«Navidad, Navidad, dulce Navidad…

Bueno, pero a ver, ¿a quién carajo le importa lo que salga en las putas bolitas? Total, si todo lo que hacen durante toda la mañana es darle vueltas y vueltas y más vueltas al bombo ese, ¡que las paren de una vez, joder! Mareado me tienen, ya.

¿Y los niños, eh? ¿Y qué me dicen de los joíos niños? Todo el rato cantando la misma letanía con esa insoportable voz de falsete: «tararamiltararacientoos tarentayunoo», «algoalgomiil eeuroos», «tararimiltariracientoos tarentaysietee», «algoalgomiil eeuroos»â€¦ una y otra y otra y otra vez, martilleándole machacona e insistentemente los tímpanos a uno hasta que sientes que te van a estallar. Y ya puedes oírlos durante horas (si es que eres de esos seres indestructibles, capaces de soportar semejante atentado auditivo de forma tan persistente como continuada), que nada, no cambian un ápice, ni el tono, ni el volumen, ni, mucho peor, el contenido.

Y lo peor es que no hay manera de quitárselos de encima, porque allá donde vas pensando en refugiarte lejos del mundanal ruido «nunca mejor dicho», ¡zas!, ahí está siempre el típico agilipollao con la radio o TV a todo volumen, empeñado no sólo en escuchar el sorteo completo, sino que también, y sobre todo, se entere todo el barrio de que él también está haciendo exactamente lo mismo que todos los demás, claaaro, no vaya a ser que le tomen por alguien original y con la suficiente imaginación para dedicarse a cualquier otra actividad más productiva y/o edificante: qué sé yo, sexar pollos, por ejemplo.

Y como se te ocurra dirigirte al agilipollao de turno para pedirle, con toda educación, que a ver si apaga ya esa puta radio de una maldita vez o aquí van a haber hondonadas de hostias, el muy maleducado te suelta: «Chissst! Que no me dejas oírlo, hombre!», y se va con el aparato pegado al oído, dejándote con la palabra en la boca. Increíble. Qué desconsideración, a dónde iremos a parar con gente tan poco dispuesta a prestar atención a los demás.

Y para acabarlo de arreglar, luego te toca escribir el puto texto de los cojones para el maldito weblog de mierda, cuando está claro que con toda esa mierda del sorteo no has tenido ni un momento para encontrar la inspiración y como consecuencia no se te ocurre sobre qué mierda escribir esta vez, cuando total se trata sólo de satisfacer las ansias de un puñado de…

Oh, vaya, si estáis ahí. Sí, ahí, ahí, como todas las semanas, buscando vuestra ración de soma. Bueno, pues que sepáis que os odio. Os odio pero que mucho, mucho, mucho. Sí, a ti también, no te escondas, y a ti, y a ti, y… y… ¡Qué coño! ¡Odio a todo el mundo, joder! ¡Maldita sea su estampa!

…

Bueno, vale, lo admito: ESTE AÑO TAMPOCO ME HA TOCADO NADA EN LA LOTERÍA, ¿VALE? ¿Ya estáis contentos? Pues hala, sed buenos y dejadme tranquilo hasta la semana que viene, anda.

Sólo dejadme deciros que esta vez sí, estoy firmemente decidido: el año que viene, va a hacerle caso al Calvo de la tele su Calva Madre. Ea, a tomar por culo.

(Me pregunto cuándo empezarán a vender en «La Bruixa» los décimos del año que viene…)

[ACLARACIÓN, tal vez innecesaria: el autor de este post jamás ha jugado a la Lotería, ni la de Navidad ni ninguna otra, ni tampoco tiene previsto hacerlo en un futuro próximo; en consecuencia, todas las actitudes y opiniones reflejadas en el mismo deben ser entendidas como fingidas: no hay ninguna relación entre el contenido de este post y la realidad.

(Excepto, quizá, esa minucia del odio a los lectores…)]

8 comentarios en ««Navidad, Navidad, dulce Navidad…»

  1. ACLARACIÓN, tal vez innecesaria: el autor de este post jamás ha jugado a la Lotería, ni la de Navidad ni ninguna otra, ni tampoco tiene previsto hacerlo en un futuro próximo; en consecuencia, todas las actitudes y opiniones reflejadas en el mismo deben ser entendidas como fingidas: no hay ninguna relación entre el contenido de este post y la realidad.

    (Excepto, quizá, esa minucia del odio a los lectores…)

  2. Uno se harta de mirar blogs que hablan de la loteria. Tanto se para el mundo en estas fechas?

    Y esas expresiones de odio que se te han escapado? Seguro que no escribes en otro blog con otro nombre?

  3. Mucho ojo con meterte con el calvo de la tele, que es amiguito de Clark Ojos Azules.

    Por mi parte, iba oyendo el sorteo y cada vez que un niño o niña cantaba un número terminado en cinco, yo decía aquello. Por entrenar, mayormente.

  4. No es por nada, pero igual no os habeis fijado, pero los que salen en la tele que les ha tocado la lotería son actores pagados por el gobierno, que utiliza el dinero de la lotería para financiar operaciones encubiertas y contactos con alienígenas.

    Son actores, y si revisais cintas de video de los últimos años, veis que los que aparecian en segundo plano el año pasado, este están en primero…. porque a ver, a cuanta gente conoceis que le ha tocado la lotería?????.. ahí lo teneis, esto es todo una conspiración del gobierno.

    Tengan cuidado ahí fuera…

  5. Yo conozco uno que le toco el año pasado y lo primero que hizo el cabrón fue subir corriendo a la emsiora a restregarnos que había pasado de ser un redactor al que manda de su periódico a repartir calendarios a los otros medios a tener 20 kilos en el banco. (Y el cabrón no invitó a nada).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.