Las delicatessen culinarias de Geoff Johns

– Bienvenidos a una nueva edición de Ven a Comer Conmigo. Hoy tenemos con nosotros al renombrado guionista de tebeos Geoff Johns.

– Hola.

– Como todos vosotros, fieles seguidores de nuestro programa, ya sabéis, Geoff Johns ejercerá de anfitrión en una cena a la que acudirán cuatro invitados descerebrados que podrán tendrán la oportunidad de vengarse dentro de unos días preparando otra espantosa cena a su vez.

– Vaya, no me lo estáis poniendo nada fácil.

– No lo sabes bien, Geoff. Pero puedo asegurarte que las cenas de los viernes son divertidísimas.

– ¿En serio?

– Para nosotros sí, Geoff. No sabes como nos reímos al ver a los cinco comensales insultándose después de haber estado toda la semana cenando juntos y ocultándose lo mal que se han caído mutuamente. Pero tranquilo, que ya lo verás. Como ya sabes, Geoff, es tradición comenzar nuestro programa comentando qué menú vas a servir.

– ¿Ya? ¿Tan pronto? Pues verás, no me parecería bien comentar el menú sin antes avisar a los telespectadores que no deberían seguir viendo el programa de hoy si pretenden leer el BLACKEST NIGHT #1, porque pienso hacer una cena inspirándome en ese tebeo, así que los potenciales lectores se encontrarían con SPOILERS A CASCOPORRO.

– No creo que la dirección del programa vea con buenos ojos que empecemos recomendando a la audiencia que cambie de canal, Geoff.

– Bueno, no creo que en España haya tanta gente interesada en el BLACKEST NIGHT #1, y de ellos seguro que hay algunos a los cuales no les molestan los SPOILERS, pero me veo en la obligación de avisar.

– En fin (qué puritanitos de mierda que son estos ameriquis cuando quieren)… Creo que ya ha quedado tu intención, Geoff. Si hay alguien sensible a los SPOILERS, que siga con nosotros POR SU CUENTA Y RIESGO. ¿Te parece así bien, Geoff?

– Me parece estupendo.

– En ese caso, pasemos a la comida. ¿Qué delicias esperan a nuestros invitados esta noche? ¿Qué les has preparado, Geoff?

– Bueno, pueees… Nada.

– ¿Nada?

–  Sí, nada.

– Oh, ok, nada.

– Nada de nada.

– Disculpa, por un momento me he creído haber invitado a otro guionista… ¿Me estás diciendo que no has preparado nada, Geoff?

– Eso mismo. Lo cierto es que a la hora de cocinar mi intención es siempre la de crear sensaciones que vayan más allá del gusto. Y hoy no me apetece servir un plato preparado hasta la extenuación. Hoy lo que pretendo es… una cena casual, una cena creativa, una cena creativa. Montar un ágape con lo primero que pille en la nevera.

– Vaya, esto es… peculiar, cuanto menos. ¿No crees que deberías hacer una visita al mercado o algo? No nos gustaría pillarte con la nevera medio vacía…

– Mi nevera está siempre llena de cosas ricas.

 

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–  Mmmmh. Verás, es que normalmente, les pasamos al resto de invitados el menú para que puedan empezar a criticarte desde el principio del programa, así que entre la tontería de avisar de los spoilers  y esto, el director me va a pegar una bronca que no te menees…

– Bueno, ése ciertamente no es mi problema.

– Ya, bueno, pero… ¿no podrías al menos darnos una pista? Por ejemplo, ¿qué hay ahora mismo en tu nevera?

– Carne.

– ¿Carne?

– Sí, Carne.

– Oh, ok, carne.

– Verás, en mi experiencia como anfitrión, sé que un buen plato de carne resulta lo mejor para satisfacer a cualquier invitado. He visto en muchas ocasiones a gourmets de lo más exigente abalanzarse literalmente sobre uno de mis platos de carne.

– Seguro que contemplar el éxito de tus platos resulta una visión inspiradora, Geoff.

– Te puedo confirmar que lo es.

– ¿Así que consideras la carne tu plato fuerte? ¿Algún consejillo para nuestros telespectadores?

– Pues claro. No deben nunca olvidar golpear la carne unas cuantas veces.

– ¿Unas cuantas?

– Unas cuantas, hasta que quede tiernica tiernica.

 

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– Ajá. Y… ¿podrías ser un pelín más concreto? ¿Qué tipo de plato piensas hacerles a tus invitados con lo que tengas en la nevera?

– Pues no me he decidido todavía… Al principio pensé que quizás les hiciera una brochetas de pollo…

– Parece un plato un poco pobre, Geoff.

– Pues sí, así que al final he decidido apostar a lo grande y voy a hacerles pastel de vísceras…

– Ví… ¿Vísceras?

– En efecto. Al principio pensé en utilizar riñones, o hígado, o criadillas. Pero después pensé que todo eso ya estaba demasiado visto. Así que me decidí por algo más atrevido y original.

– Me está dando hasta miedo preguntar.

– Corazones.

– ¿Corazones?

– Sí, corazones. Últimamente, he descubierto los corazones. Me encantan. Y son deliciosos cuando los consigues frescos.

 

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– ¿Frescos… como en acabados de sacar del animal?

– Frescos como si lo acabaras  de arrancar del mismísimo pecho. Mola Ram, tú sí que sabías, macho.

– Mejor cambiemos de tema… ¿Has pensado en cuál va a ser el postre que cerrará semejante desfile de asquer… de delicias, Geoff?

– No, no lo tengo cerrado del todo. Ya te he dicho antes que mi máxima aspiración es provocar sensaciones en el invitado. Así que para el postre de hoy he pensado que estaría bien hacer algo para chupar.

– ¿Chupar? ¿Como una piruleta o un chupa-chups?

– No, no. No sé. Pretendo algo diferente, pero todavía no tengo la idea definida. Pero te puedo asegurar que seguro que será algo delicioso.

 

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– Lo cierto es que no sé si creerte, pero bueno… mejor te dejamos a los fogones, Geoff. Espero que todo te salga de perlas.

– Muchas gracias. Me pongo a ello ahora mismo… Nia no nia no… Siempre que vuelves a casa, me pillas en la cocina, embadurnada de harina, con las manos en la niania

– Y ustedes, no cambien de canal o se perderán como reacciona Lucy, una de nuestras invitadas, presidenta de la Asociación Protectora de Animales y de la Asociación de Estudios Veganos locales, al enterarse de en qué consiste el menú de hoy… cuando vaya por la mitad. ¡Todo un espectáculo televisivo, créanme!

 

7 comentarios sobre “Las delicatessen culinarias de Geoff Johns”

  1. Pues a mi Blackest Night #1 me ha decepcionado mucho. Si si, que si mucho corazón, que si mucha calavera, pero ¡no le arrancan un brazo a nadie! ¿Pero esto qué es, hombre por Diso?

  2. >¡no le arrancan un brazo a nadie!
    Yo también lo he echado a faltar. ¿Qué buen anfitrión no prepara de postre un buen brazo de gitano como Dios manda?
    >¿Los oanos tienen el corazón verde y la sangre amarilla?
    Como ya he dicho en Zona Negativa, tienen el corazón lleno de voluntad, pero el miedo les corre por las venas.

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