paradigma de la ineficiencia.

No obstante, se trata de una commodity que tiene todavía un nicho de mercado nada desdeñable en la población residual de iletrados digitales, esos morlocks que pueblan el transporte suburbano arrastrando sus pesadas cargas de madera muerta y tinta. Y donde hay un target acabará habiendo inevitablemente un emprendedor y su consiguiente startup como la del caso que hoy nos ocupa.


The Book Depository constituye un canal que media entre la gente que tenga interés en comprar libros físicos y los almacenes donde éstos se acumulan, la experiencia del negocio virtual al servicio de la comunidad analógica, mejorando y ampliando el viejo concepto de las bookshop. Su sitio web es impecable en cuanto a usabilidad y navegación, con unos pocos clics puede estar curioseándose entre autores, editoriales, viendo qué compró gente que hizo las mismas búsquedas… Defrauda un tanto que todo este esfuerzo de creación de un ecosistema digital se malogre en las últimas etapas del proceso en algo tan mundano como localizar un bloque de papel en el palet de un almacén, quitarle el polvo y meterlo en un sobre, pero la mismísima Amazon comenzó así hasta que pudo implantar su propio aparato de lectura exclusivo y reinventar la cadena de distribución para pasar de la base de la pirámide a la misma cima ganando valor en cada paso del proceso. Es por tanto una etapa por el que toda startup en pañales debe pasar hasta la fase de consolidación (o encontrar un financiador, lo que ocurra antes).

Debo decir, en tanto que late adopter, que mi interacción con The Book Depository no ha sido satisfactoria. El proceso de elección y compra fue sumamente sencillo y agradable, nada intrusivo, realizado con total transparencia y rapidez con un mínimo de clics y sin rutinas redundantes. Tras confirmar la compra esperé un tiempo prudencial, unos cinco minutos, para bajar al porche, cruzar el jardín y abrir el buzón. Me extrañó ver que mi libro no había llegado todavía. Lo mismo sucedió pasados otros quince minutos y hasta dos horas después.

Recibí mi libro cuando me había olvidado de él, casi TRES SEMANAS después. Estuve tentado de echar atrás la operación, pues yo quería aquel libro cuando lo compré, no TRES SEMANAS después, señores de The Book Depository, esto no tenía ningún sentido. La causa de esta demora, según me documenté posteriormente, es que la logística de la distribución se ha dejado en manos del servicio postal ordinario. Puedo entender que este sistema pueda satisfacer a un segmento burdo y analógico, precisamente el que consume la mayoría de libros físicos, pero echo de menos algún servicio Premium que ofrezca celeridad para gente que vive en la vanguardia, o un Free Access para ciertos clientes VIP que constituyamos un gancho para futuros compradores con nuestro feedback positivo que les dará un retorno de visitas de calidad.

Aún así, hay una herramienta de su site que he estudiado con enorme interés, la aplicación Watch People Shop, que permite monitorizar a tiempo real los títulos que otros clientes están comprando, al tiempo que los geoposiciona. Es absolutamente hipnótico invertir un par de minutos en escuadriñar como el mapa se desplaza mientras aparecen títulos técnicos, de cocina, best- sellers… Y lo más jugoso es que el tránsito de información fluye en ambas direcciones: las casas editoras saben qué se está vendiendo en cada país, lo que es popular y lo que no, de manera que serán capaces de ajustar su oferta en función de lo que se le ha estado demandando hasta ese momento. Esto supone un ahorro inestimable en cuanto a que no necesitarán invertir en nada que no sepan que no va a venderse, haciendo el sistema infinitamente más eficiente, disminuyendo su cota de riesgo hasta valores meramente testimoniales.

Vamos con un ejemplo. La casa británica Titan Books es basicamente una redistribuidora en el campo de las novelas gráficas. En sus orígenes recopilaba material americano, principalmente, de la editora Warner-DC americana y lo servía al gusto del público británico. Esta estrechez de miras inicial fue superada con la integración de sus mecanismos en el estrato del funcionamiento de The Book Depository, pasando su público objetivo a un carácter global. Lo que había estado sirviendo para el público anglosajón podía no ser lo mismo que otros nuevos mercados podían solicitarle, y la herramienta Watch People Shop deviene un instrumento de trabajo fundamental para evaluar de manera fiable los gustos de los nuevos consumidores. Así, una toma muestral significativa ilustrará la afición de los suecos a los manuales de bricolaje, la querencia de los japoneses por guiás de viaje, o, en el caso del público español, el gusto por las novelas gráficas. La herramienta no se limita a conocer que les compramos novelas gráficas, sino que permite determinar que tipo de novelas gráficas compramos. En base a esto, Titan Books, que es una intermediaria entre el producto original americano y un comprador que busca un precio bajo, tiene la posibilidad de seleccionar qué productos van a terminar siendo reeditados bajo su propio sello y cuales no. Una vivencia 2.0. en la que la participación real del usuario sustituye a costosísimos estudios de mercado que darían resultados menos fiables.

En fechas recientes la editora americana Warner-DC ha lanzado un nuevo sistema operativo de su UDC, mucho más moderno, eficiente y funcional, que sustituye por completo al anterior, desplazándolo de forma irremisible. Han sido más de cincuenta títulos lanzados al mercado de forma simultánea con su comerciali
zación en el mercado digital, en un movimiento que por lo novedoso ha tomado el mercado americano por sorpresa y ha tenido una recepción fabulosa que se ha traducido en un considerable retorno de monetización. Gran parte de este exito debe atribuirse al CEO de Warner-DC, Dan Didio, y a su grupo de estrechos colaboradores, que son al mundo de la novela gráfica lo que Steve Jobs ha sido para el de la tecnología de la información.

