Reestructura, que algo queda

– ¡¡¡Ayudante!!!

– ¿Llamaba otra vez, señor Didio, señor?

– Pues claro que llamaba, ¿acaso no has oído ese grito que sonaba como "ayudante"? Pues eso era que te estaba llamando, ayudante. Creía que en la Universidad te habían enseñado a reconocer cuando te están llamando, pero parece ser que no es así. Debía ser sólo mi recalcitrante optimismo que me dirigía hacia una concepción equivocada de la realidad de la raza humana.

– No parece que esté hoy de muy buen humor, señor Didio, señor.

– Pues no, ayudante, no lo estoy.

– ¿Puedo preguntar por què, señor Didio, señor, si no es demasiada molestia?

– Pues claro que puedes, ayudante.

– …

– …

– …

– ¿y bien? ¿Vas a preguntármelo o no?

– Bueno, de hecho la pregunta estaba implícita en la petición de permiso para hacer la pregunta, señor Didio, señor. Es una fórmula de cortesía para evitar hacer una pregunta directamente alguien, ya que hay quien se ofende si le hacen una pregunta personal formalmente.

– Ajá. Cortesía has dicho, ¿no?

– En efecto, señor Didio, señor.

– Ayudante, tú eres consciente de que yo la cortesía me la paso por el forro de los huevos, ¿verdad?

– En ocasiones me ha parecido sutiles pistas, casi imperceptibles, que me han llevado a deducirlo, señor Didio, señor.

– Bien, me alegro de que tengamos eso claro. Ahora, sigamos hablando deee… esteeeee… ¿De qué estábamos hablando?

– Le había preguntado el por qué de su mal humor, señor Didio, señor.

– ¡Por Dios, ayudante! ¡Qué poco tacto tienes! ¿Cómo se te ocurre pedirme que abra de esa manera tan brutal mi alma y mi corazón a un casi desconocido  como tú? ¡Qué poco pudor!

– No sé porqué, pero me imaginaba una respuesta como ésa, señor Didio, señor. Así que le ruego que disculpe mi descortesía, señor Didio, señor.

– No pasa nada, ayudante. Si total, algo de confianza entre nosotros hay, ¿no? Dos hombres que mean uno al otro mientras intentan evitar, sin conseguirlo, mirarle la chorra al otro son amigos para siempre.

– Yo nunca he intentado mirarle la chorra, señor Didio, señor. ¿Acaso usted me ha mirado mientras m…

– ¡¡¡Pero querías saber por qué estoy triste!!!, ¿no es así, ayudante? Pues es que me he dado cuenta de que no soy tan macho como me pensaba. Y eso me pone triste, muy triste, tristísimo.

– No se me ocurre que podría hacerle dudar de su machismo, señor Didio, señor. Y lo digo en serio. De hecho, creo que es lo más en serio que he dicho en toda mi vida.

– Pues sí, ayudante. He estado leyendo el Batman: Odissey y me he dado cuenta de que Batman es mucho más macho de lo que yo jamás podré.

– ¿Batman, señor Didio, señor?

– Sí, ayudante, Batman. Mira, mira, cuando una mujer buenorra, de esas en las que los hombres viriles y sanotes como yo pensamos mientras estamos haciendo el amor a los callos malayos que nos ligamos en la discoteca a las seis de la mañana…

– ¡Cof, cof! Demasiada informacióóóóóóóon. ¡Cof, cof!

– … cuando una mujer de esas que sólo conoces una vez en la vida se te echa encima y te mete la lengua hasta el corvejón…

 

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– …una persona normal como yo nos la tirariamos en el instante, pero Batman es tan pero tan macho que sabe como mantenerlas a raya y quitárselas de encima…

 

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– …de un tironazo de pelo. ¡Eso si es un hombre de verdad y no los que escribe la tía esa gorda que contratamos para cubrir la cuota de guionistas femeninas!

– Espero que no se refiera a Gail Simone, señor Didio, señor. Que ya sabe usted que la Simone es muy reivindicativa y nos puede montar un buen berenjenal.

– No creas, ayudante, que desde que hizo cantar a las Bird of Prey en las serie de dibujos de El Intrépido batman que Flash tiene eyaculación precoz y que Aquaman la tiene la pequeña está muy ocupada contando a todo el mundo lo graciosa que es por el Twitter.

– Me alegro que lo lleve tan bien, señor Didio, señor.

– ¿Bien? No lo llevo bien, ayudante. Estoy triste. No tenía la autoestima tan baja desde aquella vez que se me ocurrió llerme uno de mis guiones para los Outsiders. Estoy muy deprimido, ayudante. Hundido en el hoyo. Hechico polvo, vaya.

– Bueno, señor Didio, señor, cuando yo me encuentro tan mal intento hacer algo bueno por alguien con el que haya tenido problemas antes. Eso me hace sertirme tan bien que me cura de todos los males.

– ¿Hacer una buena acción? ¿A alguien con el que haya tendio roces antes y que me tenga manía por ello? No creo que haya así en el mundo, ayudante. Ya sabes que todos me adoran.

– Bueno, señor Didio, se&ntild
e;or, no creo que a mí me costara demasiado hacerle una lista de gente que le odi… esteeeee… que puede no amarle tan incondicionalemente como el resto de la humanidad.

