Aquella LACASA al lado del cementerio

Ah, estábais ahí, no os había oido llegar. ¿Esto? ¿Un brazo? Que va, estoy reciclando, sí, sólo reciclando.

 ¡Reciclar! ¡Reciclar es bueno! Por eso nos ponemos trajes de laboratorio para conseguir reciclar lo que aprece muerto y… ¡¡¡TRAERLO A LA VIDA!!! BWA-HA-HA!!!

¿Qué pasa, no os lo creéis? ¿Preferís vivir en vuestra versión del mundo, como ese Editor de Piruleta que acabó viviendo con retraso su situación del asunto hasta que alguien se decidió a contar la otra cara de los hechos? Pocas cosas más duras que tener que vivir la realidad, y eso que parecía que lo más duro que tendría que afrontar sería tener que cumplir con la ley laboral. Con lo poco acostumbrado que estaba.

Ah, pequeños escépticos, no os preocupéis, las cosas están más claras cuando se tiene oportunidad de experimentarlas, seguro que nuestro protagonista de la historia de hoy tampoco lo creía posible. Je je je. Qué equivocado estaba. 

Pablo Fernández es un joven ilustrador, el tipo de chico ilusionado que siempre acaba entrando en el laboratorio incorrecto o metiéndose en la máquina de rayos que no debería estar encendida, o propiciando una noche de los Creeps. o, en este caso, de los Conguitos.

Sí, porque Pablo Fernández estuvo trabajando en Lacasa una temporada sin saber que podrían haber llamado a aquello Amytiville. No fue hasta que su trabajo estuvo terminado, después de haber ayudado a traer de nuevo entre los vivos a los Conguitos.

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Al principio parecía que sólo habían perdido la lanza…

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y esos labios que les huberan permitido entrar en cualquier programa del corazón. [¡El terror!) ero iba ma. Cuando volvio a su casa noto un incomodo pinchazo, una eaña sensación. Ahora el terror llamaba a su puerta. Como si alguien estuviera andando por un cementerio viviente. Precisamente por eso debía haberse imaginado lo que encontraría….

Ahí estaban, montados en piezas, reconfigurados… Sus creaciones… 

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¡¿Quién iba a pensarlo?! ¡¿Cómo narrar la carra de espanto de Pablo?! Su firme creencia de que los niños no deben jugar con cosas muertas no sirve de nada con un sistema judicial que aprece diseñada en esta misma cripta. Y ahora… ¡¡¡Ahora empiezan los gritos!!!

Asi que ya sabéis, en cualquier momento puede vovler a al vida lo que creíais bien enterrado con sólo que llegue la noche más oscura. Así que tened cuidado en que Lacasa de los horrores os metéis. 

Y ahoa os etngo que pedir que me dejéis un momento a solas con este.. cubo de reciclaje. Hay cosas que no se pueden ensamblar en compañía. ¡Buenas noches a todos, seáis lo que seáis!

NYAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAA!!!!

3 comentarios en «Aquella LACASA al lado del cementerio»

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