El Decompressive Storytelling y la madre que lo trajo al mundillo (parte 4 de 5)

Sigamos. Esto del Decompressive Storytelling parece pues la panacea para cobrar seis cheques de una sola idea, pero se debe saber cogerle bien la medida. El buen decompresor debe pensar la historia, preguntar al editor en cuantos números debe plasmarla para que encajen en el calendario de tomos recopilatorios y plantear los momentos distendidos para que la anécdota ocupe exactamente la extensión prevista. No solamente por el futuro recopilatorio, que si te quedas largo cobran 3 dólares con 99 más y andando, y si te quedas corto llenan las 20 páginas que faltan con sketches rescatados de la papelera. No, el problema es que, sobre todo en Marvel, anuncian en portada la saga en curso y su duración. Y si te pasas les metes en un problema.

Un ejemplo clásico lo tenemos en la saga final de la etapa de Rucka en Elektra «Todo lo viejo vuelve a ser nuevo«. En la portada del 19 se anuncia la «parte 2 de 4 de la saga«. En el 18 no lo incluyeron en portada, pero el correero avisó que empezaba una saga de 4 números. Siguió el 20 con la «parte 3 de 4«, y el 21 «parte 4» concluyó…con una splash de Elektra a punto de enfrentarse a los malos. La aventura terminó de verdad en el 22, que rezaba en portada «Todo lo viejo vuelve a ser nuevo. Conclusión«. Se les alargó algo más de lo previsto. Por cierto, el truco de Rucka consiste en el contraste, momentos de relajada quietud zen con páginas de acción desenfrenada. En las páginas de acción, una pelea puede hacerse durar cuatro páginas, ocho o lo que sea necesario para ajustar la paginación. Todo consiste en encontrar un dibujante que te cree viñetas diagonales y puntos de vista variados.

Otro ejemplo clásico de Decompresive Storytelling que se escapa de las manos: la miniserie Ultimate Six. Six, de Seis. Salen los Seis Siniestros. Y la miniserie duraba seis números. Hasta que se acercaron al sexto número sin haber avanzado apenas el argumento y se tuvo que ampliar a siete. Cualquiera que siga series de Marvel en su edición original podrá comprobar como la duración de sus sagas va variando mientras transcurren.

El Decompressive Storytelling está aquí para quedarse porque al lector le gusta. Acostumbrado por coleccionismo a seguir una veintena de colecciones mensuales, es un alivio poder despachar su lectura en apenas dos sentadas, lo que redunda en una mejora de su calidad de vida social u otros menesteres. Sin embargo, la cultura del tomo hace que en nuestro país se den anacronismos como las Bibliotecas Marvel, recopilatorios quincenales o mensuales conteniendo 6-7 historietas, cada una de las cuales fue pensada para ocupar un mes. El resultado es una densidad de lectura tal que puede saturar el buffer de lectores poco preparados. Los concentrados como los Strange Tales de Lee y Ditko deben leerse siempre en dosis moderadas y bajo supervisión de un adulto, y cerrarse al primer síntoma de hipoxia. Entre la lectura de un episodio y el siguiente es recomendable que transcurran al menos doce horas.

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