Adaptando a Conan

Por todos es sabida la dificultad de adaptar historias de un medio a otro, se trate de cine, teatro, historieta, literatura… Son medios distintos, con lenguajes y gramáticas muy diferentes, de forma que la transcripción literal del medio original a otro, que solía ser lo más habitual al principio, no solía dar un buen resultado. En el caso de la historieta, ahí queda la dificultad de pasar las emociones del papel a la gran pantalla, con tantos fracasos por el camino. Que sí, que ha habido taquillazos, pero es muy dudoso que en ellos haya habido éxito en la trasmisión del mensaje. Se dice que el primer acierto se obtuvo con las películas de la franquicia mutante X-Men ¿consiguió llegar al gran público eso del reducto de seres poderosos que han jurado proteger a una humanidad que les teme y les odía, la opresión, la angustia vital y el pasarse media vida charlando unos con otros preferentemente sobre un tejado? pues más bien lo que ha llegado al espectador es que el Hugh Jackman es un cachas que estaba desaprovechado con ese mono de latex y que habría que dedicarle una pelicula para él solo en la que pudiera ir todo el tiempo a pecho descubierto. Que no es tampoco tan distinto a la explosión de popularidad del Lobezno del tebeo, pero pienso que estamos de acuerdo en que no era ese el mensaje original.

Tampoco fueron una maravilla las obras basadas en los guiones del tan cacareado Alan Moore, aunque la de LXG ya comenzó a apuntar buenas maneras. Y, tras olvidables experimentos de Tim Burton con Batman o Ang Lee con Hulk, la película que ha marcado un punto y aparte para indicar el nuevo rumbo a seguir ha sido Iron Man, protagonizada por Robert Downey Jr. Su secreto es que en el cine el mensaje sobra, que una película debe MOLAR desde el primer momento hasta el último, con ritmo, peleas y explosiones, y todo lo que se pueda colar además pues mejor, pero siempre MOLANDO. La gente no entra al cine para aburrirse. Y que sí, que vale, que hagan una segunda parte, que fichen a Scarlett Johansson y tienen el pleno asegurado. Porque MOLARÁ. Tan fácil como eso. Y con ese molde se han hecho las películas basadas en historieta desde entonces ¿El Caballero Oscuro? oh, sí, claro, supongo que algún día veremos muuuchas películas en su misma línea, por supuesto, pero yo no apostaría mi dinero con eso. Quizá si alguna la dirigiera el visionario Zack Snyder

Y a lo tonto, han pasado como treinta años desde aquellas películas de Christopher Reeve en skyjama hasta ese Iron Man en que aprendieron cómo hacerlas. La de dinero invertido en esos años que se podría haber multiplicado por quintillones si hubieran sabido hacer las cosas bien (esto es, MOLANDO) desde buen principio. Pero ensayo y error, que se dice, y todo es tirar por varios caminos hasta que suene la flauta. Pero es que la flauta ya sonó mucho antes y no supieron verlo. Lo que pasa es que sucedió con la adaptación a historieta de una novela, y como todos sabemos lo de la literatura es la hermana pobre de las artes que MOLAN. Y como además sucedió en una de esos magazines setenteros en blanco y negro que Marvel editó casi de tapadillo, normal que nadie se enterase. Pero aquí estamos en Adlo! Novelti Librari perdiendo nuestro tiempo para mostrar al mundo esos conceptos admirables que terminan dejando huella en el inconsciente, que es donde más duele. Y por eso hoy hablaremos de la adaptación del relato El Perro de los Baskervilles, publicada en los números 5 y 6 de Marvel Preview, realizada por Doug Moench y Val Mayerik, y protagonizada por Sherlock Holmes. Con ella veremos los pros y contras de las adaptaciones, los mecanismos que funcionan y los que no. Los lectores veteranos todavía tendrán en las retinas la portada de aquella historia en su edición de Vertice. Difícil olvidarla.

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La cosa empieza, como es habitual en tantas historias del Gran Detective, con Sherlock y Watson en el estudio de Holmes. El bueno de Sherlock no pierde oportunidad para vacilar lo bien que deduce y quedarse con el pobre Doctor…

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…y hablando, hablando, se les pasan ocho páginas hasta que…

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…entra el cliente en la página 15, que les dice que les va a contar algo muy muy fuerte, y al filo de la página 20 es cuando Holmes le pide que se siente. Eso sí, el bueno de Sherlock no pierde oportunidad para vacilar lo bien que deduce y quedarse con el pobre cliente. Es lo que tiene ser un protagonista Deus et machina, que te sale todo bien. No lo intenten en casa.

