Un paseo por la Capital una semana antes

Mirando hacia lo alto los grandes edificios de la urbe, sólo me faltaba la boina y la cesta con gallinas para parecer Paco Martínez Soria. Es lo que nos pasa a los de provincias cuando visitamos la Capital. Madrid debe ser un paraíso de los tebeos. Sólo así se explica que entre en un sitio a deshoras buscando algo para masticar antes de dormir y me salga con una recopilación de chistes del New Yorker saldado. Era pronto, prontísimo, así que mandé un SMS a M.A. (para mantener el anonimato, usaré siglas), que siempre está despierto. Si Dreamers fuera Gotham, él sería Oráculo. Le preguntaba cómo ir a la zona de librerías. Casi antes de que mi mensaje saliera ya lo había contestado. Metro Callao, allá voy.

El grueso de las compras cayeron en la primera librería de la calle, M Comics. Había estado en M Comics hacía muuuucho, pero no podía ser el mismo sitio que aquella vez. A menos que hayan derribado la zona, reconstruido y vuelto a derribar. Aquella vez había pillado la dirección en un Urich, y era en un sótano. Aquí tenían un sótano también, y encontré el mismo Urich.Aquella vez recuerdo que me pillé el Blackhawk en inglés, en las noticias de Zinco lo ponían bien pero no decían nada de que lo sacarían en castellano (más adelante aprendí que las noticias de Zinco eran un poco como el Trama, que si ponían bien algo es que no tardarían en sacarlo). Fue una experiencia leer a Chaykin en inglés, todavía no sé si lo comprendí. Además aquella vez entró un chico muy repeinado preguntando si había salido ya el muvin dei, que es como los repeinados de la época llamaban al 8 de la Liga de la Justicia, que se había llevado un premio en América. Le dijeron que no había salido aún, pero que faltaba poco. Años después, vuelve a faltar poco para que saquen el mismo episodio en JLAJLE. Son ciclos.

Me bajé al sótano, donde me habían dicho que se encontraba lo «menos comercial», expresión que significa gafapastismo y/o que no vende un carajo. Espeleología adláter. Y vaya si disfruté.Para empezar, con algo de rebaja, un tebeo que llevaba buscando hace años ¿puede ser gafapasta algo titulado «Golondrino ama a Venancia«?. Encontré además a buen precio un libro de textos de Jesús Cuadrado. Lo compré. Pienso leerlo, además. Lleva el subtítulo de Catecismo neurótico para neoinfantes ¿conseguiré algún día una dedicatoria? Dicen que se pasa por esa librería. Pero era pronto.

El chico encargado se entretuvo un poco buscándome un lote de Raïka que estuviera bien, estaban en oferta. Y por ese retraso me encontraba todavía allí cuando entró el repartidor con un paquetillo con ejemplares del último de La Peor Banda del Mundo. La encargada discutió con él porque era día 25 y el albarán estaba fechado en 21. El repartidor decía que lo repartió nada más llegó. Un claro ejemplo de Tiemporriva. Estas cosas no suceden delante de uno por casualidad, de manera que también lo compré allí. Y bien que hice, por la siguiente librerías no se veía, no debía haber llegado aun.

(nota mental: insinuar la posibilidad de que en un futuro las editoriales catalanas podrían distribuir con un cierto retraso a aquellos establecimientos situados fuera de su identidad nacional)

Como los de provincias tenemos pocas librerías en nuestra ciudad (generalmente una o ninguna) solemos salir de la primera librería con toda la compra hecha. Pero seguí la ronda, buscaba cosas curiosas. Y de eso encontré mucho en la siguiente.

Era una puerta pequeñita, un local más pequeño que algunos stands de salones. Sólo tenían mangas. Mangas y peluches de mangas. El Puar de peluche tenía su gracia. Pero mis sentidos quedaron embotados con lo que sucedió a continuación.

