Todavía sin noticias de Gurb

Sin noticias de Gurb es una novela, publicada originalmente por entregas en el diario El País, obra de Eduardo Mendoza. En ella, se nos explica cómo dos alienígenas aterrizan cerca de Barcelona, y cómo uno de ellos, Gurb, desaparece en la gran ciudad. El otro alienígena trata de encontrar a su compañero mientras se amolda a la complicada vida terrestre.

Para el capítulo dieciocho, Mendoza escribió varias versiones. Gracias a los buenos oficios de ADLO!, ahora podremos disfrutar (en primicia exclusiva) de una de las versiones rechazadas.

Que la disfruten.

Día 18.

10:30 Me despierto. Me desayuno un café con leche y churros. Decido tomarme el día libre, y pasear sin rumbo por el centro de la ciudad. Para la ocasión, escojo de entre el Catálogo Astral la apariencia del ente humano individualizado Fidel Castro. Cómodo, pero quizás la guayabera sea demasiado ligera. Las botas, en cambio, parecen contener estupendamente los adminículos designados localmente como «pies». Temperatura, 17 grados centígrados; humedad relativa, 63 por ciento; vientos racheados de componente norte; estado de la mar, llana.

10:35 Me descorporizo y me recorporizo en plena Avenida Gaudí. Observo una muchedumbre formada por entes individuales bajitos, que parecen estar acometiendo una extraña labor, a saber: mediante el uso de unos pequeños aparatos que llevan atados al cuello, tratan de iluminar una monstruosa edificación terminada en varias puntas. Vano esfuerzo, puesto que es de día y parece haber luz suficiente. No entiendo nada.

«Camarada quiosquero, ¿tiene usted La Vanguardia?»

11:30 Paseo sin rumbo por el centro de la ciudad. Me llama la atención una cara conocida en un cartel encima de un establecimiento. El cartel reza así: «Alguien, el Octavo Coleccionador». Me acerco a comprobarlo: ¡sí! ¡Es él! ¡Mi viejo amigo Ptxgdftgr-75, la alegre bestia colmilluda de Atron-5! Los Atronianos son un pueblo culto, sensible y especialmente dotado para las más bellas artes, a saber:

– La pintura
– La escultura
– La papiroflexia
– La alta repostería (sus magdalenas a la Skrull: excepcionales)
– La francachela, juerga, fiesta o despiporre

11:31 Entro en el establecimiento, con el ánimo enardecido ante la perspectiva de encontrarme de nuevo con un compañero de francachela, juerga, fiesta o despiporre. Las paredes del establecimiento aparecen cubiertas de pedazos de papel de vivos colores. También hay unos enormes cajones llenos hasta los topes de los susodichos papeles (de vivos colores). Aventuro dos posibilidades: una, que esto sea un cementerio de árboles. Dos, que en algún momento del futuro, se prepare una gran hoguera. Me siento tentado de ayudar prendiendo fuego a un cajón, pero me contengo por si a mi fino intelecto se le hubiere escapado algo.

En el establecimiento hay tres entes individuales. Al menos dos de ellos se desplazan sobre dos piernas; no puedo afirmar lo mismo del tercero, que está al final del habitáculo semi oculto tras un mostrador. Digo semi oculto porque, si bien su parte superior es visible, la inferior queda tras el antedicho mostrador, escapando así su tren inferior a la curiosidad del respetable. Me acerco y me intereso por Ptxgdftgr-75. Me responde que ni idea, pero que puedo mirar por las estanterías (¿?). No me atrevo a aventurar cómo un ser de casi tres metros de longitud, de la punta de la cola a los colmillos, puede caber en una estantería. Pero estamos en su casa, así que a lo mejor sabe algo que yo no sé. Le hago caso y comienzo a buscar.

¡Ptxgdftgr-75, Ptxgdftgr-75, dí «patata»!

11:33 Uno de los parroquianos del local se interesa por mi búsqueda. Cuando le expongo mi problema (a saber: que estoy buscando a Ptxgdftgr-75), sugiere que busque por los cajones de Image, que le suena bastante. Se lo agradezco haciéndole entrega de un (1) puro cubano.

11:34 Complacido por mi presente, mi interlocutor me da palique. De sus palabras se deriva que:

– El establecimiento en el que me encuentro se llama «librería especializada» y, por tanto, el caballero tras el mostrador es un «librero especializado».

– La especialidad de la casa consiste en ofrecer unos objetos, de gran simplicidad estructural, pero difícil manejo, llamados comics. Su función concreta parece ser la de suscitar animadas discusiones entre los miembros de la tribu.

– Los susodichos miembros de la tribu parecen agruparse en «frikis«, o fans de algo llamado «super héroe»; «gafapastas», fans de algo llamado «Álvaropons», y «Otakus», amigos de disfrazarse de adolescente en público.

En algún momento de la perorata, el otro ente humano individualizado ocupante de la tienda ha entrado en la conversación, y pondera en voz alta las excelencias de un tal Cuarto Mundo. Como no quiero parecer descortés, le arranco de la mano el «comic» susodicho y procedo a asimilar sus contenidos (dibujo, guión, maquetación y traducción) por el simple, pero aún desconocido en la Tierra, procedimiento de cortar las hojas en pedacitos y tragármelos con indisimulada fruición.

