Maldito bastardo, una historia en 3 partes.

monel01.jpgSeguro que muchos de vosotros tenéis en muy alta estima a Superman. Es muy probable que la imagen que tenéis de el sea la del típico boy scout que ayuda a todo el mundo y que se preocupa por los demás. Pues nada más alejado de la realidad, Superman es un maldito bastardo como vamos a demostrar en esta corta serie de post. Vais a ver como engaña, miente y manipula a su antojo y que pone en peligro la vida de los demás a su propia conveniencia. Después de hoy no veréis a Superman con los mismos ojos.
La historia aquí contada acontece en el número 89 de Superboy publicado en junio de 1961, es un  tebeo pre-pre-pre-crisis. Escrita por Robert Bernstein y dibujada por George Papp. No se ha retocado ni una sola viñeta. Empezamos.

La historia comienza una apacible mañana cuando de repente un cohete aparece de la nada llevando a un misterioso tripulante. Superboy como no podía ser de otra manera acude raudo al rescate.

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Una vez realizado el rescate Superboy se da cuenta de una extraña coincidencia: los colores del traje del desconocido son los mismos que los suyos… ¡pero al revés! Toma ya. Fíjate que había colores en todo el universo y lleva los mismos… ¡pero al revés, que no se nos olvide! Y anda, que cosas, lleva una carta encima por si acaso se estrella con el cohete y le salva un apuesto joven.

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¡Es del mismísimo padre de Superboy, de Jor-el! Joer, esto si que es una coincidencia cósmica. Una carta de tu padre muerto hace la tira de años en un planeta muy lejano de la mano de un “niño” que llega en un cohete. Eso me recuerda a algo… Vamos a leer la carta a ver que nos dice.
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Madre del amor hermoso. Resulta que es la carta de navegación del viaje a su HIJO a la Tierra. Y Superboy que es un poco descerebrado y en vez de pensar… hmm… esto me suena mucho… me suena como si fuera yo mismo… pues a este tuercebotas no se le ocurre otra cosa pensar que es su hermano mayor. Para el carro un momento chaval, ¿por qué no le preguntas?
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Vaya, que mala suerte, el recién llegado ha perdido completamente la memoria y no tiene ni idea de quien es. Hubo una explosión y no se acuerda de más. Pero no importa, ahí esta Superboy para llenar los huecos e inventarse una historia totalmente absurda pero que ey, a él le suena bien. De todas maneras y por si acaso, vamos a hacerle una pruebas sencillas y totalmente seguras como…

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¡Echarle al fuego a ver si se abrasa! Y el otro tontolaba dice que sí, adelante, que vivan las hogueras de San Juan que él se tira de cabeza.

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¡Y no se quema! Que lastima. Anda que no nos íbamos a echar unas risas si empieza a arder y a quemarse hasta las cejas mientras se revuelca de dolor en el suelo lastima.

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Tras el primer intento de homicidio frustrado, se ponen a hacer el chorra volando y esas cosas típicas de superhéroes y Superboy decide llevárselo a la granja a que conozcan a sus padres. Pa y Ma Kent se lo toman con filosofía, donde comen tres comen cuatro y le aceptan como a un hijo, que remedio. Pero aún quedan dos pequeños detalles por resolver, la identidad secreta y el nombre, que no es plan de llamarle todo el día Ehtu. El destino interviene y en ese momento un vendedor a domicilio visita a Pa Kent. ¡Pues ya esta! Mi hermano podría ser… ¡vendedor a domicilio! Clark, joputa, que mala baba tienes.

Pero por si acaso vamos a terminarle de humillarle. Qué día es hoy? Pues Lunes. Así que le voy a llamar Lun-El. O en inglés. Mon-El. Menudo hermano estas hecho Superboy, a cabroncete no te gana nadie.

Resumiendo. Aparece un chaval de la nada, Superboy dice que es su hermano porque sí, porque le apetece a él, intenta asesinarle y luego le busca una profesión infame y le busca el peor nombre posible. Y esto no ha hecho más que empezar,  ya vereis que putadas le hacen al pobre Lun-El. Dentro de un rato más.

4 comentarios en «Maldito bastardo, una historia en 3 partes.»

  1. Pues anda, que tío Johnathan no le va a la zaga al pequeño Clark: «Bob Cobb», le bautiza al muchacho. A bote pronto, entusiasmado, y sin discusión ulterior. Si al menos le hubiese llamado Rob!…

  2. Que tonterías. Menos mal que estas cosas han quedado atrás por las crisis y no se acuerda nadie.
    Ale, me voy a leer una pila de Supermanes del Johns que tengo pendientes.

  3. Pues no han quedado atrás, no tanto al menos. Sólo hay que leer el All Star Superman para darse cuenta que se ha recuperado lo mejor de estos tiempos pasados… las historias y absurdas.

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