El dinero hace girar las imprentas

De esta escena no recuerdo si existe o no, si es de un libro o una película, o si trata sobre tebeos o algún otro tipo de material impreso. Tal como tengo en mente que me la contaron la cosa va de alguien que le enseña a otro un ejemplar de un (ya digo, me parece) tebeo antiguo muy valioso, puesto que sólo quedan dos ejemplares en el mundo conservados en perfecto estado. Acto seguido, muestra el segundo ejemplar existente y…lo destruye. Tras hacerlo comenta orgulloso que ahora su ejemplar acaba de multiplicar su valor, pues ya es la única copia existente.

Y es que es muy difícil cuantificar el valor monetario de un tebeo, ya que su cotización puede oscilar según las circunstancias.

Pongamos un ejemplo: digamos que soy poseedor de la colección completa de álbumes publicados conmemorando las ediciones del Salón del Cómic de Madrid.
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Dicho así, parece algo bastante valioso.

Sin embargo debo decir que la colección consta de un único número, el Don Pablito de Rubén Garrido.

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 Ahora que lo sabéis, es posible que la cotización de mi colección completa haya bajado algo.

¿Qué precio tenía en origen este álbum? nada, era un obsequio. Tasación más baja todavía.

Pero sólo lo daban cuando asistías al Expocómic, ojo.

La tirada estaba limitada a 1.000 únicos ejemplares. Esta carestía hace que la cotización suba.

Sin embargo la imprenta del ayuntamiento entendió mal el encargo e hizo 10.000. Bajada.

(aunque con el tamaño del ejemplar tampoco es que desforestasen el Manzanares)

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Tras el error y cuando pasó el evento, se quemaron los ejemplares no regalados. Subidón.

Y hace cosa de un año su autor subió su contenido a la Red para disfrute público.

 
Habréis notado que con cada nueva información que he ido dando el valor que podía dársele al tebeo variaba notablemente ¿Cuánto podría costar ahora un ejemplar? pues ni más ni menos que lo que alguien esté dispuesto a dar por él. No hay otra, como sabe cualquiera que haya intentado vender algo en los populares sitios de subastas en linea.

El cómic como mercancía no es por tanto ajeno a los vaivenes del mercado. Y es más, los intrínguilis particulares de la industria del cómic-book se parecen mucho a las complejas artes de la macroeconomía, esas que de un tiempo a este parte quien más quien menos ha ido aprendiendo por las malas.

En los USA, meses antes de salir al mercado, las editoriales lanzan un boletin con las bondades de cada uno de sus productos, para dirigir al comprador en sus inversiones. Con esta información, mas la que puedan lanzar las páginas de Internet supuestamente independientes y/o de rumores, libreros y lectores hacen sus cuentas para seleccionar que ejemplares adquirirán y en qué cantidad. Es un momento en que cualquier rumor como la caída o la entrada de un autor mediático o un cruce con algún evento notable puede aumentar significativamente las cifras de algún pedido, y eso que el tebeo físico como tal ni siquiera existe aún. Con este sistema las editoriales saben exactamente cuántos ejemplares se le solicitarán e imprimen acorde a ello, aparte de que se tiende a una situación en la que es más importante el marketing, el anuncio apetitoso del título a colocar que el arte invertido en el mismo, pues cuando éste llega a sus lectores ya hace tiempo ha sido vendido, el dinero en caja y se está trabajando en el anuncio del siguiente. Tenemos por tanto un mercado más marcado por los rumores de lo que puede llegar a ser que de las realidades del momento. Mismamente como eso de los bonos que intentaban hacernos entender cada dos telediarios ¿veis?

Si es que es casi lo mismo, hasta podrían encontrarse paralelismos entre los personajes de nuestro mundillo y el de la política económica global. El curriculum de Dan Didio guarda muchas semejanzas con el de Bernard Madoff en esa acelerada huída hacia adelante prometiendo nuevos eventos antes de salir del anterior, prometiendo siempre un interés muy alto en sus productos y ganas de seguir comprándole, que no retiremos nuestro dinero de sus productos, que siempre nos ofrecerá más y más y más. Más comedida en la actualidad encontraríamos a la Marvel, comparable con la economía de un euro estable aunque sólido, sin demasiadas estridencias. Así, el otrora mantecoso trasero de Joe Quesada encontraría su equivalencia con el de Nicolas Sarkozy. Y la situación hoy día no está para tirar cohetes, hacen falta medidas drásticas para encauzar nuevamente el rumbo de una situación que va en barrena. Es por eso que se proponen ajustes severos, medidas impopulares pero necesarias, un golpe de efecto que remonte una situación que se les va de las manos. Desde el Fondo Monetario Internacional se proclaman acciones fulminantes que los más necesitados llevarán a cabo sí o sí ¿hemos dicho ya que DC ha reseteado su continuidad y comenzado todos sus títulos con un nuevo número 1?