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El relato del cliente a base de flashbacks sobre la oscura historia del clan Baskerville nos lleva hasta la página 41 de la adaptación, siguen unas cuantas escenas de bustos parlantes…
 
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…y el cliente se marcha del estudio en la página 48.

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Holmes y Watson se quedan un rato comentando la jugada, Watson sale a dar un paseito y se vuelve, y todo conduce al capítulo final en que…¡el cliente primero les trae ahora sí, al Baskerville! ¡página 58! ¡la acción se vuelve tan trepidante que Holmes le ofrece una silla sin siquiera vacilarle un poco con sus deducciones!
 
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Sin tiempo para más que Baskerville diga poco más o menos que lo que les dijo el primer cliente era lo que él quería decir, concluye esta primera parte de la adaptación, prometiendo para la segunda que ¡pasarán cosas muy emocionantes!

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Así que, fieles al texto original, hemos asistido a una primera parte de 64 páginas (de las de los años 70, ojo, que cada una cundía como cuatro de las de ahora) en las que Holmes y Watson en su estudio han tomado declaración a dos clientes. Hay caso, parece. Apasionante ¿no es así? quizá no, ciertamente. El lector de Marvel Preview no era necesariamente mucho más cultivado que el del resto de Marvel. Igual 64 páginas en las que apenas sucedía nada podían saberles a poco, pues eran otros tiempos. Y no d
igamos si eso lo incluyes en una antología titulada Relatos Salvajes, el lector puede sentirse defraudado. Baste decir que la revista de Vertice se completó con una aventura de Los Vengadores para que los lectores españoles tuvieran algo de acción que llevarse a la boca. Hablamos de los Vengadores de los años setenta, se entiende.

Con la lección aprendida, Moench y Mayerik emprenden la conclusión en la siguiente entrega de Marvel Preview. Con la lección aprendida, Vertice lo editó junto con DOS episodios de Los Vengadores.

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Pinta mal al principio, pues dedican las cuatro primeras páginas ha resumir el episodio anterior, avance cero…

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Pero la cosa toma velocidad y hacia la página 6 ¡Holmes sale a la calle! ¡y pasea! incluso llegan a ver a un tipo con una jeta sospechosa, pero se les escapa. Tampoco es que haya una persecución de esas aceleradas, pero se les escapa. Tampoco hay que forzar.

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En comparación con el episodio anterior, la cosa marcha a gran velocidad, cuarenta páginas despues ya podemos encontrar a Holmes y Watson por los páramos donde se ha avistado al misterioso sabueso. Y la acción se desboca ¡¡¡oyen un grito!!! ¡¡¡y allá van para ver qué sucede!!! ¡¡¡¡y sucede algo!!!!

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Sucede que al fondo en pequeñito y en sombras ven lo que se supone una enorme bestia atacando implacablemente. Llegan tarde, pero al menos algo se ve. Menos da una piedra.

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La cosa sigue al mismo ritmo, fiel al texto original, que deja en comparación el ritmo de cualquier episodio de Se Ha Escrito un Crimen a la altura de Matrix, pero es que lo de la Fletcher es material más moderno, ya se sabe. Llegamos, más por falta de páginas que otra cosa, al desenlace de la obra, que en el original es tal que así copiapegado:

El ruido de unos pasos rápidos rompió el silencio del páramo. Agazapados entre las piedras, contemplamos atentamente el borde plateado del mar de niebla que te­níamos delante. El ruido de las pisadas se intensificó y, a través de la niebla, como si se tratara de una cortina, sur­gió el hombre al que esperábamos. Sir Henry miró a su alrededor sorprendido al encontrarse de repente con una noche clara, iluminada por las estrellas. Luego avanzó a toda prisa sendero adelante, pasó muy cerca de donde estábamos escondidos y empezó a subir por la larga pendiente que quedaba a nuestras espaldas. Al caminar miraba continuamente hacia atrás, como un hombre de­sasosegado.

-¡Atentos! -exclamó Holmes, al tiempo que se oía el nítido chasquido de un revólver al ser amartillado-. ¡Cui­dado! ¡Ya viene!

De algún sitio en el corazón de aquella masa blanca que seguía deslizándose llegó hasta nosotros un tambo­rileo ligero y continuo. La niebla se hallaba a cincuenta metros de nuestro escondite y los tres la contemplábamos sin saber qué horror estaba a punto de brotar de sus en­trañas. Yo me encontraba junto a Holmes y me volví un instante hacia él. Lo vi pálido y exultante, brillándole los ojos a la luz de la luna. De repente, sin embargo, su mira­da adquirió una extraña fijeza y el asombro le hizo abrir la boca. Lestrade también dejó escapar un grito de terror y se arrojó al suelo de bruces. Yo me puse en pie de un sal­to, inerte la mano que sujetaba la pistola, paralizada la mente por la espantosa forma que saltaba hacia nosotros de entre las sombras de la niebla. Era un sabueso, un enorme sabueso, negro como un tizón, pero distinto a cualquiera que hayan visto nunca ojos humanos. De la boca abierta le brotaban llamas, los ojos parecían carbo­nes encendidos y un resplandor intermitente le ilumina­ba el hocico, el pelaje del lomo y el cuello. Ni en la pesadi­lla más delirante de un cerebro enloquecido podría haber tomado forma algo más feroz, más horroroso, más infer­nal que la oscura forma y la cara cruel que se precipitó so­bre nosotros desde el muro de niebla.

