Ve, George, ve

El asueto vacacional es propicio por lo general a numerosas lecturas, pero en mi caso estas últimas semanas he estado empa(nta)nado con la lectura de unos Krazy Kat, así que comentaré una lectura de la pila de hace unos meses. Disculpad también la escasez de imágenes, pues tenemos en casa a un tal Manolo haciendo obras y hasta que termine nos hemos trasladado unos cuantos kilómetros lejos de la tebeoteca y el escáner (y es que si tuviera escáner hubiera colado la entrevista de tres preguntas que le hicieron al noruego y alegría de la huerta Jason en un dominical de antesdeayer, uno que tiene a Phil Collins en portada, y arreando).

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Ve con Grace. De George Alexopoulos. Amerimanga.

La cosa va de una chica, Grace, una neurasténica infeliz que pasa los días lánguidamente postrada en su lecho por causa de una enfermedad, en una casa de campo donde siempre es Otoño. Su única distracción es escribir su triste diario en el que da cuenta de su inmensa infelicidad. Sólo su hermana pequeña la atiende, pues su madre murió y su padrastro la odia por creer que lo suyo es pantomima. Y sucede que un buen día, sin más razón que ser el punto de partida del tebeo, conoce a un chico que la visita en su habitación. Un muchacho delgado, pálido, transparente y melancólico que sólo ella puede ver y oír. Se trata de un espíritu que se ha visto atraído por la luz interior de Grace y que quiere hacerle compañía, y eso alimenta su anorexia sentimental. De hecho, en su presencia Grace es capaz de levantarse de la cama y caminar, incluso levitar y salir de su cuarto por la única ventana que hay abierta por la que suele ver las grises hojas que caen, y accede así a un mundo distinto del que ella conocía, pues ve nuestro mundo bajo el prisma de cómo lo ven los espíritus. Todo es más intenso, más pausado, más romántico, mejor. Pero estos paseos astrales consumen la esencia vital de Grace, que deberá decidir entre su precaria salud o sus núbiles sentimientos hacia ese espíritu desconocido.

Esto va así durante un centenar largo de mangapáginas, entre la habitación de Grace, sus paseos con el amigo y las visitas urgentes al hospital. El padrastro, que lleva bigote y fuma, no está dispuesto a asumir los costes hospitalarios de la protagonista. Y no porque no se lo pueda costear, pues es rico, sino porque es malo. Al final el padre curiosea los diarios donde está lo del amigo y sus viajes y lo que hace es publicarlos en forma de novela atribuyéndose la autoría y diciendo que está basado en la triste vida de su pobrecilla y muy querida hija Grace. Y como el libro resulta ser un exitazo y en cada entrevista por la tele al padrastro le preguntan por Grace, un buen día se plantan en la alcoba de la chica padrastro y una docena de personas con cámaras, focos y micrófonos, aturdiendo con sus luces cegadoras la velada languidez del alma atormentada de la protagonista. No son capaces de dejarla tranquila en su marmotil reposo, sólo ese misterioso espíritu parece comprenderla. Espíritu del que se nos cuenta que pertenece a un muchacho que conoció a Grace de niño cuando ésta vivía feliz en la ciudad con sus difuntos padre y madre. Pero un día el padre murió y Grace dejó de ir al parque en que jugaba con el niño, y esto sumió al infante en una tristeza melancólica permanente que le duró hasta la adolescencia, momento en que se fugó para buscarla pero el frío y la lluvia mermaron su salud hasta que su vida se apagó como la luz mortecina de un candil, desvaneciéndose en el sopor definitivo. No conoció el amor, pero murió por él.

Ante las cámaras, postrada en su lecho, Grace coge fuerzas para gritar a los medios y a su padre lo malos que son, que no la comprenden, que ella es especial y que algún día tendrán su merecido. Manotea y tira un foco, y el padrastro contrariado invita a los medios a salir de la estancia. Sola de nuevo, Grace sopesa sus opciones y se decide por el amor. Recoge un vidrio del foco y acercándolo a su muñeca corta los lazos con nuestro mundo para encontrar la felicidad al otro lado.

De esto más o menos, sin tenerlo delante y meses después de haberlo leído, iba Ve con Grace, de George Alexopoulos. Amerimanga.

Hay lecturas que dejan a uno indiferente, pero hay otras que hacen plantearse preguntas. Y cuando terminé Ve con Grace había una pregunta que me martilleaba insistentemente: “¿y yo esto por qué me lo pillé?”. Googleando caí en la cuenta de que en su día tenía una estrella en el listado de novedades de La Cárcel de Papel. Eso y que estaba bien de precio (dos cosas que pocas veces coinciden) debió ser la razón, supongo. Sería por eso. Sea como sea, ya estaba hecho, me lo había leído y no había vuelta atrás. En La Cárcel nunca hubo reseña posterior, pero no hay que descartar de que Pons pasase por el mismo trance.