La maniobra ha constituido por tanto un sonoro acierto a nivel comercial, pero también en lo artístico. Baste decir que la calidad de las obras ha sido alabada en nuestro país, en un acertado guiño de acercamiento, por el Community Manager de la plataforma Koomic, una de las punteras en el emergente mercado patrio de venta de contenidos digitales del llamado noveno arte, en una reseña colocada en uno de nuestros principales sites de información, con todos los clickthroughs, pulgares arriba, +1 y retornos de visitas que esto provoca.

Combinando estos factores, a Titan Books se le presenta una posibilidad de negocio única, la de publicar, antes incluso que la casa madre americana, un recopilatorio de alguno de esta cincuentena de títulos y ofrecerlo a escala planetaria a sabiendas que se venderá como pan caliente como consecuencia de todo el historial de ventas previo, ese background en el que el mercado español es altamente representativo.

Y así lo ha hecho. De los 52 títulos posibles ha escogido uno solo, presumiblemente el que tiene mayores visos de comerciabilidad, y ya lo está ofertando como reserva en su página. Porque el éxito es el alimento de los visionarios.

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Esto es lo que viene, y será digital. Como dijo el bandolero, no se le pueden poner puertas al campo. Todo aquel que no esté en la nube no tiene los pies en el suelo. Y el que piense otra cosa está equivocado.

 
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10 comentarios en ««Anticipándose a la demanda», mi columna en Decompression»

  1. Vaya semanita. Primero, Mediafire no me deja entrar porque mi navegador es demasiado viejo; luego, un DDoS en 4Chan; después aprueban un proyecto de ley de censura en Internet en EEUU; y hoy aparece un SPAM enorme en ADLO!.
    Este finde nos vamos al campo.

  2. «un SPAM enorme en ADLO!»
    DISCLAIMER: No me une ningún vínculo personal ni profesional con The Book Depository más allá de unas pocas decenas de transacciones.

  3. Obviamente Titan Books no ha necesitado un consulting para saber que este era el approach adecuado para el scope del market niche español. Vamos, que me ha dejado con el culo torcío.
    Y he obviado -a propósito- mencionar el nuevo Hawk & Dove de ROB! La razón es que si alguien lee ese tebeo y no le gusta, debe dejar de leer tebeos y dedicarse a otra cosa. Esto de los tebeos le viene grande. Really.

  4. ¡¡¡OH SI!!! ¡¡¡YA CREO!!! ¡¡¡HE VISTO LA LUZ!!! ¡¡¡ALBERTO BENAVENTE ME HA ABIERTO LOS OJOS!!!
    Poco importan esos 50 años de historias que han borrado de la continuidad de un plumazo.
    Poco importa que al no reinciar todas las series se haya provocado un caos tremendo.
    Poco importa que lo de «cinco años atrás» haya provocado un caos aún más tremendo (Ejemplo: Unos dicen que hubo Titanes antes y otros que no)
    Poco importan las horribles críticas de cualquier lector que pase de cualquier lector que pase del número #3 en cualquier colección del reboteo.
    Poco importan el baile de guionistas y dibujantes en las colecciones (con dimisiones incluidas).
    Poco importa que varios editores están huyendo como pueden a otras editoriales o a medios audiovisuales (con despidos incluidos)
    Poco importa que la falta de guionistas les haya llevado a recurrir a Ann Nocenti…
    ¡¡¡EL REBOTEO DE DC ES MARAVILLOSO!!!
    Corro raudo y veloz a leerlo con «el culo torcido». Y si a alguien no le gusta, es que «esto de los tebeos le viene grande».

  5. Buenas.
    Alguna vez en el pasado he preguntado al posteador sobre ofertas en bookdepository y demas. Agradezco siempre la contestación.
    Ahora ocurre otra cosa: ¿soy el unico que nota que desde hace un par de meses los precios son mucho mas caros?a mi me quita un poco (solo un poco) el sueño proque no parecen volver a las ofertas que tenian siempre antes.
    ¿Se sabe por que es?

  6. Son ajustes necesarios para mantener el estado del bienestar comiquero. Esas ofertas (descuento del 51%) solían darse únicamente en las preorders de editoriales británicas (Titan Books para cosas DC, Panini para Marvel, Rebellion para cosas del 2000AD). Un buen día ese 51% pasó al 25% como los preorders de las editoriales americanas y así siguen, sin más. Bueno precios ahora, antes chollazos. Ahora mismo comparando Titan es más cara que DC para un mismo formato.

  7. No, no, yo digo que antes, cualquier comic que ya estaba editado, con un poco de suerte tenia del 25 al 33% de descuento, especialmente los caros, era facil que todos tuvieran minimo el 30%… ahora miras tu lista de deseos y lloras viendo que tienen un 2%, nada, un 15%…. a eso me refiero…. ¿o solo me pasa a mi?
    Vamos, que comparando ahora sale mejor comprar en amazon españa para los tps baratitos

  8. Javier, se debe- es una suposición mia- a que The book depository ha sido comprada por Amazon hace unos meses- esto es un hecho. Si no puedes con la competencia, comprala y a pactar precios según parece.

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