Paseado con Mister Summers

Perguntar en este blog si conoceis a Cable sería ofensivo. Hasta extremos de poder ser considerado un delito de odio casi CASI tan grave como esos que andan cometiendo impunemente los malvados gaytasunonazis. Y sin embargo nunca está demás volverse a recrear en ese momento trascendental que alteró el curso de la historia en aquel lejano marzo de 1990.

Su primera aparición en el imperecedero clásico New Mutants v1 87. Con el ímpetu creativo de un Miguel Angel dando sus primeras pinceladas en el techo de la Capilla Sixtina ROB! presentaba en una contundente viñeta las claves visuales del personaje: pistolón, hombreras tamaño familiar, hirsuto pecholobo y esas reconocibles entradas que nos hablan de un soldado veterano.

Un maduro con experiencia y gruñón que se ve obligado a tomar el control de los Nuevos Mutantes ante el inefectivo y fláccido liderazgo de su dirección actual para enseñarles a estos niñatillos como se tienen que hacer las cosas. Nadie habría podido siquiera imaginar que Cable era el perfil de lo que en treinta años sería un lector medio de tebeos.

Nadie salvo ROB! por supuesto.

Cómo olvidar aquel octavo episodio de una X-Force creado por un ROB! ya no constreñido por las interferencias de un guionista en que, graciosamente, cede los lapices a un muchachillo prometedor que también acabaría teniendo un cierto éxito llevando al cine un personaje creado por él (sin duda influenciado por la onda expansiva de éxito de Muertopiscina).

Y la impactante revelación de que nuestro héroe era un viajero temporal venido del futuro intentando corregir la historia. Quizá alguna vez os habeis preguntado cómo de lejos llegó Nathan Dayspring en sus paseos antes de sentar la cabeza con los ex pupilos del Profesor X.

Estamos en condiciones de afirmar que fué muy lejos.

Muy pero que MUY lejos.

Tan lejos que en una de sus primers incursiones, cuando las plateadas canas todavía no había poblado su frondosa cabellera…

…llegó a visitar la Nanda Parbat del Deadman deceita. Aquí podemos contemplarle en toda su gloria en el tercer episodio de su homónima serie de 1986 con todas sus reconocibles característcias: pistolón, hombreras tamaño familiar, hirsuto pecholobo y esas reconocibles entradas. Cierto que se echa en falta el brazo biomecánico pero todos sabemos que José Luis García López siempre fué un dibujante mediocre y descuidado notorio por la cantidad de detalles que olvidaba plasmar en sus páginas.

Vale, ya estoy oyendo a los de siempre. A los que no ven la conexión. A esos Santo Tomases que necesitan tocar la llaga para creer. Esos que se empeñan en creer que todo una tenue casualidad y no una nueva demostración de cómo el genio de ROB! deja huella en a obras anteriores a su tiempo taquiones mediante.

Muy bien, listos, observad detenidamente la viñeta completa y decidme, de los dieciseis personajes que aparecen (los he contado)…

…¿A CUÁNTOS SE LES VEN LOS PIES?

Frank Castle, un policía diferente

En estos tiempos del Nuevo Periodismo Multimedia cualquier excusa es buena para enlazar un contenido audiovisual morboso en tu página de noticias, ganar unos cuantos clicks y sentarte a esperar que te hagan una película nominada a un Oscar. La última ocurrencia la ha tenido el diario estadounidense St. Louis Post-Dispatch, al que le pareció que enlazar un streaming de Facebook donde se veía agonizar a un policía asesinado en acto de servicio era una muestra de cuarto poder y de defensa de la democracia sin precedentes.

El asunto ha convertido la muerte del agente Michael Langsdorf en un asunto notorio en Estados Unidos, donde las fuerzas de seguridad ha estado teniendo últimamente algunos problemillas de imagen por unos quítame esos asesinatos con tintes racistas por allí y unos campos de concentración con niños muertos por allá. La más pintoresca de las ideas la ha tenido el sindicato policial de St. Louis, que ha decidido utilizar a un conocido personaje de la cultura popular para acercar sus reivindicaciones a la población. Normalización del cómic en estado puro, amigos.

El personaje que estos policías han decidido que representa mejor sus intereses y su defensa de la seguridad y los derechos de todos los estadounidenses es Frank Castle. El Punisher, vamos. Suponemos que la popularidad de la serie de Netflix ha hecho que les parezca mucho mejor opción que otras figuras del cómic como el Juez Dredd o RoboCop.

Para dejar claro su compromiso con los valores que todo cuerpo de seguridad del Estado debe defender, han añadido al logotipo de la calavera un diseño basado en la bandera estadounidense con la Thin Blue Line, un símbolo creado originalmente para mostrar que la policía es lo que separa el orden social del caos. Por desgracia, Netflix no ha sacado recientemente ninguna serie sobre la forma en la que la alt-right lleva usando dicho símbolo como respuesta racista al movimiento Black Lives Matters, como dando a entender que la policía es lo opuesto a la defensa de la vida de los afroamericanos.

Por supuesto, esto no lo podían saber los miembros de esta asociación de policías de St- Louis, que no tienen absolutamente nada de racista. Para muestra, han elegido un hashtag para sus movilizaciones que no tiene nada de raro: #BlueLivesMatter. Ningún racista haría un hashtag así. Este sindicato no tiene ninguna línea política, por favor, no vayamos a pensar nada raro.

Pero dejando de lado estas cosas sobre política que no interesan a los verdaderos aficionados al cómic, algunos han mostrado su desconcierto ante el uso del personaje de Frank Castle para defender a los cuerpos de policía. Algunas mentes malpensadas han llegado a insinuar que el Castigador no es precisamente un firme defensor de la ley y la justicia, y que se trata tan solo de un justiciero fuera de la ley, lo contrario a lo que un buen cuerpo de policía debería aspirar. Incluso de nuevo se ha insinuado algún tipo de relación entre la policía y la extrema derecha, algo sin ningún fundamento.

Por supuesto, nadie que haya leído un tebeo del Castigador defendería tales afirmaciones. Frank Castle siempre se ha caracterizado por encarnar los valores de servir y proteger y del respeto constitucional en los que cualquier policía del mundo se siente reflejada.

Otros han ido más allá en su atrevimiento insinuando que Frank Castle no solo no es un agente de policía ejemplar, es además un asesino en serie. Cualquier fan estará de acuerdo en que matar a gente de forma organizada cumpliendo siempre un patrón similar y seleccionando a las víctimas debido a causas que tú has elegido no es ser un asesino en serie.

Por supuesto, todo esto son lecturas políticas de un personaje de ficción que claramente no tienen cabida para un verdadero fan.

Para los aficionados al Punisher toda esta historia es motivo de celebración. Ojo, no por la muerte de un agente de policía, ¡nada más lejos!, sino por ser una muestra más de un mundo que camina hacia la perfecta normalización del cómic y los superhéroes en nuestro día a día. La semana que viene hablaremos sobre otro héroe incomprendido y al que las fuerzas armadas de Francia han querido homenajear: Norman Osborn.