Quiero ser un gafapasta (I)

 Querido diario:

Como ya sabes por entradas anteriores, hace tiempo que me marqué el objetivo de empezar a dar una imagen más acorde con la edad que tengo, que no es poca. De esta manera empecé a realizar ciertos cambios en mi vida, como los hábitos culinarios, mi forma física, y mi vestimenta,  que ya por fin me acercan a lo que la sociedad espera de un ciudadano maduro y responsable, pero aún así, aún me quedaba pendiente una última gran asignatura, amoldar mis gustos comiqueros a esta figura de adulto responsable.

Sin embargo este último paso me produjo serios problemas de enfoque ya que ¿cuáles son los cómics que espera la sociedad de un adulto responsable? La normalización es un proceso demasiado reciente como para tener una respuesta clara a esa pregunta. La gente normal sólo compra tintines y astérix pero no son para ellos, sino para sus hijos y sobrinos, así que no veía una respuesta clara al problema.

Afortunadamente los que diseñaron esto de la normalización, que por lo listos que son deben ser de los Bilderberg para arriba, dejaron abierto un sendero, para aquel que sepa verlo, con la creación del Premio Nacional del Cómic. No se puede haber obra más gafapasta, que aquella que está premiada por un gobierno (una regla tan sólida que ni siquiera el hecho de que el cheque lo firme la Sinde puede alterar). Así que sin saber de que iban, ni quienes eran sus autores (¿acaso no es ese el auténitco objetivo de cualquier premio literario?) fui a mi librería y me compré  todos los Premios del Salón de Barce  Nacionales del Cómic que había. Empezando, como no podía ser de otra manera, por el primero de ellos. Con un título como Hechos, dichos, ocurrencias y andanzas de Bardín el Superrealista y encima  firmado por un tal Max, sin más nombre y apellidos, pensé que con semejante tarjeta de presentación no había podido escoger obra más apropiada para ser un gafapasta…¡¡Pero que equivocado estaba oh querido diario!!

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Bardín el superrrealista arranca con el encuentro de un tipo normal, Bardín, con un personaje de vital importancia: el Perro Andaluz de la película de Dalí y Buñuel

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El Perro Andaluz le transfiere a Bardín su extraños poderes, y no vuelve a aparecer, algo aplauidido por la crítica y los entendidos, como una referencia a las conexiones entre el movimiento Dadá (aquello que explicacban de la Patrulla Condenada de Morrison de que el arte no ha de tener sentido imitando así la existencia) y el surrealismo. Pero yo no dejaba de pensar que eso mismo le pasó a Hal Jordan y nadie le ha dado tantas vueltas al asunto, incluso el citado perro, más que perro parece mono, y se da una retirada a cierto personaje.

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Ya empecé mal querido diario, pero he de confesarte que el alma se me cayó a los pies cuando llegue a la inevitable escena de sexo (uno no puede ser completamente gafapasta si no metes una escena de sexo o dos para dejar claro que tus personajes son adultos no como los castrados iconos de DC y Marvel). Ya que en la escena de sexo de Bardín.

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No se ve ninguna teta…. ¡¡Si los de Zona 84 levantarán la cabeza!! A partir de aquí toda la lectura fue cuesta abajo y no me creí nada de lo que me ofrecía el cómic. Ya no parecía una novela gráfica sino una recopliación de tiras (no te digo más querido diario), e incluso su explicación de la vida, el universo y todo lo demás

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Me sonaba a nada que no hubiera visto ya en algunos cómics del co-creador solitario que no debe ser nombrado

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En las últimas páginas del libro (¡¡ya podía haber sido al principio y me habría ahorrado el mal trago!!) descubrí la verdad

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Bardín el Superrealista de gafapasta tiene poco, es otro cómic más sobre la figura mítica de "El señor del espadón", y si no lo han llamado Bardín Superrealistaman es porque en realidad, el primer Premio Nacional del Cómic Español(TM) es….

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¡¡Un manga!!! Y además un manga con crossover ¿Se puede ser menos gafapasta?

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Aunque espero que nadie aprecie la verdad del personaje no sea que le hagan a Max devolver el dinero del premio — que el otro día charlaba yo con la cuñada de la señora de la limpieza de Panini y me comentaba que ahora que Merkel manda más que Rajoy y Zapatero juntos es muy posible que nos imponga el fin de la moda del manga como medida para salir de la crisis, y a ver de que iba a vivir el pobre hombre si pasa — lo cierto es que esta obra no ha servido ni un ápice para que me pueda convertir en gafapasta, querido diario. Seguiré esforzándome.

Publicado por

Isaac Hernández

Periodista y adláter. Sueño con una vida normal pero sé que me cansaría de ella en menos de seis meses

6 comentarios en «Quiero ser un gafapasta (I)»

  1. para ser un auténtico gafapasta deberías haber empezado por «malas ventas» de alex robinson.
    incluso te ayudaría a entender cosas que pasan en el mundo de los superhéroes… esas cosas tan divertidas conocidas como swipes.
    me encanta este bló!!

  2. (Enciende la pipa y se ajusta el monóculo, como todo buen gafapasta)
    Sigh… Es obvio, amigo mío, que no ha mencionado usted el hecho de que Bardín se parece a Jimmy Corrigan. En cualquier caso, todos los comienzos son difíciles, así que persevere, le ruego.

  3. A mí lo que me ha llamado la atención es la portada: pone que es la 2ª edición. Me gustaría saber de cuántos ejemplares constó la primera tirada…

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