Cuando entré había tres personas, un chico, una chica, y alguien con pelo largo y perilla. Estaban inmóviles y en silencio, pero nada más entrar, el de pelo largo empezó a decir algo de unos OVAs y que si la chica no los había visto, la chica dijo algo con voz aguda que sonaba como ÑIÑIÑIÑIÑIÑI con tono (agudo) enfadado, manoteando mucho. El tercero en discordia reía y daba razón alternativamente a uno y otro. Al principio iba a lo mío, miroteando mangas (en realidad comprobando si de Raïka sólo había 6, como me había asegurado el de M Comics al comprarle el lote completo). Pero el jolgorio iba in crescendo. Ninguno de ellos tenía interés en atenderme. La chica estaba recostada sobre unos tebeos chiquititos mientras seguía con su ÑIÑIÑIÑI, de espaldas a los otros dos, el de pelo largo diciendo nombres japoneses y el amigo riendo. No podía ser algo real, la gente no hace esas cosas. Cai en la cuenta de que esto debía ser una performance que habían iniciado al entrar yo. Arte escénico, lo que pasa es que a los de provincias nos cuesta entrar en la cosa cultural. Pero no encontré ningún platillo donde dejar propina (ni ningún botón para desconectarlos), de forma que salí de allí. Ellos seguían a lo suyo.

En la puerta de al lado, la entrada a otra librería. Resultó ser la misma que antes, que habían separado zona normal de zona de manga. Viniendo de la última, lo comprendí. En provincias las librerías no están tan especializadas, lo que hace que de vez en cuando encuentres alguna chica comprando. Esta era de las que me gustan, con mucho sitio donde perder la vista y ofertas. De oferta pillé una edición de Halcón y Paloma de ROB! Intento pillar una edición de oferta por cada zona que visito, es una penitencia que hago desde que hace años dejé pasar una edición italiana de la obra. Esta vez me ha salido por menos precio de lo que valieron los tebeos en su día. Salgo de la tienda con los dedos llenos de roña, de la que sale de rebuscar entre tebeos aunque estén embolsados. Empiezo a darle vueltas a que colocar un lavabo
a la salida de estas librerías sería un detalle.

Sigo calle abajo y casi paso de largo un sitio que parece una librería. No lo parece, pero…espera, sí, es una. Al poco de entrar una señora me pregunta qué busco. Contesto que nada en especial, que voy curioseando y que si pillo algo interesante, lo compraré. Más tarde me entero de que di por casualidad con la única respuesta correcta, y que hay gente asidua a la zona que aun está intentando que le dejen entrar ahí.

La visita a la calle termina en C Comics. Me guarda las bolsas un encargado inquietante: estatura media, peso normal, pelo normal, gafas, ropa discreta con un jersey. Sin un mísero piercing, chapa, camiseta oscura o pelo de colores. En serio que las pocas veces que he encontrado alguien de aspecto normal atendiendo en una librería especializada el primer concepto que me viene a la mente es Norman Bates. Pero sé que la suciedad está en mi mente. C Comics es amplia, limpia y cuidada; y a medida que voy entrando la cosa se especializa, hacia el fondo hay libros de cine, animación, ilustración…y al final de todo un buen surtido de películas porno en alemán. Que gran idea, el drugstore friki para cubrir todas las necesidades en un mismo establecimiento. Si vendieran Doritos y colas en la puerta sería un paraíso.

Termina la calle, y mi mentalidad provinciana sigue sin entender la lógica de meter cuatro librerías (a lo mejor eran cinco, F estaba cerrada) en prácticamente la misma calle. Entiendo que haya dos, y que según por el lado de la calle que entres compres en una u otra, pero ¿y las del medio?

