Enajenados y amenazantes

En los tebeos serializados todos conocemos la forma de ser del bueno, del protagonista. Nos lleva acompañando durante años y su carácter se ha ido forjando durante numerosas viñetas, escenas, páginas…en esto sus adversarios parten en desventaja, el malo de un tebeo suele ser un perfecto desconocido para el lector, que no le ve aparecer más que en la apresurada pelea final con el héroe ¿cómo es el malo? ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿a qué dedica el tiempo libre? ¿tiene acaso una tía enferma que le prepara tortitas? No nos da tiempo a saberlo, el espacio del que dispone el sufrido malvado es escaso, y a duras penas tiene un momento para explicar sus planes al lector. Esto lo suele hacer bien cuando tiene al héroe atrapado y le suelta la charla de todo lo que piensa hacer, de todo cuanto ha planeado, sus planes secretos y la forma de desmantelar el mortal aparato si el héroe se escapara pero como no va a suceder…Otra variante de esto es el monólogo en alguna impactante escena inicial. Dependiendo de la entidad del malvado el atrezzo de la escena puede disponer de un sofisticado tablero de ajedrez o un globo terráqueo de papier-maché. Estos monólogos suelen ser exagerados, rimbombantes, fascinantes. Estos días Lord absence está recopilando algunos de estos soliloquios enfermizos, no solamente de los tebeos, sino de cualquier otra manifestación cultural pajera, en la sección La Enajenación que Desafió al Mundo en su siempre recomendable sitio. Un maestro en el ejercicio del monólogo malvado delirante es Lord Manga Khan. Ya sabéis, el de Jua-Bwa-bwa-bwa.

Un hermoso ejemplo de las posibilidades del recurso lo encontramos en el número 19 del volumen 2 del Doctor Strange, de 1976. Si no lo tenéis a mano, recurrid al número 13 de la Biblioteca Marvel del Doctor Extraño. En la primera página del episodio encontramos un ejemplo de libro (en este caso, de librito)

Villano que aparece por primera vez en la trama, con una bola de ¿cristal?¿papier-maché? Que de repente se desvela como el autor de todos los problemas que han ido ocurriendo a Extraño durante la aventura en curso (que ahora estrenaba como guionista a Wolfman después de que Englehart hubiera ido dando tumbos y dejará porque sí a Extraño viajando por el tiempo y a su discípula liada con Benjamín Franklin, un pequeño marrón para el bueno de Marv, que pensó que lo más plausible era sacarse de la manga a Xander para que cargara con las culpas de todo). La expresión de odio, la pose, la declamación. Las formas de los bocadillos. Cómo habla de si mismo en tercera persona. Es el villano aprovechando su momento.

Pero la escena no termina aquí, y a continuación Wolfman rompe la cuarta pared con un ingenioso diálogo.
Resulta que Xander es sólo un mandao, y su jefe hace en esta ocasión de L-Ron y es el encargado de decirle «ya estás volviendo a gritar…«. Que no es preciso que me expliques el plan, Xander, que lo he diseñado yo. Ah, que es de cara al lector, entonces, vale…

Y ¿quién es el jefe de Xander? A ver…


Un encapuchado sentado ante una mesa con un mantel que parece de cumpleaños de Chiquipark. Y además pequeñito. No, está imagen no está completa, abramos el campo, apreciémosla en todo su esplendor, y vayamos preparando las palmas para aplaudir a Marv Wolfman.

Sí, señores. No hay un encapuchado, no, hay cinco. Nada menos. Y después de que el primero diga que no hace falta largar el plan hacen el más difícil todavía. Lo explican todo ellos mismos. Por turnos. De izquierda a derecha. Un recurso que sólo queda bien en los tebeos, no intentéis probarlo con vuestros amigos. Imaginad por un momento que no lo recitarán en el orden en que están sentados, menudo lío. Además, conscientes de que van a disponer de pocas viñetas para soltarlo todo, sueltan el máximo posible. Seis bocadillos para cinco personajes. Y con texto, con texto, que eran los setenta y cada letra importaba. Ya llegarían los ochenta y el principio de lo que ahora conocemos como decompressive stroytelling.

Sirva pues la escena del Doctor Extraño como homenaje a los villanos monologuistas, un imprescindible del tebeo, y a la sección de absence.

Por cierto, que el plan de los Creadores tuvo éxito, y desataron el Cuadraverso, y destruyeron el Universo tal y como lo conocemos…y entonces Wolfman se marchó, dejando esta vez la patata caliente a Jim Starlin, que lo lió todo todavía más durante un par de números y se fue, dejando el embrollo en manos de Roger Stern, que duró cuatro números pero al menos terminó la saga. El surrealismo del Cadáver Exquisito aplicado al tebeo. El Doctor Extraño de los setenta era una serie muy divertida, y la edición de la Biblioteca Marvel ha hecho que aquí lo sea todavía más, pero de esto hablaremos otro día…

13 comentarios en «Enajenados y amenazantes»

  1. Todo el mundo sabe que el encapuchado en realidad es una espinilla gigante. A ver cuando encuentro el de La Muela Picada para el escaneo de la mítica escena.

  2. El plan de deshidratacion de los villanos en Batman: La Pelicula (esa de mitad del siglo 20)lo cuentan entre 4 personajes, es otro monologo absurdo, y como varias de las historias DC, se hace por dinero (lo cual no me gusta na).

    En ese caso ademas, los villanos no estan sentados en una mesa de «restaurante» si no que se mueven por una simulacion de camarote de barco… se ha conseguido plasmar algo similar en comic alguna vez?

    (con teclado de portatil sin acentos y esas cosas, lo siento)

  3. Pues a mí me gustó esta historia del Doc Strange, especialmente la parte de Jim Starlin.

    Eso sí, ni puñetera idea aún de lo que es el Cuadraverso…

  4. Jajaja… En cuanto he empezado a leer sabía que era de Calduch… debe ser el único de ADLO (o incluso de españa) que se lee las BM, tarde pero se las lee…

  5. No es que sobre un bocadillo. Es que en verdad hay seis malosos: los cinco encapuchados y la silla del primero empezando por la izquierda, que es un metamorfo. De ahí que también opine, ya que el rabito del bocadillo sale de ella.

    Saludos cordiales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.