Cuando los mundos chocan, los lectores pagan

En 1992, una serie de autores punteros (siete en total, si contamos como tales a Jim Valentino y Erik Larsen) abandonaron Marvel. Algunos argumentaron razones algo vagas para hacerlo (por ejemplo, Todd McFarlane contó que quería más tiempo para estar con sus hijos y jugar a béisbol, y el tiempo ha demostrado que dijo la verdad), y se embarcaron en la aventura de la autoedición con Image. Fueron las primeras gotas de un torrente de artistas que tras una etapa afortunada en títulos de la gran M se pasaron a la gran I, como Larry Stroman (tras Factor-X) o Dale Keown (Hulk). Tanto así fue la cosa que con el primer crossover mutante que se realizó ya sin artistas punteros, La Canción del Verdugo, tres de sus cuatro dibujantes terminaron recalando en Image: Brandon Peterson, Jae Lee y Greg Capullo. El otro fue Andy Kubert, que, al igual que su hermano Adam, no ha trabajado con Image por preferir la tranquilidad que otorga un contrato en exclusiva, antes con Marvel, luego con DC. Se está más tranquilo siendo empleado, sabiendo que hagas lo que hagas vas a tener un bonito cheque a final de mes de parte del que arriesga los dineros. Igual es una filosofía que aprendieron en la escuela de arte donde se graduaron.

A Image le fue muy bien en aquellos primeros años. Y a Marvel también, tras reenfocar su política editorial. Viendo lo veletas que eran los artistas, que pueden dejarte tirado por quítame allá esos royalties, se concentró en su mayor activo, sus personajes. Lo importante eran los personajes, dijeron en Marvel, más allá de quién los esté realizando en cada momento. Los autores pasan, los personajes permanecen. Y llevaron esta idea hasta sus últimas consecuencias, sacando cada mes centenares de miniseries y series de escasa duración, poniendo a cargo de las mismas a autores entonces casi desconocidos, y que todavía hoy lo siguen siendo. Fue la Marvelution. Fueron años intensos, en los que quedó patente la importancia del marketing y las piruetas editoriales para vender tebeos independientemente de la calidad de su contenido. Hoy, pan, mañana, ya veremos. Un lector algo veterano llamado Dan, con un principio de alopecia preocupante y que se empezaba a dejar bigote, tomó buena nota de todo aquello por si acaso algún día las editoriales a las que echaba solicitudes le contestaban. Tras aquella época convulsa, todos los desertores iniciales, excepto Jim Valentino,  han vuelto a trabajar para Marvel en alguna ocasión, pero esa es otra historia…

(que sí, que McFarlane también, que para una obra benéfica se hicieron cien portadas conmemorando los cien números de Ultimate Spiderman, y a Todd le pidieron una, y como debe conservar las carpetas de cuando dibujaba, y el Ultimate Spiderman es igual que el tradicional, les envió uno)

farlane100.jpg

Y si a los dos les iba bien, pasó lo que suele pasar en esto de los tebeos: crossovers, historias en las que las creaciones de ambos universos se encuentran. Eventos especiales, en los que cada casa puso lo mejor que tenía: Spiderman, los Extreme Studios, Wildstorm y los mutantes. El resto de artistas Imagineros que no pasó el corte se tuvo que conformar con el segundo plato en forma de crossovers con DC (Superman vs Savage Dragon » y es que Savage Dragon, excepto con Marvel, se ha cruzado con todo, hasta con las Tortugas Ninja – o Spawn/Batman, obra de la que hablaremos en detalle en otra ocasión, porque se lo merece y mucho) y otros (Shadowhawk y Vampirella o Vampirella vs Wetworks ¿qué tendría esa chica que tantos la buscaban?).