Ojo, no me entendáis mal, que uno también soporta obras de sensibilidad y romanticismo y todo eso si hace falta, incluso he sido capaz de poner buena cara frente a determinadas comedias románticas en ciertas ocasiones. Pero hacía estas cosas cuando tocaba, cuando tenía un creciente interés por comprender el espíritu femenino y lo que se terciase, palpar sus sentimientos, penetrar su psicología. Inquietudes. Pero luego ya de casado ¿para qué? ya no hace falta ¿no? que no hay que ponerse caretas para ir por la vida si no es necesario. Sinceridad ante todo, si se puede.

Tras esta primera pregunta cayó la segunda “¿y cómo es que publican esto?”, pero esto tiene fácil respuesta. El tomito no ha salido hace poco, no, calculando por su posición en la pila de lectura, debió salir allá por el Saló de 2007, y si tenemos en cuenta que en origen salió un año antes, las fechas cuadran. No he necesitado (¿para qué?) leer ni una línea de la Stephanie Meyer, pero aún recuerdo con sudores fríos a Tom Cruise y Antonio Banderas encarnando a los vampiros de Anne Rice. Me dicen que en comparación aquello era ambrosía. Y teniendo en cuenta que en la penúltima hornada de lanzamiento de fascículos coleccionables llegó a aparecer una colección de Novelas Románticas de Criaturas de la Noche, me lo creo. Ve con Grace forma parte de la Crepusculocura, esas obras con letra gótica que inflaman las bajas pasiones de las muchachas (desde adolescente
s hasta treinteenagers) de hoy. Lo que si fueran chicos diríamos “los frikis”, así gorditos con granos y de negro.

Y visto de esta forma, el esfuerzo de mi lectura habría tenido una utilidad antropológica, para comprenderlas. Este pensamiento hizo sentirme un poco mejor, aunque tampoco demasiado, no creáis. Que no fue plato de gusto haberme tomado esa sopa con cristales, ese merengue con alfileres.

Pero seguía habiendo algo que intrigaba, y es que solía suponer que alguna gente hacía determinado tipo de obras porque no servía para hacer otra cosa, pero al autor de Ve con Grace, George Alexopoulos, se le intuyen maneras, se le ve capacidad para más. El dibujo es correcto, los encuadres acertados, el ritmo llevadero. Vaya, que eran 200 páginas de lo que he contado antes y aún así me lo leí. Alexopoulos podría aspirar a más, seguro. Entonces ¿por qué había realizado Ve con Grace?

Tenía curiosidad, insisto, de manera que indagué sobre el autor. Y me enteré entonces de que Ve con Grace era su primera obra (nada mal para un principiante) y que contaba con escasos veinte años de edad cuando la realizó. Ahora estaba claro. Todo era cuestión de hacer la pregunta correcta para que todo quedase explicado. Y ésta era:

¿Por qué razón un chico de veinte años haría un amerimanga sentimental de doscientas páginas?

Está claro ¿no? Para moj ligar. Por una chica. Es lo que toca

Ve con Grace es la obra de un chaval encoñ enamorado. Unos te traerían la luna, otros te ´comprarían un pedrusco o una cadena. Alexopoloulos te escribió Ve con Grace ¿no es tierno?

Desde Ve con Grace, George Alexopoulos ha desaparecido del firmamento editorial. No ha hecho nada más. Bien mirado ¿para qué? quiero pensar que con Ve con Grace triunfó y ya no le hace falta. Y si algún día vuelve, veremos si es por lo mismo o si ya lo hace por interés artístico.

7 comentarios en «Ve, George, ve»

  1. En realidad es un pseudónimo y la autora es Alecia Georgepoulos. Y el motivo de que haya interrumpido su prometedora carrera crepusculéxica fué que conocer a su actual pareja Tom «Long» Harris y quitársele la tontería fué todo uno.
    Ahora escribe fanfic slash sobre Indiana Jones y el Nicholas Cage de La Búsqueda con el alias de Olga Muchamarcha.

  2. >>sumió al infante en una tristeza melancólica permanente que le duró hasta la adolescencia
    Joder, que Emo…
    >>acercándolo a su muñeca corta los lazos con nuestro mundo
    Joder, que superEmo!
    Desde luego, lo que dibuja ahora es gracioso y mas aun ratifica la teoria expuesta, excepto que la ultima tira parece indicar que o no triunfo o no duró.

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