Razones para indignarse

Sí, estoy indignado. Por muchas razones. Cada una de las fibras de mi ser rezuma indignación. Como gay, me indigna que la Iglesia pueda pedir el voto para los partidos que defienden la anulación del matrimonio homosexual en las iglesias el mismo día que la amenaza de salojo pesa sobre las cabezas de los acampados en las plazas de nuestras ciudades. Como matemático, me indigna que la ley de D’Hont (una ley de reparto cuyos resultados son prácticamente coincidentes con los del reparto porporcional, excepto por, en la práctica, uno o dos escaños que van al partido más votado en lugar de a los partidos con la parte decimal más grande) se lleva los palos que deberían ir dirigidos hacia los filtros y asignación de escaos a cada circunscripción (profundamente injustos, tendenciosos e intencionados) que recogen las leyes electorales credas y sancionadas por nuestros políticos (recordad, amiguitos, que la ley de D’Hont no decide cuántos escaños se reparten ni qué partidos quedan fuera, eso es cosa de las leyes electorales). Pero como más indignado estoy es como friqui, en serio. Estoy indignadísimo. Y es que, joder, hemos llegado a un punto en el que te venden un tebeo y antes de que te dé tiempo a leerlo…
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¡YA TE PIDEN QUE LO REVENDAS! Hoxtias, Amazon, al menos dadme tiempo para que vea cómo quedan todos los Omnibus de Starman juntitos en la estantería. Ansiosos, que sois unos ansiosos.

4 comentarios en «Razones para indignarse»

  1. ¡Lo de D’Hont es lo que digo yo siempre que puedo! ¡No es la forma de repartir, es por las circunscripciones enanas! (Ejque soy estadístico, que son primos hermanos de los matemáticos, y se tenía que notar :P)

  2. Bleyer estoy contigo macho!
    Coincido contigo en todos los puntos y por las mismas razones 😉
    Nos harán lo mismo con la edición de Sadman de PdA antes de que editen el tomo dedicado a Muerte???
    Saludos y feliz reventa!!

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