11:48 Cuando me estoy terminando la octava copia de El Cuarto Mundo (excelente sabor, pero de digestión algo pesada), el «librero especializado» da un grito, salta por encima del mostrador y detiene mi mano, mientras, al mismo tiempo, frunce el ceño. «Pero qué hace usted? ¿No ve que eso vale un dinero?». Registro mis bolsillos y hago un rápido inventario de su contenido: una (1) estampita de San Nepomuceno (¡muac!), las llaves del piso (tres: la entrada de la calle, la puerta del piso y la de la azotea), ocho (8) puros cubanos, (un) paquete de chicles, alcayatas (tres también), 200 (doscientos) gramos de panceta, una (una) quiniela correspondiente a la séptima jornada del Campeonato Nacional de liga (uno fijo al Getafe, que está que se sale) y 600 (seiscientos) billetes de banco de cien euros que cogí el otro día distraídamente cuando atravesaba la cámara acorazada del Banco Central Hispano en mi estado descorporeizado. Le hago entrega de billetes de banco, seiscientos y de las tres (3) alcayatas. El «librero especializado» parece darse por satisfecho, desfrunce el ceño y me anima a continuar. Continúo. Los dos parroquianos rivalizan ofreciéndome pilas de comics.

11:50 Ingiero y asimilo Chris Claremont. Dios, qué pesadez, no me puedo mover. Eructito. Pensaba que la X quería decir otra cosa.

11:53 Ingiero y asimilo Frank Cho y Adam Hughes. Caramba, ¿qué es eso que acaba de aparecer en el tren inferior? Nota mental: explorar mi nueva probóscide en mejor ocasión.

11:56 Ingiero y
asimilo Chuck Austen. Se pasa de picante.

11:58 Ingiero y asimilo todo Grant Morrison. Vaya. Creo que he comprendido el sentido de la vida. La vida es un enorme… como una especie de… o sea, es como si…. vaya, pues no, no lo he comprendido. Es más, creo que estoy peor que antes.

12:00 La hora del Ángelus. Me recojo unos instantes.

12:02 Ingiero y asimilo Corben. ¡Eso es una p****!¡Y tías en pelotas!

12:03 Ingiero y asimilo Warren Ellis. Me entra una mala leche que lo flipas.

12:05 Ingiero y asimilo todo Loeb. Pasa bien, pero al final es como si no hubiese comido nada.

12:06 Ingiero

12:07 y

12:08 asimilo

12:09 Bendis.

12:10 Me repite bastante. Me. Repite. Bastante. ¿Bastante? Sí, bastante.

12:12 Ingiero y asimilo todo John Byrne. Al principio, bien. Hacia el final, rancio.

12:15 Ingiero y asimilo todo Vértigo. Mi vida no tiene sentido. Todo es deprimente. Cuando voy a proceder a abandonar esta triste existencia por el simple, pero aún desconocido en la tierra, método de inoscilación molecular, el «librero especializado» aparece de nuevo, con el ceño de nuevo fruncido. «Eh, macho, que eso es de Norma y se paga aparte». reviso de nuevo mis bolsillos, le entrego la panceta (gramos, trescientos) y le doy un capón para que no moleste.

12:17 Ingiero y asimilo todo Neal Adams. Estupendo. Y eso de los continentes parece interesante.

12:20 Ingiero y asimilo todo Liefeld. Je. Jeje. Compruebo, por precaución, si me han salido tetas. Parece que no, a Dios gracias.

12:22 Ingiero y asimilo a Steranko, Alan Davis, Aparo, Pérez, Buscema (John), Moldoff, Boring, Kubert (Joe)… Uau.

12:38 Ingiero y asimilo a Kirby, Infantino, Colan, Kane, Romita sr., Swan, Eisner… me hinco de rodillas.

12:50 Increíble. Me siento… nuevo y diferente. NO es un engaño. NO es una historia imaginaria. Porque yo lo pedí… siento… siento EL PODER del conocimiento puro recorriendo cada fibra de mi ser. Mi Universo jamás volverá a ser el mismo. Creo que he tenido lo que localmente se conoce como Origen Secreto. Por fin veo claramente mi destino. Sí, padre, seré… un blogger.

Todavía sin noticias de Gurb.

20 comentarios sobre “Todavía sin noticias de Gurb”

  1. >>>Qué raro. Según el álbum Monstruos, Ptxgdftgr-75 se llama en realidad A-L-N-77.

    Es una confusión muy común. En realidad, son primos segundos por parte de madre. Creo que en la segunda edición ya viene corregido.

  2. Bueno, bueno, bueno, entre el anterior post de Absence y este de Jotace parece que se está recuperando el nivel…

    De todas formas, las transiciones no deben ser tan violentas, aunque hubiesen permanecido un par de posteadores de los anteriores tampoco hubiese pasado nada… o sí, yo-que-sé.

  3. «Ingiero y asimilo a Peter David, retahila de latiguillos cinéfilos, me explayo en la crítica de diversos males sociales, mi gorra se transforma en una cresta verde, siento un ligero cabre «in crescendo»,…, pero estoy divagando.»

    Y si llega a ingerir a Moore o a Miller ya ni te cuento.

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