Atiendes, San Diego

Para acallar las críticas de aquellos que dicen que no hablamos de cómic tanto como antes vamos a escribir hoy sobre un evento que es todo cómic, fundamentalmente y de manera casi única. Me refiero, claro, a la San Diego Comic Con. ¡Lleva COMIC en el nombre, no puede dedicarse a películas!

Vale, así a priori suena a peñazo. Pero seguro que si entro en su web algo interesante puedo decir de ellos.

Por lo visto recogen sangre o algo. Y venden ‘merchan’. Y nosequéfollón de los distintivos y blablabla…

Un montón e prohibiciones y de cosas que no dejan como vehículos a motaor y tal, a saber por qué.

 

Blablabla exclusivas blablabla

Y tienen revistilllas…

Se nota la pasta en que han pagado para que le vean los pies a Hellboy.

Y ya el resto son las mesas redondas y presentaciones…

Pero eso parece todo normal… Anatomía de superhéroes

‘Queer Fear’

OTPs Cancelado.

Sónic Transmedia

Ahm…

Snoopy en el espacio.

Uh… In Memory

Sugar

Hacer cómics para venderlo a la tele o al cine

1989

Mujeres

X-cepticismo

Crypto

Cancelado

Cancelado

Cancelado IRÓNICAMENTE.

Co-co-cooool Noticias

‘creepy comics creators’

(Iba a poner un nombre, pero se me ocurren demasiados entre los que elegir)

DRAMÁTICO BLILINGUAL!!!

Still fan? Gamers Blockchain X-traordinary P-reza

Bibliotecas

Kirby salva el mundo

Madurits BatCerebros

Mamaaaaaaaaaa…

En fin, nada extraño. Y, pese a eso, seguro que logran montarla con todas esas cosas de cómics que seguro que anuncian… sí.

Lo que no entiendo es cómo se han podido olvidar de los clásicos, pero bueno, seguro que para el año próximo podemos colarles una charla “El mundillo se hunde”.

¡Este crossover es LA LECHE!

Contrariamente al tópico, empezar a peinar canas no siempre amarga la existencia por comparación del gris presente con un dorado pasado. En ocasiones sucede todo lo contrario. No vais a creerme pero quien esto escribe recuerda una lejana y remota época en que cada gran editorial de comics hacia UN megacrossover al año. Y a veces NINGUNO. Viniendo de aquellos tiempos de absoluta pobreza creativa poedis entender cómo estoy disfrutando estos días en los que no puedes seguir una serie sin que cada cuatro episodios te topes con un “Fulanitos Versus Menganitos, Parte 3 de 8” sobre la cabecera.

Pero no es sólo cantidad lo que el mercado moderno nos ofrece, sino calidad. Antiguamente los crossovers eran en el mejor de los casos una excusa para contar en varias colecciones lo que se podría haber contado en una y en el peor un mero truco publicitario para ganar dinero rápido enfrentando a personajes. No hoy en día, donde los crossovers sirven de punto de inflexión para examinar y deconstruir a los heroes que los protagonizan. Y pocos lo hacen de manera tan profunda e introspectiva como Guerra de Leches.

El reciente evento que enfrenta a títulos de la DC regular con los de VertigoYoung Animal no sólo funciona como una inteligente contraposición de sus respectivos postulados estético-narrativos. Guerra de Leches se articula como un sagaz análisis que desviste a sus protagonistas de las capas de artificio que los envuelven para revelar su misma esencia primaria. Y no es casual que junto a esa burla de humanidad incrustada de musgo la criatura del pantano el UDC tradicional esté representado por su Trinidad fundacional: Wonder Woman, Superman y Batman.

¿Y quiénes son en realidad nuestros tres arquetipos heroicos?

Empecemos por Wonder Woman:

Diana en el fondo es una tradicional ama de casa, como esa que me tiene que llegar de Rusia cualquiera de estos dias. Como todas las mujeres de hoy en día externamente es superamazona y superguerra y todo eso pero es sólo una pose para que sus amigas tuiteras de pelo teñido no la critiquen. En el fondo es una chica formal y decente que sólo espera encontrar a un hombre ideal al que servir y cuidar.

Que podría ser Superman.

Porque como Guerra de Leches revela acertadamente, más allá de superhabilidades y megacapacidades Clark es un simple y amigable ciudadano. Un chico normal y corriente, amable y servicial. El cartero. El panadero. El lechero del vecindario al que dejarías entrar en tu casa sin pensártelo dos veces. Blanco en absolutamente todas las implicaciones del término.

Y qué decir de Batman.

Ehm…

Estoooo…

¿Ya os he hablado de Doomsday Clock…?