Tras el merecido almuerzo voy hacia la FNAC por San Gerómino. Paso por delante de un establecimiento bazar llamado ESMOLBIL. Me acuerdo de Clark y Legs. Je. De camino a la FNAC tengo tiempo de hablar con varias personas concienciadas con el medio ambiente, el mar, las ballenas y los derechos humanos. Cuanta solidaridad uniformada. En la FNAC hay (glubs) una exposición sobre Maitena. Me resigno a subir cuando recibo la llamada salvadora de J, que me indica cómo ir a la tienda donde podemos encontrarnos.

Llego antes que él, y cuando entra consabido apretón de manos, consabido peloteo mutuo y entramos en materia. A largar. Me informa que ya no hace falta que vote en los premios de Expocomic, que ha terminado el plazo de sopetón, aunque esta vez no ha habido quejas de libreros por medio, las cosas que han pasado por el mundillo que no se deben decir, y comenta lo más Adliano de los últimos tebeos aparecidos. Para ilustrarme va cogiendo del expositor los tebeos que comenta y los muestra, abriéndolos mucho. Y luego los vuelve a dejar en su sitio, es por eso que no indico la librería, para que el lector pejiguero medio no se sienta afectado por esa falta de respeto al sagrado material impreso. Y lo hacía delante de un encargado. Eso me demuestra que J es importante. Yo hago eso en mi pueblo y me vetan.

Salimos de G.X. y le acompaño hasta la boca de metro. Despedida con el saludo secreto adláter e intento volver sobre mis pasos, ya que J me había dicho cómo ir hasta otra librería de cosas curiosas, de la que además me habían contado cosas de esas que no se pueden decir. Pero no fue tan sencillo, en algún sitio debía equivocarme, debí dejar el sexshop a la izquierda en lugar de a la derecha. El caso es que durante cuatro o cinco calles un crisol de razas y mallas de colores me invitaba a acompañarles a sitios apetitosos. Muchas gracias, galantes damas, pero lo primero es lo primero y casi es la hora de cerrar.Llego así a K Comics con tiempo justo de mirar e irme. Gracias al dueño me entero de que un tebeo que hace años compré por 3 euros ahora se vende por 100. Tomo nota mental de meter en cada bolsita una etiqueta junto a cada tebeo indicando su valor aproximado. A ver si así mis descendientes se lo piensan dos veces antes de tirarlos a la basura. Estoy tentado de pillar uno de Wanda la Perversa, tirado de precio, ya que me trae recuerdo de cuando de niño cogía a escondidas los Penthouse de mi progenitor para leer las historietas. Si el Doctor Wertham me hubiera conocido el mundo habría sido distinto. Al final cojo otra cosa, y añado una bolsa más a la colección de bolsas de librerías. Eh, los de provincias somos muy mitómanos (y los de capital, a ver quien no tiene una serie completa de bolsas de Futurama).

Tenía cerca la Puerta del Sol. Vi los edificios de los Bancos y me pregunté por qué eran tan grandes. Supuse que deben ser los edificios donde va a parar todo el dinero. Desde luego apandadores en potencia rondando había.

Por Válgame Dios no pude pasar. Y eso que tengo curiosidad por preguntarles qué pasó con aquel concurso de relatos cortos.

Cercanías de Atocha. Tiempo para comer antes del viaje. Encuentro el Bar El Brillante. Cené una vez allí un Expocomic, viendo el Barça-Madrid de la cabeza de cerdo a Figo, rogándole a mi mujer que por favor hablara en castellano.«El Mejor Bocadillo de Calamares de Madrid«, dice en la puerta. Debe ser cierto. De aquella noche recuerdo a un rapado lamiendo la salsa de su bocadillo entreabierto con una pasión casi pornográfica. Pero busco otro lugar. Por comer sentado. Y una superficie impoluta para apoyar la lectura. Entre un plato y otro zapeo por el libro de Cuadrado. Hace párrafos. En la parte final tiene como un diccionario. Alguna definiciones ya salieron hace años en el Cómic a Gritos, como la de Cels Piñol. También tiene una entrada para si mismo. En cambio de Ponce, Jose María, pasa a Porcel, Andres. Es del año 2000, pero una lectura fugaz me indica que debe haber ganado con el tiempo.

