Merchandising, o sea

Lo que han visto la película no se han recuperado, e intentan convencer a los demás de que no vayan. Su argumento suele ser «Si has visto las otras (y valen la III y la IV) no merece la pena, es un remake pero distinto«. Curioso concepto, lo mismo pero no igual, pero se ve que define bastante bien el espíritu o falta de mismo del filme. Así, parece que la película no ha sido el bombazo que se esperaba en taquilla, pero ya sabemos que las entradas en salas significan sólo una parte del pastel de las ganancias, y no siempre es la más grande. Tenemos camisetas de Superman, posters con la nueva versión del héroe, su efigie también adorna balones de extraños polímeros en bazares orientales. Y en los chicles Boomer están en plena promoción de stickers metalizados.
Un sticker es lo que antes se venía a llamar pegatina, pero que no se adhiere completamente, como un post-it. Que no sirve ni para forrar carpetas, haces el chorra con el sticker mientras dure el adhesivo y a otra cosa. Salen stickers metalizados de Superman, decía, y con el que sigue me encontré al abrir uno la semana pasada. Los que pensaban que el héroe del nuevo milenio con su peinadito y sus mallas resultaba algo atildado, este sticker les gustará


Metalizado, se ve fatal escaneado, ya. Los rodolines de colores son florecitas. Y todavía huele a fresa. The ducha sensation.

¿Alguien compró chicles de esto cuando Batman Begins?

6 comentarios en «Merchandising, o sea»

  1. ¿Seran los chicles igual de dulces que la peli?
    Cientos de niños (*cultura macho off*y niñas*cultura macho on*) con los dientes picados y cientos de dentistas frotandose las manos.

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