Y eso que nadie sabe qué efecto llegarán a tener estos arriesgados movimientos, pues en realidad lo de la economía y la bolsa es ante todo el arte de predecir el pasado, de explicar por qué la cosa fue para arriba o para abajo pero sin sacar conclusiones pa
ra escenarios futuros, de tal manera que un crack o situación límite puede volver a suceder incluso con los mismos causantes sin que nadie sepa preverlo ni actuar hasta que sea demasiado tarde ¿o es que a nadie le han tentado nunca unas buenas portadas alternativas?

Pero no hablemos sólo del comic-book americano ¿qué hay de lo nuestro? también tenemos nuestra idiosincrasia y personajes. No tienen nada que envidiar las aventuras financieras de un Antonio Pérez con las de algún insigne banquero como Mario Conde Rodrigo Rato. O las contradicciones del hecho diferencial también llamado seny, por el que un catalán hace caja y patria editando material japonés bajo bandera francesa.

Sin embargo, estamos disponiendo el escenario como si el sistema económico fuera eternamente sostenible, y esto es algo que muchos teóricos, sobre todo los no adinerados, ponen cada vez más en duda. Y la pregunta que debemos hacernos, mis queridos acumuladores de papel impreso, es si todo este material que tenemos almacenado nos dará réditos suficientes en nuestra vejez o si será carne de contenedor en cuanto nuestros descendientes quieran liberar espacio ¿son los comics un valor seguro?

Ya se ha expuesto al principio que el valor de un tebeo depende sobre todo de su abundancia o escasez. Así que si tenemos en cuenta las políticas de recopilaciones y ediciones diferentes para un mismo material, puedo aseguraros que por mucha serie de televisión exitosa, con ese tomo con los seis primeros episodios de Los Muertos Vivientes nunca podréis pagar al contado la entrada del palacete. Y a partir de ahí todo en bajada.

Aparte de que actualmente el papel es sólo una alternativa más para tener acceso a las historietas. Cada vez proliferan más los formatos preparados para ser consumidos en pantallas electrónicas de ordenador, tableta o telefonito (y había quién llamaba ediciones jíbaras a las Bibliotecas Marvel, jojojo). Incluso, si se quiere, se pueden conseguir pagando. Tebeos por todas partes, tebeos en la nube, copias sin control, copias que se copian, réplicas iguales que dividen el valor de los ejemplares restantes ¿estaríais dispuestos a ir por ahí destruyendo todos los dispositivos electrónicos que os encontráseis? en ese caso, vuestros tebeos todavía tendrían alguna posibilidad de revalorizarse.

Y ya está, sí ¿¿gracia?? ¿¿humor?? ¡es la economía, estúpidos!

(¿Indignados? ¿en los compradores de tebeos? ¿qué van a hacer, no leerlos?)

5 comentarios en «El dinero hace girar las imprentas»

  1. Creo que debiste Incluir ejemplos especificos sobre autores entrando o abandonado alguna serie… Ademad, que tanto consideras que afectan las recopilaciones el ptecio de los ejemplares originales, en particular los muy viejos? Por otro lado, yo no creo que las ediciones en otro idioma afecten a los originales. Y siempre (creo, al menos durante media generacion mas) va a haber un nucleo de fans que preferiran el papel sobre lo digital…

  2. Hola, Erk, lo de los rumores y movidas es el hype para que las editoriales coloquen números altos de pedidos, llámalo muerte de Steve Rogers o Peter Parker. El mercado no se nutre sólo de incunables americanos, así que con lo de las recopilaciones puede suponerse la caída del valor de cosas más corrientes, como las grapas españolas de Dreadstar en cuanto comenzaron a salir los tomos (aunque como no todo está recopilado en tomo las grapas «inéditas» pueden revalorizarse). O más evidente, una segura caída de precio en los tacos de Vertice cuando aparecieron las Bibliotecas Marvel. Y sí, seguirá habiendo un «nucleo de fans que preferiran el papel sobre lo digital», pero mientras siga menguando es cuestión de nada que la oferta supere a la demanda.

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