Cómics A.R. Watchmen

Rescatamos de los archivos de El Adlo!, publicación periódicamente aperiódica con la que te regalaban primero un Nemo y luego un Dolmen, el artículo de Lorenzo F. Díaz escrito en 2003 sobre esa obra tan sobrevalorada que es Watchmen. Creo que el director de la película, Zach Snyder también leyó el mismo artículo y pudo corregir a tiempo todos los defectos que tuvo el cómic. 

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Todos los grandes autores tienen principios oscuros previos a ver la luz. Así, antes de que Alan Moore empezara a trabajar para el gran Rob y concibiera esa gran obra que es Badrock vs. Violator, pergueñó una obra menor titulada Watchmen, indigna de los magnos logros obtenidos con posterioridad, y que mi triste labor de historiador me obliga a reseñar aquí en más o menos profundidad.

Que Watchmen es una obra primitiva A.R. queda en manifiesta evidencia al observar elementos delatores de su época de origen como el tamaño de las viñetas, los diálogos cotidianos con escasos signos de admiración y esos personajes de deltoides atrofiados (por Dios, si hay uno que hasta tiene panza).

Desarrollada en doce interminables números, cuenta la historia de seis héroes venidos a menos y prohibidos injustamente por la sociedad, que se reúnen para resolver la muerte de un séptimo héroe. Hoy en día, tan atractiva premisa daría pie a innumerables conflictos interpersonales con una buena ración de peleas de coreografía sincopada que haría las delicias de todo gourmet seguidor de Rob, pero en esta obra la trama se alarga innecesariamente con largas escenas dialogadas y supuestamente tensas donde casi nunca se pega nadie. Apenas hay cinco momentos de acción en las más de trescientas páginas de la serie. Otro elemento que denota a las claras su pertenencia a la era A.R., y que nos hace dar gracias porque Moore viera al final la luz.

arfugacarcel.jpgVisualmente es nefasta, a base de una rejilla de nueve viñetas por página que sólo consigue retrasar la acción (con decir que en la primera página hay un zoom resuelto en siete viñetas, en vez de en las dos que sería de rigor, y ¿para qué? No es para mostrar los efectos de un derechazo a un ojo o el impacto de una bomba atómica, no, sino para mostrar que a alguien se le ha caído una chapa al suelo desde un piso doce. Patético), además de llenarla de superfluos detallitos que sólo retrasan aún más la lectura. Sólo a medida que avanza la acción se emplean viñetas grandes para escenas supuestamente espectaculares, pero que son sistemáticamente desaprovechadas por cosas tan banales como un simple puñetazo, y apenas se emplean en una fuga de la cárcel que pide a gritos escenas de impacto con viñetas grandes. Sólo a medida que la publicación se iba acercando al año cero A.R. se ven viñetas de buen tamaño, para una explosión decente aquí, para una mano atravesando una pared allí, dándose en el último número hasta una destrucción masiva de un cruce de semáforo en cinco páginas de una viñeta, señal inequívoca de que la influencia de Rob era vital incluso cuando aún no había desarrollado todas las excelencias de su estilo.

archapatiburones.jpgPor otro lado, toda la trama se ve constantemente interrumpida por una absurda historia de un náufrago en una balsa que no es más que una pedante referencia cultural a Robinson Crusoe, donde no salen no superhéroes ni supervillanos y que se limita a contarnos lo mal que come el hombre en la balsa (tiburones y algún que otro colega muerto). Sólo conseguía retrasar la acción por mucho que Moore se justifique diciendo que era “un contrapunto literario que servía de metáfora y símbolo de lo que sucedía en la historia principal”. Ganas de llamar la atención y de ponerse pedante diciendo de forma subliminal que de niño había visto Robinson Crusoe en el cine (si al menos hubiera aparecido el negro ese que se llamaba Viernes y se hubieran dado de leches en la balsa… pero ni eso).
 

arpanzaazul.jpg Finalmente, lo más deleznable de esta obra es el dibujo. Soso, aburrido, con pocos primeros planos y una ausencia total del sello de Rob, por no decir de una carencia de conocimientos mínimos del dibujo de superhéroes. Ante sus páginas resulta evidente que a Dave Gibbons le echaron de la escuela de interiorismo y esa frustración le lleva a llenar las páginas de interiores de casas, de escenas de calle y cosas semejantes sin interés alguno y que sólo consiguen distraer de lo esencial en un buen tebeo: los personajes y sus actos. Aunque en este caso igual es disculpable, porque sus personajes son vulgares y feos, carentes de todo atractivo y rasgo apolíneo, y hasta los guapos no dejan de ser guapos venidos a menos (hay uno al que los duendes de imprenta han coloreado de azul en todas las páginas, posiblemente debido a algún error en el orden de los fotolitos). Y para colmo no sabe dibujar dientes, cosa que lo descalifica por completo como autor de superhéroes. Tal vez en el cómic francés tenga algún éxito, dibujando biografías de cerveceros, claro.

En todo y con todo, un tebeo para intelectuales amantes de historias sin acción y cuyo único rasgo redentor es haber iniciado esa tendencia comiquera del "grim and gritty" de que acabaría renegando Alan Moore antes de renacer en el seno de nuestro Rob.

9 comentarios en «Cómics A.R. Watchmen»

  1. Para entender lo visionario que fue, esta reseña de Lorenzo Díaz se publicó en 2003.
    Y «A.R» en el artículo significa «antes de ROB!»

  2. Hombre, siendo yo un lector guadinesco de esta web, puedo decir sin miedo a resultar aún más sexi que lo de AR se entiende perfectamente.
    Hala.
    El artículo es magnífico, por cierto.

  3. O sea, que nos hallamos en la Era D.R. ¿no?
    ¿Eso significa que estamos mayores, simpatizamos con el nacional-socialismo, bebemos en exceso y nos gustan jovencitos?

  4. No, eso significa que hasta hace unos años nos dibujaban tipo manga y ahora sin dedos ni na y con unos narizones inflamados.
    Que bonita era la rotulación artesanal joder… se le caen a uno las lágrimas…

  5. Pues, después de leer eso, la imagen que me había hecho de Lorenzo Díaz ha cambiado para siempre.
    (?QUÉ OPINA DE ROB!? NO HABRÁ DICHO ALGO MALO, ?VERDAD?)

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