bakalaspidei.jpgbadrowolv.jpg

plattano.jpg Hubo especiales como Badrock & Lobezno o Spiderman & Backlash, y se produjeron obras de mayor empaque como X-Men & Wildcats, serie de cuatro capítulos que aunque empezó bastante bien con un Scott Lobdell muy inspirado en los dos primeros episodios guiando a Travis Charest y Jim Lee, perdió el rumbo tras su marcha y la obra cayó en picado. En el último episodio, ni el arte de Matt Broome pudo hacer digerible el guión de Warren Ellis. Y es que los personajes de Wildstorm no son nada fáciles de manejar, y nadie los conoce mejor que Brandon Choi, su creador (del que cuentan que sigue escribiendo para las grandes bajo seudónimo, como Chuck Austen). Pero el cruce que mayor interés generó fue el que encontró a los dos títulos creados por un mismo artista para ambas editoriales. Hablamos, por supuesto, de ROB! Liefeld, de su X-Force y su Youngblood. Tamaño evento se resolvió en dos episodios especiales, cada uno editado por una editorial, en los que ROB! no pudo menos que dejar constancia plasmando las tres portadas que gozó el episodio de Image (y que Planeta, con acierto, usó una de ellas para la edición española del episodio de Marvel, sustituyendo a la de Stephen Platt)

1asportadas.jpg

planetadeagoblood.jpg

En el especial producido por Image/Extreme Studios se cuidó el cruce con esmero. Su guionista, Eric Stephenson (sí, el editor de Image que ahora a readmitido a Youngblood en la editorial entró en la industria como escritor para Extreme ¿no lo sabiáis?) tuvo en cuenta que lo principal para este tipo de historias es encontrar un modo en que personajes de universos se encuentren, y una amenaza ante la que sea necesaria que ambos grupos se alíen. Disponiendo del fondo de armario de Marvel, Eric se decantó por un villano cuya sola presencia lo explicaba todo: Mojo, del Mojoverso.

(porque Mojo entonces era un personaje con entidad, no como ese cachilimochis que salió en dos episodios de la Patrulla-X tras Dinastía de M para hacer tiempo entre una saga y la siguiente ¡Claremont, un respeto!)

spineless.jpg Mojo apareció por primera vez en la serie limitada de Longshot, título que hubiera pasado sin pena ni gloria si no fuera porque su personaje se hizo famosillo tiempo después uniéndose a la Patrulla-X y liándose con Dazzler. De la nada a la fama pasando por la cama, como un concursante de Gran Hermano cualquiera. Fue creado por Ann Nocenti, editora de la casa que un día se dijo que ella también servía para escribir (¿hemos dicho que fue editora mutante? No, no lo habíamos dicho ¿hemos dicho que Longshot acabó metido con calzador en la Patrulla-X? sí, esto sí). Nocenti se pretendía demasiado intelectual para el estándar Marvel de la época. Aunque luego lo intentó en Vertigo y allí fue demasiado ñoña superficial. La miniserie contó con dibujos de Arthur Adams, eterna promesa del cómic book del que salvo un par de anuales no se le recuerda nada destacable excepto una serie en Legend (que fue la Image de los que no tenían pasta para participar en Image; no, esperad, aquello fue Bravura…) con un gorila y una mujer de grandes pechos, y un complemento en una serie derivada de otra escrita por Alan Moore para ABC (comics), protagonizado por una viajera dimensional de grandes pechos.

cave.jpg
(ya sé que no era esta ¿y qué?)

Mojo representaba el vehículo ideal para que Nocenti expresara sus puntos de vista como autora petulante comprometida. Es alieno a nuestra realidad y las ideas le van y le vienen como en un frontón enloquecido. Es como un Pozí obeso pasado de revoluciones. Esto. Lo otro. Y lo de más allá. . No. Lo quiero. Toma. Pa ti. Podía decir cualquier cosa, sin necesidad siquiera de hilvanar las frases o que fueran coherentes. El sueño de toda guionista novata. En el aspecto gráfico, Mojo tenía características que no pasaron por alto a Eric Stephenson. Informe, carente de columna vertebral y con muchos

Mojo.jpg
¡¡¡¡ DIENTES!!!!


Mojo
, ciertamente, podría haber pasado por una de las muchas creaciones Geniales de los Extreme Studios ¿acierto de Arthur Adams? Es posible, aunque recordemos que el entintador de aquella miniserie fue un tal Whilce Portacio…

Escogido el villano y motor de la historia, se eligió al dibujante de la misma. Nuevo acierto, pues se decantaron por un artista que había trabajando en los mutantes y en Team Youngblood, un dibujante cuyo estilo es mestizaje de lo mejor de Jim Lee y de Joe Madureira. Roger Cruz.