A esperar el tren. «Atocha no es tan grande», pensé. Y me perdí.

El tren es una gozada. Butaca cómoda, auriculares, cuatro horas y media por delante acompañado de tebeos hasta que te indiquen el final de trayecto. Tras la Peor Banda lo intento con Cuadrado pero estoy todavía espeso. Me despejo con un par de sudokus y lo vuelvo a intentar. El libro es una mina, tanto a nivel Adliano como muchos otros, y recomiendo que quien conozca al personaje e incluso le imite en la intimidad adquiera un ejemplar en M Comics por me
nos precio de lo que vale un tebeo. Me doy cuenta de que cuando escribe como que parece de vuelta de todo es porque lo está. Volviendo. Denso, críptico, más de 450 páginas. Como los comment de la Cárcel pero sin trolls. Veo que para forum escribió artículos en What if?. Buscar evasión en universos alternativos y encontrar estos textos debía ser toda una experiencia para el lector.

Ya regresado, y fiel a mi costumbre de ordenar a los tebeos por orden alfabético (queda feo, sí, pero cuando busco un tebeo lo encuentro), dejo el libro de Cuadrado entre dos títulos de Víctor Santos, Protector y Pulp Heroes. Ya era difícil tener dos obras juntas de un mismo autor, pero más raro es que ahora las separe un libro sin dibujitos. Esas cosas no pasan por casualidad, pero ni idea de qué significa esta vez.

Y así termina la redacción titulada «Por qué no dejé comentarios en el weblog la semana pasada», que espero sirva a los locales para reconocer sitios cercanos y llenar de envidia a los demás.

Actualización: dado el debate de si A está en calle E o L, y si E hace esquina con SB y cómo no la vi, añado dibujo del autor paseando y buscando referencias.

34 comentarios en «Un paseo por la Capital una semana antes»

  1. ¿Y no pasaste por la calle R (semiesquina calle H, cerca de la GV y la calle M) para visitar la librería F&B?

    Y ya fuera del centro, ¿no fuiste a la calle T cerca de la PM para entrar en la librería A?

    Y ya más fuera del centro, visitar la librería CH o la librería EC en la calle T, en el barrio de L?

    Qué lío de siglas, esto se parece a los del Tomate cuando hablan de famosos sin dar nombres.

    Por cierto, que últimamente suelo visitar la «sucursal» que ha abierto la librería C en el pueblo L.

  2. >> Recuerda que he dejado bien claro que la suciedad está en mi mente.

    >> Aunque por si acaso a partir de ahora cerraré bien la puerta del baño cuando me duche.

    No te preocupes, a fin de cuentas no te conoce, ¿no?

    Además, es una persona muy normal… siempre que no le pidas cambio para el fotomatón de al lado… 😀

  3. A mi quien me daba miedo eran los dependientes de F. Que eran muy amables y demás, pero cuando caías en lo de su «cartilla ahorro» llegaba el horror. Que te gustaba el Capi, pues te guardaban todo lo que salía del Rogers, hasta las cosas de Jurgens, y claro… Luego tenías que comprartelo casi por obligación, incluso te llamaban para ver cuando ibas a comprarlo y demás. Así que eso, que me he pasado los últimos 4 años sin tocar su acera, no fuera que me vieran y…

  4. Ahora mismo me apostaría una cerveza a que no es asi, aunque es probable que la pierda … Vamos que estoy bastante seguro de que a A comics solo se puede entrar por la calle E (el tio que lleva la parte de manga es de demasiado reconocible como para ser otro dependiente).

    Por cierto, muy interesante el post ^^

  5. ¿La tienda de la respueta correcta era «M»?. Es que si es así, en efecto, esa era la única respuesta correcta. ¿Alguien ha visto a alguien comprando algo en «M» alguna vez?.