– ¿En serio, ayudante? ¿Hay alguien en el mundo que no me idolatre?

– Mmmmh, señor Didio, señor. quizás podría empezar por Jim Lee.

– ¿Quién?

– Jim Lee, señor Didio, señor. El hombre con quien comparte el puesto. Ya sabe, sobre el que estuvo usted sentado varios meses en esa misma silla.

– Mmmmmh… ¿Quién, dices?

– Jim Lee. Ya sabe. Al que le hace la broma de publicar portadas alternativas como si fueran suyas pero que en realidad están dibujadas por niños de tres años mancos, porque usted encuentra divertido el hundirle la carrera, señor Didio, señor.
 

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– ¡¡Aaaah, el chinito cudeiro!! Sí, sí, la verdad es que es divertido putearle. ¿Y sugieres que he de hacer algo por él?

– Podría ser un buen punto de inicio, señor Didio, señor.

– ¡Naaaaah! Prefiero seguir triste y deprimido. En cambio…

– ¿En quién esta pensando, señor Didio, señor?

– Estoy pensando en Mark Waid, ayudante. Un guionista más que competente, que nos ha dado grandes tebeos y al que nunca he permitido cumplir sus ambiciones de guionizar a Superman y subir en el escalafón de la empresa… Quizás me he pasado mucho con él.

– Me sorprende oír esas palabras de su boca, señor Didio, señor. Gratamente, para variar.

– ¿Sabes lo que te digo? Que todavía no he cubierto el hueco de editor jefe que dejé libre cuando me ascendí. Quizás sea el momento. Márcame el teléfono de Mark Waid, ayudante.

– ¡Con mucho gusto, señor Didio, señor! He de decir que me alegro mucho de que ver como toma una decisión generosa y opuesta al rencor, señor. Es usted un gran ejemplo para mí. Tome el auricular, señor Didio, señor. El teléfono ya está sonando.

– ¿Mark? He hola, colega, ¿Cómo va todo por ahí? Soy Dan Didio. Sí, sí, yo también te quiero mucho. He oído que te va bien por la editorial esa pequeñita que editas. Mira, te llamaba para decirte que sé que te he maltratado mucho como tu jefe a lo largo de mucho tiempo, y ya sabes que ahora tengo el puesto de editor jefe de DC vacante, y después de meditarlo largo y tendido he decidido que el mejor para ocupar ese puesto…

– Creo que voy a llorar de la emoción…

– … es  ¡¡¡ BOB HARRAS!!!

– ¿Ein?

– ¿Te acuerdas de Bob Harras, eeeeh? El tío que te puso como segundón de Scott Lobdell para que aprendieras a guionizar a los mutantes, ¿eeeeh? El tío que cambió tus diálogos del número del Capitán América dedicado al Cráneo Rojo al que tanto tiempo habías dedicado, ¿eeeeh? ¿Te acuerdas? ¡¡Pues pienso ofrecerle a él mi antiguo puesto!! Así que olvídate de jamás guionizar a Superman, pringao. ¡Hala, te dejo que seguro que estás muy ocupado escribiendo What ifs de qué pasaría si Superman se volviera malo y eso! Muy buenos tebeos, seguro que cuando me los lea en la residencia porque ya no me quedará otra cosa que leer antes de morir los disfrutaré mogollón. Hala, hasta la próxima.

– No sé porqué me sorprendo…

– Oooye, ayudante, pues tenías mucha razón. Me siento muchííísimo mejor ahora. No sé como me cuesta tanto seguir tus consejos, si siempre son buenos. de hecho, ¿cómo has dicho que se llamaba el rollito de primavera ése del que hablábamos antes?

– ¿Jim Lee, señor Didio, señor?

– Ése. Márcame el teléfono y retírate a tu mesa del lavabo de señoras a hacer como si siguieras trabajando, que ya me encuentro mucho mejor y no voy a necesitarte. Para hacer buenas obras me basto y me sobro. ¿Jim? ¿E"l"es tú, amiguito? mira, he estado pensando y… ¿te acuerdas de esos tebeos que creaste con tu antigua compañía invirtiendo tanto esfuerzo, cariño y de eso que tú entiendes por creatividad? ¿Los que te compramos por cuatro duros hace unos años porque no dabas penita? eso, eso lo de Wildstorm. Pues mira, que se ha ocurrido una cosita que hacer con ellos

 

7 comentarios en «Reestructura, que algo queda»

  1. Muy bueno el articulo.

    Si no lo digo reviento.
    orque nadie ha comentado esto todavia?
    http://robliefeldcreations.com/?p=2370
    El mismisimo RoB ha presentado dos fotos al concurso de Penny Arcade. El que buscaba la mejor foto como personaje al estilo de RoB.
    Claro que RoB ha tenido que ser descalificado del concurso. Injusto. Segun las reglas no se podia utilizar Photoshop. Obviamente las creo con MSPaint.
    ¡No a las trampas! ¡Reclamo la XBOX 360 para RoB YA!

  2. «Dos hombres que mean uno al otro…»
    Que gesto tan bonito y generoso, Didio permite a su ayudante que se defienda en esta viril contienda de igual a igual. Esto si es un combate y no lo de la lucha libre.

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