Tratándose de Mojo, la historia es bastante genérica: Mojo busca espectáculo para subir la audiencia de los programas de su dimensión. Lo que más ingresos genera son las peleas. Las peleas de la Patrulla-X son las que más ingresos generan. Así que transporta a Youngblood a la Mansión-X buscando la madre de todas las peleas, y se encuentran allí con X-Force (una historia con Mojo detrás no necesita de mucha explicación más ¿hemos dicho ya que es el sueño de toda guionista novata? tanto es así que esta síntesis sirve también para el episodio siguiente publicado por Marvel). Tras la pelea inicial por el malentendido, los héroes van donde Mojo y le dan para el pelo. Fin.

Pero de esta historia queda una imagen para el recuerdo. Dos, mejor dicho; de hecho, todo lo contado hasta ahora ha sido un excusa para llegar hasta aquí y mostrar lo que Eluiza S.C. nos mandó hace unos días:


Arthur Adams
. Uncanny X-Men Annual 12 (1988)

xbabies.jpg

Roger Cruz. Youngblood & X-Force (1996)

xforce%20yougblood.jpg

uncanny461var.jpg

¿Taquiones, homenaje, coincidencia? Más, mucho más que eso. Pues este fue el primer acercamiento del estudio de ROB! Liefeld a los personajes de X-Force tras su salida de Marvel, y si se escogió esta imagen fue por un motivo muy concreto. En la imagen de Arthur Adams vemos huyendo de las huestes de Mojo a unos seres creados por él para subir audiencia, los Bebés-X, versiones infantiles de nuestros mutantes favoritos ¿a que son adorables? Los Bebés-X. «Curiosamente», esa era la forma despectiva de llamar a los Nuevos Mutantes, protagonistas de una serie secundaria surgida a rebufo de la Patrulla-X, y que sólo comenzó a tener entidad propia cuando ROB! llegó a ella, convirtiéndola en la molona X-Force. Sabiendo todo esto, podemos apreciar mejor el paralelismo entre las dos escenas. Paralelismo, que no similitud, pues hay diferencias. Y ¿qué mensaje obtenemos de comparar las diferencias en las imágenes?:

«Los Bebés-X han crecido»

Tan simple como eso. X-Force se ha hecho mayor. Un legado que ROB! dejó caer desde las alturas editoriales como homenaje a la serie que creó y que siempre tendrá en su corazón (otras lecturas apócrifas interpretan que dice «A Claremont le crecen los enanos», pero nos quedamos con la versión positiva). Más adelante volvería a tener la oportunidad de contar historias del grupo en la miniserie de 2004 que aquí Panini editó en lujoso tomo, y una historia de tres números de Estrella Rota que por su desacostumbrada extensión, Panini, cachis la mar, no encuentra el formato adecuado para editarla.

Los cruces entre Marvel e Image han seguido sucediéndose hasta la actualidad (Pitt vs Hulk, Devil’ Reign en ocho partes, Lobezno marries Witchblade, Hulk vs The Darkness), lo que pasa es que como por aquí no los vemos no se anuncian mucho ¿o pensabais que los conflictos entre editoriales se daban sólo con los japoneses el Pluto de Urasawa?

Lo que es una lástima es que Planeta ya no edite Marvel ¿o acaso no molaría un Absolute Youngblood & X-Force?

5 comentarios en «Cuando los mundos chocan, los lectores pagan»

  1. Wow… Calduch convierte un Swipe en una biblia digna de ser recopilada en su propia edición Absolute con una facilidad que me fascina y me asombra, todo al mismo tiempo…
    Lo cuál me recuerda ¿Para cuándo un Absolute La Biblia? No es por nada, pero todas las ediciones que he visto hasta ahora son más chiquitajas que la de Watchmen. Si es por los dibujinos, Sergio Toppi tiene una preciosa… Con eso y las imágenes de Dios en Padre de Familia y Savage Dragon apañamos la cosa

  2. ¿Y esa Cavewoman no será del dibujante anterior al actual, que homenajeaba a Adams a porrillo (a diferencia del de ahora, que homenajea a Manara pero sin enseñar las ayudante-del-Mayor-Macabro)?
    Vamos, yo sólo lo decía por dar un toque retentivo anal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.