  6. Juas, que post más chanante.

    A, la tienda doble, no esta en la calle S, no. Es una calle paralela. Según subes de M comics, por la calle S, la primera a la izquierda. La segunda a la izquierda es la calle L, que si esta alli C comics y F Comics.
    Y como ya han dicho, según se sale de A comic se baja un pelín y se encuentra con la grandecita E comic, esquina con la calle SB.

    Respecto a la tienda de la «respuesta correcta», puede que si sea M—-p—s . Hace siglos que no entro, pero creo que se quien es la señora…

  7. Ah, o sea que me metí en dos calles. Puede ser. Mardita memoria. Lo que debí hacer es volver sobre mis pasos y meterme en la otra calle, porque E ni la olí 🙁

  8. Lo de decir que no indicas el nombre de la librería en la que te dejan abrir mucho los tebeos y en el párrafo siguiente decir que salisteis de G.X. queda muy raro.

  9. Joder, es que la señora esa de M asusta, por eso ya no entro ahí, sólo por no tener que aguantarla…

    Respecto al dependiente de C, le comentaré lo del post cuando le vea, ya que siempre solemos despotricar un poco del mundo editorial a la que paso por caja, a ver qué dice. Seguro que suelta alguna 😀

    Por cierto, me he hecho la picha un lío con lo de la tienda doble… Será que han hecho cambios en la misma desde la última vez que estuve y no me pispé, porque si no… ^^U

  10. >>Respecto al dependiente de C, le >>comentaré lo del post cuando le vea

    Recuerda que he dejado bien claro que la suciedad está en mi mente.

    Aunque por si acaso a partir de ahora cerraré bien la puerta del baño cuando me duche.

  11. Calduch te sales. Llevo 17 años haciendo tu mismo recorrido (añadiendo EC que efectivamente está en la paralela a M y a C) y te puedo garantizar que pasa siempre lo que te pasó a tí. Mena es testigo (ahora parte interesada puesto que trabaja en M Comics en la calle S) de lo que nos ha pasado todo lo que a tí, y más aún. Y en El Brillante no sólo dan los mejores bocadillos sino la mejor horchata fuera de València (dicho esto por un valenciano de l´horta). Cuando vuelvas al foro dile a Riva que te de mi email y te llevo a sitios más lejanos pero -te garantizo- muy interesantes en cuanto a cómics como H, o A. Por cierto que si saliste vivo de la zona de Luna, eres todo un machote.

  12. bah, pa miedo, la de N en Cs, antes en la calle A, y ahora, en la N, justo debajo de estudio de 5C.
    Yo prefiero la C, frente la U, en la que por cierto, pusimos falta gorda, y muy gorda, al señor JC cuando la presentacíon de SM
    En fin,
    US

  13. N es N, y mi nena se lo pasa muy bien cuando vamos algún sábado por la mañana a visitar «a la tía N». Conoce los tebeos de Gon por el color del lomo.

    El dato del estudio arriba no lo sabía, vaya coincidencia…y esas cosas no suceden por casualidad…

    Y lo de SM me supo fatal, muy, muy fatal, pero tenía obligaciones laborales mayores ineludibles, pese a ser Sábado 🙁

    Como penitencia, pasaré este fin de semana y el siguiente por C a fundir la tarjeta con las novedades que hayan llegado del EF.

    JRS, lo de la horchata me ha impactado, jamás lo hubiera pensado, y para pedirla allí por primera vez debías tener el mismo síndrome de abstinencia que el primer francés que se llevó un caracol a la boca. Pero lo creo. No tengo fecha para una próxima visita, y aquello fue muy fugaz (una mañana, vaya), pero tomo nota.

  14. Nunca he ido a Madrid y no me entero de nada. Y me siento tan frustado que necesito hacer que todo el mundo se entere, para ver si alguno se siente mal por hacerme sentir frustación. Si alguien se siente mal por ello, que lo diga; me hará sentir mejor. Hala.

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