La enorme criatura negra avanzó a grandes saltos por el sendero, siguiendo los pasos de nuestro amigo. Hasta tal punto nos paralizó su aparición que ya había pasado cuando recuperamos la sangre fría. Entonces Holmes y yo disparamos al unísono y la criatura lanzó un espanto­so aullido, lo que quería decir que al menos uno de los proyectiles le había acertado. Siguió, sin embargo, avan­zando a grandes saltos sin detenerse. A lo lejos, en el ca­mino, vimos cómo Sir Henry se volvía, el rostro blanco a la luz de la luna, las manos alzadas en un gesto de horror, contemplando impotente el ser horrendo que le daba caza.

Pero el aullido de dolor del sabueso había disipado to­dos nuestros temores. Si aquel ser era vulnerable, tam­bién era mortal, y si habíamos sido capaces de herirlo también podíamos matarlo. Nunca he visto correr a un hombre como corrió Holmes aquella noche. Se me considera veloz, pero mi amigo me sacó tanta ventaja como yo al detective de corta estatura. Mientras volábamos por el sendero oíamos delante los sucesivos alaridos de Sir Henry y el sordo rugido del sabueso. Pude ver cómo la bestia saltaba sobre su víctima, la arrojaba al suelo y le buscaba la garganta. Pero un instante después, Holmes había disparado cinco veces su revólver contra el costado del animal. Con un último aullido de dolor y una violen­ta dentellada al aire, el sabueso cayó de espaldas, agitan­do furiosamente las cuatro patas, hasta inmovilizarse por fin sobre un costado. Yo me detuve, jadeante, y acer­qué mi pistola a la horrible cabeza luminosa, pero ya no servía de nada apretar el gatillo. El gigantesco perro ha­bía SPOILER muerto.

Y así decidieron plasmarlo en la historieta, como en el original. Cinco disparos cinco.

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Y así podría haberse quedado la cosa, algo desabrida, sino fuera porque en esa escena final Moench y Mayerik decidieron ponerle algo de cosecha propia, que el Holmes mucho vacile deductivo aquí y allá pero no había demostrado nada, y que era el protagonista y tenía que hacerse notar más. Y que carajo, que estaban en un tebeo Marvel, y eso marca. Y fue por eso que decidieron tomarse algunas libertades con esa escena clave, todo en aras de que MOLASE más. Pues anda que no ganaba más la escena como la contaron e
llos que en la del aburrido del Conan Doyle. Ni punto de comparación. Observen. Esto MOLA. Así se adapta a la historieta:

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¿Cómo se les ha quedado el cuerpo? ¿ha mejorado la cosa o no? ¡y tanto que sí! ¡Un sabueso enorme es poca cosa para un Sherlock Holmes como debe ser, bien MOLÓN! Ahora sí que me creo que Robert E. Howard llamase Conan a su cimmerio en honor al autor de Holmes. De ESTE Sherlock Holmes.

Pero como hemos dicho al principio este hallazgo quedó oculto y las adaptaciones al cine de historietas cometieron los mismo errores de literalidad que no funcionaba. Lástima de tiempo perdido que no se podrá recuperar ¿Se imaginan en alguna realidad alternativa una película MOLONA del Sherlock Holmes que desbancase en la taquilla americana al Avatar ese del truqui de las 3D? Con un actor de sobradas tablas en el tema, preferentemente…

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…ey, podría suceder…

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14 comentarios en «Adaptando a Conan»

  1. Sólo falta que hagan una segunda parte en la que Sherlock Holmes viaja al futuro y también se pone a resolver casos (con Scarlett Johansson, por supuesto).
    Como en aquella rancia serie de dibujos… ¿Alguien se acuerda?


    Mira que era rancia…

  2. Downey Jr era perfecto para interpretar a Stark por sus… aficiones. Holmes también tenia aficiones… peculiares (Sherlock, no el John… bueno, el John también).
    ¿Para cuando versiones MOLONAS interpretadas por Downey Jr de las vidas de Bukowski, Jim Morrison o Burroughs?

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